Mundial 2026 en la mira: repesca, desafíos de seguridad y seis equipos luchando por el sueño mundialista
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Visitar sitioSeis selecciones buscan el pase al Mundial en México, bajo estrictas medidas tras una ola de violencia.
Seis selecciones nacionales buscan asegurar su lugar en el Mundial de Fútbol 2026 a través de un minitorneo de repesca organizado en México. Este evento, que se desarrolla entre jueves y martes, ocurre en medio de un contexto marcado por la reciente ola de violencia que sacudió a México, tras la muerte de uno de los capos más notorios del país en una operación militar. Según reporta El Colombiano, estos episodios violentos, que se extendieron por 20 de los 32 estados mexicanos, pusieron en duda tanto la viabilidad de este certamen como la de México como una sede segura para la Copa del Mundo. Sin embargo, a un mes de los hechos, tanto la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) como las autoridades locales han recibido a delegaciones de Bolivia, Surinam, Irak, Nueva Caledonia, Jamaica y República Democrática del Congo bajo estrictas medidas de seguridad.
La llegada de los equipos estuvo respaldada por operativos especiales a cargo del ejército y la Guardia Nacional, reforzados frente a la reciente crisis de seguridad. Para blindar tanto este minitorneo como la gran cita del fútbol que comenzará el 11 de junio, el despliegue anunciado comprende cerca de 100.000 elementos entre fuerzas públicas y privadas. La Federación de Fútbol de Nueva Caledonia, en su llegada, ratificó que aunque la situación se estabilizó, la seguridad fue reforzada para los encuentros de clasificación.
Las seis selecciones se dividen en dos grupos para competir por los dos últimos cupos al Mundial, con partidos en Monterrey y Guadalajara, ciudades señaladas como focos recientes de violencia tras el fallecimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en febrero pasado. Monterrey verá a Bolivia iniciar el camino buscando su primer Mundial desde 1994, enfrentando a Surinam el jueves y, de avanzar, a Irak el martes. Bolivia, recordada por convertir la altura de El Alto en una fortaleza, ahora confía en una nómina basada mayoritariamente en el torneo local y sin su máximo goleador histórico, Marcelo Martins Moreno.
Surinam, que todavía sueña con una histórica primera participación mundialista bajo la dirección del neerlandés Henk ten Cate, se ha destacado como cuna de notables futbolistas que, sin embargo, han jugado para Países Bajos —como Edgar Davids y Clarence Seedorf—, mientras que la actual selección depende de jugadores nacidos en Europa. El ganador de este grupo se unirá a Francia, Senegal y Noruega en el Grupo I.
Por su parte, Irak, que no participa desde 1986, debió sortear dificultades logísticas para reunir a sus jugadores a raíz del conflicto en Oriente Medio, sumando un viaje de más de 25 horas para arribar a México. En el otro cuadro, el partido inaugural en Guadalajara será entre Nueva Caledonia, la selección peor ubicada en el ranking de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), y Jamaica, que solo ha asistido a una cita mundialista en 1998. El ganador enfrentará el martes a República Democrática del Congo, país cuya máxima participación mundialista data de 1974, cuando compitió bajo el nombre de Zaire. Del resultado de estas eliminatorias, el vencedor completará el Grupo K junto a Portugal, Uzbekistán y Colombia.
A pesar de la tensión reciente, tanto la organización del torneo como el propio ambiente futbolero muestran confianza en que México será capaz de sobreponerse y brindar un escenario seguro y competitivo para las últimas definiciones del Mundial 2026. Los equipos, aunque varios llegan con limitaciones logísticas o deportivas, persiguen la hazaña de representar a sus naciones en el evento más prestigioso del fútbol global, en una antesala que también pone a prueba las capacidades de organización y seguridad del país anfitrión.
¿Qué desafíos representa para México organizar estos encuentros en un contexto de reciente violencia?
La pregunta sobre los desafíos de organización adquiere gran importancia, ya que la reciente ola de violencia vinculada a la muerte de un líder del crimen organizado puso a prueba la capacidad de respuesta de México, así como su imagen internacional como sede del Mundial 2026. Con la participación de múltiples fuerzas de seguridad y la necesidad de proteger tanto a deportistas como a fanáticos, el evento sirve como termómetro de la preparación del país.
La vigilancia reforzada y los cuestionamientos sobre la seguridad muestran cómo el fútbol, más allá del deporte, interactúa con el contexto político y social. La respuesta de las autoridades y la experiencia de estos seis equipos en el minitorneo ofrecerán indicios importantes sobre los retos y fortalezas de México ante la inminente Copa del Mundo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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