Cambio en Plaza de las Américas, Plaza Imperial, MallPlaza y otros centros comerciales tiene una razón

Economía
Tiempo de lectura: 4 min

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Escrito por:  Julian Bermúdez
Actualizado: 2026-04-17 06:54:51

En la última década, los bogotanos han visto cómo han cambiado estos centros comerciales que llevan años funcionando y que se renovaron recientemente.

Quienes frecuentan centros comerciales como Plaza de las Américas, Plaza Imperial o Mallplaza NQS han notado una transformación evidente en los últimos años: donde antes había grandes locales de ropa o almacenes por departamentos, ahora funcionan gimnasios y centros de acondicionamiento físico. El fenómeno no es casual y responde a una estrategia clara tanto de las marcas deportivas como de los propios complejos comerciales.

Uno de los protagonistas de ese cambio es Smart Fit, que en poco más de una década en Colombia ha logrado una expansión significativa, con presencia creciente dentro de centros comerciales. Su CEO en el país, Camilo Sarasti, explica que la decisión tiene una lógica práctica y comercial.

“Sí, digamos un centro comercial tiene mucho parqueadero, entonces es una ventaja muy grande porque cuando uno va a un centro de acondicionamiento físico, uno debería ir mínimo tres veces a la semana y si tú no tienes buen parqueadero pues a la gente le da pereza ir”, afirmó. Según Sarasti, no todos los usuarios viven cerca de una sede, por lo que la facilidad de acceso es determinante. “El parqueadero es fundamental”, enfatizó.

Pero no se trata solo de comodidad para el usuario. El modelo también beneficia a los centros comerciales. “Nosotros también generamos tráfico para el centro comercial, entonces es una relación gana-gana porque muchos de nuestros clientes después de ir a ejercitarse van y se toman un café, o van y hacen una vuelta en el banco, o van y hacen una compra adicional”, explicó.

Esa dinámica ha resultado clave en un momento en el que el comercio físico compite con el comercio electrónico y busca reinventarse. Mientras algunas categorías tradicionales han reducido su presencia, los gimnasios se han convertido en un “ancla” moderna que garantiza flujo constante de visitantes, incluso en horarios valle.

Sarasti reveló además la magnitud del impacto: “Nosotros en promedio podemos llevar 1.500 personas al día a una sede, unas muchos más, unas muchos menos, pero es una cantidad importante de personas y es un generador de tráfico”. Esa cifra representa miles de potenciales consumidores adicionales que circulan diariamente por pasillos, plazoletas de comida y locales financieros.

Vea acá la entrevista completa con Camilo Sarasti, quien, además, contó otros detalles sobre cómo es ser el CEO de esta empresa:

El fenómeno no se limita a Bogotá. En ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga también es cada vez más común encontrar grandes gimnasios en complejos comerciales. Centros como Mallplaza en distintas ciudades, así como Centro Comercial Santafé o Titán Plaza, han incorporado o ampliado espacios destinados a cadenas de entrenamiento.

Detrás de esta tendencia hay un cambio cultural: el ejercicio dejó de ser una actividad esporádica para convertirse en un hábito frecuente. Eso obliga a pensar en ubicaciones prácticas, con transporte, parqueaderos y servicios complementarios. Para los centros comerciales, en tanto, los gimnasios ofrecen estabilidad en el flujo de visitantes, fidelidad del cliente y movimiento constante entre semana.

En otras palabras, el auge de gimnasios en centros comerciales no es improvisado. Es el resultado de una estrategia compartida que combina hábitos de consumo, logística urbana y una nueva forma de entender el comercio: menos compra ocasional y más experiencias recurrentes.

Qué cambia en los centros comerciales

La llegada masiva de gimnasios refleja una tendencia global: los centros comerciales están dejando de ser lugares de visita ocasional para convertirse en espacios integrados a la rutina diaria de las personas.

Ir al gimnasio tres o cuatro veces por semana significa regresar constantemente al mismo lugar, algo que el comercio tradicional difícilmente logra por sí solo.

En ese escenario, las marcas fitness no solo alquilan un local: ayudan a redefinir el concepto mismo de centro comercial. Y, como explica el CEO de Smart Fit, el resultado termina beneficiando a todos: usuarios, comerciantes y administradores.

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