
Viáfara reveló calvario que vivió en prisiones de EE. UU.: "El diablo se paseaba día y noche"
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El jugador colombiano, que actualmente se encuentra en libertad, aseguró que no fue fácil lo que vivió, pero que igual nunca se sintió solo.
No han sido años sencillos para el exfutbolista, campeón de la Copa Libertadores con Once Caldas, Jhon Viáfara, pues por un tema de negocios ilícitos terminó en una cárcel de Estados Unidos pagando varios meses.
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Esa es una situación complicada para cualquier persona, puesto que el control es mucho más estricto, el idioma es una barrera importante y en varios estados el tema del racismo es bastante marcado, por lo que para algunos termina siendo un infierno.
Eso, de hecho, fue lo que le ocurrió al exjugador, quien comentó, en diálogo con ‘Chao con gol’, todo lo que tuvo que pasar.
“Hubo una prisión en Wisconsin donde había mucho racismo, eran puros blancos, pero que me tocó acomodarme. Allá palee mucha nieve, era una prisión muy grande. Duré un año ahí. Y en verano, era limpiando la maleza, con ese calor; son experiencias”, comentó el exfutbolista.
Y agregó: “En este proceso conocí a gente bacanísima que llegó a mi vida, cuando estaba en prisión. Me llegó una vez un regalo de 200 dólares a la cuenta, llamo a la casa y le digo quién me lo regaló, y me dicen que un señor del Cauca. Yo no me sentí solo en prisión gracias a eso y a las oraciones, fue mucha gente la que oraba; muchas iglesias, muchos evangélicos; mi familia es evangélica. Donde yo estuve, el diablo se paseaba día y noche, lo veía en todas las figuras. Gracias a Dios fui y volví y me encontré con personas que estaban ahí conmigo”.
Sin embargo, pese a que comentó que nunca se sintió solo, igual dijo que le ha costado reintegrarse a la sociedad, porque la gente suele juzgar mucho y más cuando se es una persona famosa.
“No es fácil, ya llevo dos meses desde mi libertad y fue un proceso lento porque no es fácil darse al público porque uno viene con el chip. Pero poco a poco ha sido bueno el apoyo y la aceptación de la gente, el apoyo de mi familia ha sido fundamental. Todavía me cuesta estar con tanta gente”, aseguró.
Finalmente, dijo que ese tiempo encerrado sí le sirvió porque lo usó para educarse de la mejor manera posible, pues aprendió de muchas cosas que sin duda le van a servir para su vida de ahora en adelante.
“Estudié mucho, tengo que operarme los ojos de tanto que leí. El último curso que hice era en inglés todo. Ese duró ocho meses, de entrenador personal. Era un grupo seleccionado de toda la prisión, te dan las clases, los libros. Me tocaba con diccionario y libro porque había unas cosas que no entendía. Hice todos los cursos, de alcoholismo, drogas, ira, hasta dibujo, para estar siempre ocupado. Conocí muchas prisiones, pero tuve buenos compañeros”, concluyó.
Y es que este tipo de relatos demuestran que muchas veces las malas decisiones pueden llevar a las personas a las peores consecuencias posibles, porque por más de que se esté bien acompañado y demás, estas experiencias suelen llevar al límite tanto físico como emocional a más de uno, por lo que siempre se recomienda pensar bien qué se va a hacer antes de actuar.
(Ver también: Alias ‘el Papá’, el narcotraficante que enredó a Jhon Viáfara; se conocieron desde niños)
Por lo pronto, Viáfara espera seguir en ese proceso de reintegración a la sociedad, que igual va a tomar un buen tiempo precisamente por todo lo que se ha visto y mencionado tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.
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