Casi sin darse cuenta, colombianos gastan hasta $ 900.000 al mes en negocio que se metió en hogares

Finanzas Personales
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Estudios demostraron el comportamiento en el territorio nacional es parte de una tendencia a nivel mundial que viene en impresionante crecimiento.

Hace una década, dimensionar el alcance del negocio de las suscripciones habría parecido exagerado. Pues antes estas eran vistas como un lujo o un gasto al que solo podían acceder unos pocos.

Eso de pagar mensualmente por escuchar música sin anuncios publicitarios, entretenimiento o servicios digitales adicionales sonaba hasta ostentoso, pero actualmente se volvió parte del gasto cotidiano del ciudadano promedio. Muchos expertos lo califican como una jugada maestra del marketing global, algo así como crearle necesidades al usuario.

Y es que hoy por hoy, un colombiano promedio puede tener entre cinco y ocho suscripciones activas, de acuerdo con estudios. Estas son tan diversas como los gustos de cada una, pues van desde plataformas de ‘streaming’ y música hasta bienestar, almacenamiento en la nube para su teléfono Apple o Android o aplicaciones en su versión premium de redes sociales.

En conjunto, ese ecosistema puede representar entre $ 450.000 y hasta $ 900.000 mensuales, aproximadamente.

La tendencia se traslada perfectamente al plano internacional: un informe de Resubs llamado ‘Estadísticas de gasto en suscripciones (2026): lo que muestran los datos’, basado en diversos estudio evidencia que el modelo de suscripción se ha convertido en un fenómeno global, donde la economía mundial de las suscripciones alcanzó un valor cercano a los 536.000 millones de dólares en 2025 y, según proyecciones, podría escalar hasta los 859.000 millones en 2026. A su vez se anticipa que este mercado estará cerca de rozar el billón de dólares hacia 2028.

Este crecimiento avanza a un ritmo sostenido, con una tasa anual compuesta estimada entre 13 % y 15 %, dependiendo de la fuente y alcance del mercado analizado.

La tendencia no es exclusiva de Colombia. A nivel internacional, el modelo de suscripción se ha convertido en la regla. “La cifra más citada proviene de un estudio de C+R Research: el estadounidense promedio gasta cerca de $ 800.000 al mes en suscripciones, es decir, más de $9,5 millones al año. La investigación de West Monroe sitúa la cifra aún más alta, cercana al millón de pesos mensuales, frente a unos $ 860.000 cuando lo midieron por primera vez en 2018”.

Las diferencias entre mediciones responden a metodologías distintas, pero la dirección es clara: el gasto crece año tras año.

En el Reino Unido, aunque los montos son menores, la tendencia es similar. Barclays estimó un gasto promedio de unos $ 215.000 mensuales, mientras que Aqua elevó la cifra a cerca de $ 280.000 al mes en 2025. TSB, por su parte, la ubicó alrededor de $ 260.000.

A escala global, el fenómeno es aún más contundente. Según Zuora, el 78% de los adultos tiene al menos una suscripción paga. El modelo dejó de ser una alternativa: hoy es el estándar.

En el país, las suscripciones ya no son un gasto aislado. Se consolidaron como parte de los llamados “gastos hormiga”, esos consumos pequeños y frecuentes que suelen pasar desapercibidos, pero que terminan acumulándose.

¿Cuáles son las suscripciones más comunes en Colombia?

Un análisis del informe Día a Día de Bancolombia, compartido a El Colombiano con corte al 31 de diciembre de 2025, muestra que dentro del ranking de estos gastos destacan varias de las suscripciones más populares del país.

Las cifras evidencian que Netflix lidera el gasto, con un gasto total de $152.588 millones anuales y más de 771.000 usuarios. Le sigue Smart Fit, con $126.970 millones, lo que confirma el peso de las suscripciones de bienestar.

También aparecen los servicios de Apple, con $ 76.611 millones, y Google, con $ 47.696 millones, asociados a compras dentro de aplicaciones y almacenamiento digital. Por su parte, Spotify registra un gasto cercano a $ 45.389 millones al año.

El fenómeno también tiene un fuerte componente generacional. Un informe de ReSubs evidencia que la Generación Z lidera el gasto en suscripciones a nivel global.

En Estados Unidos, este grupo puede gastar alrededor de $ 1,37 millones al mes, mientras que en el Reino Unido alcanza cerca de $ 1,3 millones mensuales. Es aproximadamente tres veces más que lo que destina la Generación X.

¿Quiénes son los que más gastan en suscripciones?

