"Capricho de políticos": Morales explicó por qué encuesta Invamer cambió de resultados en un mes
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El periodista defendió el historial de las firmas y expuso que las trabas del CNE alteraron la medición de la intención de voto de los colombianos.
A solo nueve días de que los colombianos definan el futuro del país en las urnas este 31 de mayo de 2026, el debate ya no solo gira en torno a los candidatos, sino a la alarmante falta de garantías para conocer la verdadera intención de voto. El director del programa radial Mañanas Blu, Néstor Morales, rompió el silencio y explicó la razón técnica y política por la cual la encuesta de Invamer mostró resultados tan disímiles y un cambio abrupto en solo un mes, donde Abelardo de la Espriella fue el único que registró una disparada masiva.
Lejos de ser un error de las firmas, Morales destapó que el embolate de las cifras es la consecuencia directa de una polémica ley aprobada en el Congreso que tiene bajo la mira y al borde de la censura a la medición de la opinión pública.
Durante el análisis de la última gran encuesta de Invamer, en la que De la Espriella mostró una recuperación bastante importante frente a Iván Cepeda y Paloma Valencia, el periodista defendió el rigor histórico de los estudios demoscópicos del país y culpó de frente a la clase política por meterle mano a las reglas de juego.
“Esa ley cambió muchas cosas en algo que funcionaba bien en las encuestas. Nosotros tenemos un largo historial de aciertos, orgullosamente lo digo, pero esta ley nos movió y por un capricho de algunos políticos en campaña, ellos se inventaron los requisitos que deben tener las encuestas, por eso ven resultados tan disímiles entre una encuesta y otra”, sentenció Morales de forma tajante.
Las consecuencias negativas de la nueva ley de encuestas, tramitada entre julio y noviembre de 2025, se están sintiendo con fuerza en la recta final de la campaña presidencial. De las seis principales firmas encuestadoras que realizaban publicaciones recurrentes en el país, dos ya tiraron la toalla y dejaron de medir el pulso electoral ante el temor de millonarias sanciones.
El punto más crítico de la resolución del Consejo Nacional Electoral (CNE) radica en la definición estricta de muestreo. La norma exige que “todos los elementos de selección tengan una probabilidad conocida de antemano y mayor a cero de ser incluidos en una muestra”. En la práctica, esto restringe por completo los estudios que no se hagan de manera presencial, cara a cara, en los hogares colombianos.
Por cuenta de este vacío técnico, firmas prestigiosas como GAD3 (que realiza encuestas telefónicas) y AtlasIntel (que las hace de forma digital) quedaron en el limbo y podrían terminar sancionadas por la denominada comisión “de los PhDs” del CNE, una célula que los encuestadores nombran con sorna al considerar que se está extralimitando en sus funciones y aplicando a rajatabla una ley mal diseñada.
Al final, la diferencia radical entre la encuesta de abril y mayo responde a que las firmas se han visto obligadas a modificar drásticamente sus metodologías y diseños de muestreo para no ser clausuradas, afectando directamente el derecho de los ciudadanos a conocer con transparencia cómo se mueve el poder en Colombia.
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