Se le chispoteó a una embajadora colombiana: así le hace campaña a Iván Cepeda
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La diplomática en Haití calificó a Cepeda como "candidato magnífico"; el aspirante tomó distancia y pidió que la investiguen disciplinariamente.
Un nuevo escándalo por presunta participación indebida en política sacude al cuerpo diplomático colombiano. El periodista Néstor Morales, en Blu Radio, denunció el “descaro” de la embajadora de Colombia en Haití, Vilma Rocío Velásquez, quien en una entrevista internacional no escatimó en elogios hacia la campaña presidencial de Iván Cepeda.
Durante una conversación con el medio haitiano Metropole Radio y Televisión, Velásquez aseguró que, aunque en Colombia no hay reelección, “tenemos un candidato magnífico que es Iván Cepeda”. La declaración cayó como un balde de agua fría en la contienda electoral, donde la oposición ha denunciado reiteradamente el uso de la maquinaria estatal en favor del aspirante del Pacto Histórico.
Ante el revuelo causado por las palabras de la embajadora, Iván Cepeda reaccionó rápidamente a través de su cuenta de X para blindar su campaña de posibles sanciones. El candidato rechazó el apoyo y solicitó formalmente que las autoridades competentes abran un proceso contra la funcionaria.
“Ningún servidor público debe intervenir en proselitismo político”, sentenció Cepeda, subrayando que, de ser cierta la información, corresponde una investigación disciplinaria. Con este movimiento, el senador busca apagar el incendio y reafirmar que su campaña se ajusta a la ley, a pesar del entusiasmo de sus funcionarios afines en el exterior.
Vilma Rocío Velásquez Uribe fue designada en el cargo a mediados de 2025. Es una artista y activista de derechos humanos que vivió gran parte de su vida refugiada en Suecia tras la desaparición de su compañero, un exmiembro del M-19. Aunque su trayectoria está ligada a la paz, su reciente “chispoteo” la pone ahora en la mira de la Procuraduría.
Aunque en Colombia no existe una ley estatutaria que detalle con precisión los límites de la participación en política para servidores públicos, la jurisprudencia actual prohíbe tajantemente que diplomáticos en ejercicio utilicen su cargo para promover candidaturas, un error que hoy tiene a la embajadora Velásquez en la cuerda floja.
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