Además, el 48% de los consumidores de la Generación Z afirma estar aumentando su gasto en suscripciones, con especial énfasis en categorías como bienestar, kits de comida y belleza.

Los ‘millennials’ siguen de cerca, con un gasto promedio cercano a $1 millón mensual en Estados Unidos y más de $ 1,1 millones en el Reino Unido. Según Chargebee, gastan un 38% más que los ‘baby boomers’.

En contraste, la Generación X destina alrededor de $ 600.000 mensuales, mientras que los ‘baby boomer’s son los que menos gastan, con un promedio cercano a $ 316.000 al mes.

Para Luis Fernando Ramírez, investigador y docente de economía, el crecimiento de este tipo de consumo responde a varias tendencias estructurales. “El aumento de estos servicios digitales va de la mano con la masificación del uso de celulares. Hoy hay más líneas que población en Colombia, lo que expone constantemente a las personas a este tipo de ofertas y amplía el mercado”, explicó.

A esto se suma un factor clave: la percepción de bajo costo. “Cada suscripción, vista individualmente, parece barata. Si se compara, por ejemplo, un entrenador personal con una aplicación de ejercicio, la diferencia puede ser de uno a diez. Eso hace que las personas sientan que están ahorrando”, agregó.

Sin embargo, el problema aparece en la acumulación. “Lo que sucede es el tema de la frecuencia: cuando una persona tiene ocho o diez servicios, muchos se usan de manera ocasional. Ahí es donde el gasto se vuelve recurrente sin generar un beneficio proporcional”.

Ramírez advirtió, además, sobre un efecto financiero poco visible.

Una porción del ingreso ya está capturada por estos gastos, muchos de ellos ligados a tarjetas de crédito. No solo se reduce la capacidad de compra, sino que se suma el costo del financiamiento”, señaló.

Y plantea un tercer elemento: la relación con el mundo digital. “No se trata de estar ‘in’ por tener muchas suscripciones. Es clave preguntarse qué tanto aportan realmente al día a día. Muchas veces terminan distrayendo tiempo productivo sin generar valor”.

Las cifras ayudan a dimensionar el fenómeno: el consumidor promedio tiene alrededor de 5,6 suscripciones activas, aunque el número puede superar las ocho cuando se incluyen todas las categorías.

En ‘streaming’ de video, por ejemplo, el hogar promedio paga cerca de cuatro servicios, con un costo mensual que ronda entre $ 190.000 y $ 250.000. Pero este cálculo no incluye otras suscripciones clave: almacenamiento en la nube, aplicaciones de productividad, servicios de entrega o plataformas educativas.

En otras categorías, los gastos también suman: software y almacenamiento pueden costar entre $ 55.000 y $ 110.000 mensuales, mientras que servicios de bienestar pueden alcanzar en promedio unos $ 330.000 al mes. Las suscripciones a noticias o educación suelen ubicarse entre $ 36.000 y $ 72.000.

En conjunto, el número crece rápidamente. De hecho, el 77% de los consumidores afirma que planea mantener estable su número de suscripciones en 2026, según Recurly, lo que sugiere que el crecimiento en cantidad podría estabilizarse, aunque el gasto total seguiría aumentando por los incrementos de precios.

En Colombia, este fenómeno se explica también por la expansión del entorno digital. En 2024, el 88% de las personas tenía un teléfono inteligente, según la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC). Y en 2025, el 82,3 % de las operaciones financieras se realizaron por canales no presenciales, de acuerdo con la Superintendencia Financiera.

Ese contexto facilita la adopción de suscripciones: pagos automáticos, acceso inmediato y ofertas constantes. La CRC también encontró que el 32 % de las personas mayores de 15 años accede a plataformas OTT, mientras que un 3% ha cancelado su televisión por suscripción para migrar a estos servicios.

El problema no es solo cuánto se paga, sino cómo se percibe. Según Asobancaria, los gastos hormiga pueden representar entre el 10 % y el 15 % de un salario mínimo mensual —hasta $ 213.000—, un impacto silencioso que se siente con más fuerza en un contexto de inflación y presión sobre el costo de vida.

En ese escenario, las suscripciones ocupan un lugar cada vez más relevante. No son un gasto visible como el arriendo o los servicios públicos, pero su acumulación puede ser igual de significativa.

Y ahí está el reto: entender cuánto de ese consumo realmente aporta valor… y cuánto responde simplemente a la inercia de un modelo que convirtió el “pago automático” en parte de la vida diaria.

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