Muestran video del momento en que inició pelea en El Campín al minuto 33; hay rostros de involucrados

Fútbol
Tiempo de lectura: 4 min

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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-08-23 07:17:26

Un intento de robo de una bandera desató una brutal pelea campal entre hinchas, obligando a suspender temporalmente el partido.

Una nueva y vergonzosa jornada de violencia empañó el fútbol profesional colombiano, luego de que se registraran graves disturbios, una masiva invasión de cancha y enfrentamientos campales en el estadio El Campín de Bogotá. Los hechos ocurrieron durante el primer tiempo del encuentro correspondiente a la sexta fecha de la Liga BetPlay 2026-II entre Independiente Santa Fe y el América de Cali, un compromiso que marchaba empatado sin goles antes de que la barbarie se apoderara de las tribunas y obligara a detener abruptamente las acciones deportivas.

Según explicó detalladamente el secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, el detonante de la asonada se desató sobre el minuto 33 del compromiso, cuando integrantes de la barra visitante del conjunto escarlata intentaron robarse un “trapo” o bandera tradicional perteneciente a una de las barras locales del cuadro cardenal. Esta provocación encendió la chispa de una conflagración masiva que escaló rápidamente a los golpes, la destrucción de elementos del escenario deportivo y el pánico generalizado de los asistentes de bien que acudieron al recinto a disfrutar de una tarde de fútbol.

Ante la magnitud de la asonada, la Policía Metropolitana de Bogotá tuvo que intervenir de manera urgente, desplegando a la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) y utilizando gases lacrimógenos para dispersar a los violentos. La situación se tornó tan crítica que los jugadores de ambos equipos y los cuerpos técnicos debieron huir despavoridos hacia zonas seguras para salvaguardar sus integridad física, mientras decenas de vándalos irrumpían de forma violenta en el terreno de juego. El balance preliminar entregado por las autoridades confirmó un saldo de 17 personas afectadas, ninguna de gravedad, pero con un agravante imperdonable: la obstrucción y agresión indirecta contra la misión médica y los equipos de emergencia del Distrito, quienes tuvieron que resguardarse y no pudieron atender la situación en el momento exacto debido al riesgo inminente.

Las reacciones desde la administración distrital no se hicieron esperar. El alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificó lo sucedido como “totalmente inaceptable” a través de sus redes sociales y sentenció que no permitirá que estos actos de vandalismo queden en la impunidad. El mandatario local anunció que toda la información probatoria será remitida directamente ante la Comisión Distrital de Fútbol para adoptar sanciones ejemplares, recordando con firmeza que el máximo escenario de los bogotanos debe ser un espacio exclusivo para la familia y la fiesta deportiva, jamás un campo de batalla.

Tras varios minutos de extrema tensión y una vez el Puesto de Mando Unificado (PMU) evaluó las condiciones de seguridad tras el control de la fuerza pública, se tomó la decisión de permitir que el balón volviera a rodar para completar los minutos restantes. El partido finalizó con el 0-0 inicial, dejando un amargo sinsabor, el repudio generalizado de la ciudadanía y la urgente exigencia de aplicar medidas mucho más drásticas contra las barras bravas que continúan destruyendo el espectáculo del fútbol en el país.

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