
Colombianos en España están haciendo negociazo con viviendas y alcanzaron récord en compras
La inversión inmobiliaria alcanzó en 2025 su mayor nivel histórico y es el país que encabeza la llegada de inmigrantes a esa nación europea.
La inversión inmobiliaria colombiana en España alcanzó en 2025 su mayor nivel histórico. Solo en el primer semestre del año, los colombianos hicieron más de 1.000 operaciones de compra de vivienda, con un crecimiento interanual estimado cercano al 7 %, en un mercado donde la demanda extranjera ya representa cerca del 20 % de todas las transacciones, de acuerdo con la Estadística del Consejo General del Notariado de España y análisis sectoriales del mercado inmobiliario español. El dato no solo refleja mayor volumen, sino un cambio estructural: el inversionista colombiano está comprando con método, priorizando la preservación patrimonial, la exposición al euro y el control del riesgo.
“Estamos viendo un giro claro hacia decisiones más estratégicas. El comprador colombiano ya no busca solo ubicación o precio; hoy pone el foco en estructura legal, seguridad jurídica y costo de capital. En mercados internacionales, esta diferencia define si una inversión protege o erosiona patrimonio”, menciona Felipe Ocampo Lizarralde, Director de Inversión de Dils Lucas Fox, firma inmobiliaria con base en España, especializada en clientes internacionales y residencial prime.
España se ha consolidado como uno de los destinos más relevantes dentro de esa estrategia de diversificación. Idioma, marco jurídico estable y un mercado profundo han convertido al país en una opción natural para quienes buscan invertir fuera de Colombia en un contexto de incertidumbre política y económica. De acuerdo con datos internos de Dils Lucas Fox, las consultas de compradores colombianos crecieron 7,5% entre 2024 y 2025, una señal temprana de un interés sostenido y cada vez más sofisticado.
Las cifras del mercado respaldan esta lectura. En el primer semestre de 2025, los compradores extranjeros realizaron 71.155 compraventas en España, equivalentes al 19,3 % del total de operaciones, según la estadística notarial. Se trata de una proporción suficientemente alta como para que la demanda internacional no sólo acompañe el mercado, sino que influya directamente en precios, producto y estándares de cierre.
Ese influjo se refleja con claridad en el precio de entrada del capital internacional. Durante el mismo periodo, los extranjeros no residentes pagaron en promedio 3.126 euros por metro cuadrado, por encima de los extranjeros residentes (1.912 €/m²) y de los compradores nacionales (1.809 €/m²). En el segmento residencial prime y luxury —especialmente en Madrid y Barcelona— estos promedios se amplían de forma significativa: los activos prime se mueven en rangos aproximados de 9.000 a 11.000 €/m² y, en ejes ultra prime, pueden escalar considerablemente más. La lectura es directa: el comprador internacional paga una prima y, por lo mismo, no puede permitirse errores legales, documentales o de ejecución. En este segmento, el verdadero lujo es la certeza.
La demanda colombiana, sin embargo, no es homogénea. Conviven al menos dos grandes perfiles. El primero responde a decisiones de vida: reubicación, educación, trabajo y uso por temporadas, donde pesan la conectividad, los servicios y la operación cotidiana del activo. En este grupo, la educación se ha convertido en un detonante tangible. Madrid concentra 71 colegios internacionales y universidades como IE University operan con una base mayoritariamente extranjera —82% de estudiantes de grado y 86% de máster provenientes de fuera de España—, lo que presiona la vivienda en zonas bien conectadas y acelera decisiones familiares de “asegurar base” más allá del alquiler.
El segundo perfil corresponde a la compra como estrategia patrimonial. Aquí el foco está en activos con resiliencia, potencial de renta sin promesas y una tesis clara de liquidez futura, respaldada por un marco de seguridad jurídica donde la operación se formaliza y se protege a través de la escritura pública y el Registro de la Propiedad. En ambos casos, el objetivo final es el mismo: ejecutar bien la inversión. Para ello resulta clave la capilaridad del mercado y la posibilidad de acceder a oportunidades en distintas ciudades, más allá de los polos tradicionales, a través de una red amplia que permite ampliar el radar y comparar alternativas.
El trasfondo demográfico refuerza esta tendencia. En el tercer trimestre de 2025, los colombianos encabezaron las llegadas de inmigrantes por nacionalidad a España, con 32.100 personas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este flujo fortalece redes, referencias y acceso a información, elevando el estándar de acompañamiento que el comprador espera y exige durante el proceso de inversión.
En la práctica, el termómetro internacional se traduce en tres decisiones recurrentes en las operaciones mejor ejecutadas. La primera es el orden: definir el objetivo, vivir, segunda residencia, renta o portafolio antes de enamorarse del inmueble. La segunda es la estructura: trazar la ruta documental, acreditar el origen de fondos, preparar la relación bancaria en caso de financiación y establecer un calendario realista de cierre. La tercera es la verificación: realizar una debida diligencia completa sobre titularidad, cargas, situación registral, condiciones urbanísticas, gastos recurrentes y normas de la comunidad. Cada paso reduce la fricción, protege el precio negociado y evita que la prima internacional se convierta en un costo hundido.
“Cada vez más colombianos buscan financiar parte de la operación en Europa para optimizar su costo de capital. En España es habitual encontrar tasas hipotecarias en rangos de 3 % a 4 %, frente a niveles superiores al 10% en Colombia y cercanos al 7 % en Estados Unidos. Con ese diferencial, la conversación cambia: no se trata solo de comprar, sino de estructurar una inversión eficiente y sostenible en el tiempo”, añade Ocampo.
Este enfoque también está redefiniendo la elección de ciudades y zonas. Madrid concentra buena parte del interés por su conectividad, servicios y profundidad de mercado, pero la demanda internacional se extiende a ubicaciones donde el valor se sostiene por escasez, calidad de vida y funcionalidad del activo. Más que una lista de barrios, lo relevante es el criterio: activos que resisten distintos escenarios, que pueden operarse sin fricción y que conservan liquidez razonable si el plan patrimonial cambia.
En síntesis, 2025 deja una señal clara para el mercado: la inversión colombiana en vivienda en España se está profesionalizando. En un entorno donde el capital global paga primas, el diferencial competitivo ya no es encontrar una propiedad atractiva, sino estructurar la decisión desde el primer día para que el riesgo quede administrado y el patrimonio, protegido.
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