Vendiendo salpicón: mujer montó su emprendimiento y sacó a sus hijos adelante

Economía
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La mujer conocida en el Tolima como ‘Panchita’ relató cómo fue que empezó con su negocio y lo bien que le ha ido. Ahora es un ejemplo de superación.

Durante un poco más de un cuarto de siglo ‘Panchita’ ha sostenido a su familia con la venta de mangos y salpicón en Gualanday, un negocio familiar en Caimito; ella tuvo la suerte de que su local no se afectara por la construcción de la doble calzada.

Cuenta María Esperanza Arciniegas Palma, quien toda su vida ha vivido en la zona, ya que nació en la vereda Chagualá, sector Caimito, que sus primeras ventas fueron de mango, en un puesto que, conforme pasa el tiempo, ha logrado crecer y ofrecer otros productos a los viajeros.

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En su local, que está a un costado de la doble calzada y por el carril que conduce hacia Bogotá, María Esperanza se siente orgullosa por el éxito que tiene con la venta de salpicón, muy apetecido por los viajeros, quienes en su mayoría lo acompañan con bolas de helado.

“Este salpicón 100 % natural porque se hace con fruta fresca, frutas sanas, se prepara con agua de bolsa y jugo de patilla, no se le agrega ningún otro componente”, asegura.

Cuando un turista parquea en el Parador Panchita, como reza el letrero que está sobre el techo del local, inmediatamente se le hace agua la boca al imaginar el sabor del salpicón y muchos no dudan en pedir un vaso.

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“Hay personas que piden un salpicón sencillo, pero entonces uno le pregunta si desean lecherita o no, si quiere con helado o con salsas de fresa o mora, otros piden adicionar queso rayado y le ponemos también la galleta.

Muchos gualandayunos perdieron sus negocios prósperos tras la construcción de los viaductos y el túnel que evitan el flujo vehicular por el corregimiento, pero para fortuna de Esperanza Arciniegas, su local está ubicado unos metros más abajo donde se unen la nueva y antigua carretera.

“Debido a que cuando cerraron los negocios en Gualanday, mejoraron mis ventas, así que al ver esto, le metí quesillo, achira, frutas. Los de esta calzada que lleva a Girardot, Espinal, Bogotá, fueron los únicos que existen en este sector”, señala.

“Este es el sustento diario para mi familia, de ahí devengo para mi salario, para pagarle a la persona que me colabora, para nuestro sustento, para los servicios, y de todas maneras para poder emprender un negocio uno tiene que endeudarse, entonces también para pagar mi crédito”, aseveró.

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