¿Qué pasará ahora con los candidatos que perdieron las diferentes consultas? Tienen varias opciones
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Tras los resultados de las consultas, los candidatos que no ganaron ya mueven sus fichas para no quedar fuera del poder.
Pasada la efervescencia de las urnas de este 8 de marzo, el mapa político de Colombia ha quedado decantado. Mientras los ganadores celebran su paso definitivo a la primera vuelta presidencial, en los cuarteles de quienes no lograron el tiquete principal el ambiente no es de derrota absoluta, sino de renegociación. Como ocurre en cada ciclo electoral, el “as bajo la manga” de los candidatos que perdieron la consulta ya empezó a jugarse: en la política colombiana, no todo está perdido tras un segundo, tercer lugar o incluso menos.
El capital político acumulado en estas semanas de debates y recorridos nacionales no se evapora con el escrutinio. Por el contrario, se convierte en la moneda de cambio más valiosa para las alianzas que definirán quién llegará a la Casa de Nariño en agosto.
La ruta más lógica para quienes obtuvieron votaciones significativas, pero no ganaron, es la de la unificación de la fuerza. El ganador de cada una de las 3 consultas tiene ahora el reto de evitar que la coalición se desmorone, y para ello, el “premio de consolación” más común es la oferta de la fórmula vicepresidencial que seguro lo tendrán en cuenta muchos de los que lleguen a primera vuelta. Si el acuerdo no va por ese lado, el compromiso se traslada a carteras ministeriales de alto perfil. Hacienda, Interior o Defensa suelen ser los nombres que se barajan para quienes demostraron tener un fortín electoral que el candidato único necesita para ganar en la contienda que ahora empieza en firme.
Para varios de los aspirantes que hoy quedaron rezagados, la consulta nacional fue, en realidad, una vitrina estratégica. El reconocimiento de marca y la exposición en medios masivos les permite aterrizar con una ventaja competitiva inmensa en las elecciones regionales del próximo año. Muchos de los nombres que hoy no alcanzaron la Presidencia serán, sin duda alguna, los favoritos para las alcaldías de las principales ciudades del país y las gobernaciones más importantes en octubre de 2027.
Cómo queda el panorama para la primera vuelta presidencial
Más allá de los cargos, el “as” más potente es el programático. El candidato derrotado que tiene un nicho fiel (ya sea el sector empresarial, el religioso o el agropecuario) tiene la capacidad de condicionar su apoyo. Esto significa que el plan de gobierno del ganador final debe absorber, casi obligatoriamente, las banderas principales de sus antiguos contendores para asegurar que esos votos no se fuguen hacia otras coaliciones en mayo.
En definitiva, los resultados de este domingo son solo el fin de un capítulo y el inicio de una subasta de apoyos. Los que “perdieron” siguen siendo los dueños de las llaves que abren la puerta de la mayoría necesaria para gobernar. En Colombia, una derrota en consulta es, muchas veces, el inicio de una carrera hacia un ministerio o un mandato local.
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