Opinión

Andrés Piñeros Latorre

Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con trayectoria en El Espectador, Radio Melodía, Colprensa, el diario La República y El Periódico de Bogotá.

Cómo convertir a las mujeres en Diosas

Diosas, con d mayúscula, es lo que busca Antonina Canal a través de sus clases de danza, terapias, sus viajes y últimamente sus libros.

“Esta es una forma de reconocer esa parte divina de las mujeres. Esa Diosa que tiene muchos brazos”, enfatiza esta maestra de baile, para quien el mundo es una danza permanente.

Estamos sentados en el piso, sobre unos cojines de colores, mientras al fondo se escucha música árabe y se alcanzan a ver las siluetas de unas niñas jóvenes que bailaban la danza del vientre. “Mis alumnas están entre los dos y los setenta años de edad”, dice Antonina con su voz ronca y su sonrisa constante.

Una mujer que tiene tanto que contar, que las páginas de este primer libro no serán suficientes. Con la magia de los números, ella plantea que al menos serán siete libros para desarrollar los diferentes temas que forman los intereses de su vida.

¿Y este es un libro para mujeres?, es lo primero que pienso, al ver una portada rosada. Antonina precisa que no. “Este es un manual femenino, aunque los hombres también lo pueden leer, porque es un camino para que ellos puedan conocer más a sus mujeres”.

Allí se encuentra una guía sobre la sabiduría femenina; comenzando por los chacras y los colores, llevando a temas más profundos como el perdón; el que ella considera un mecanismo clave para poder avanzar en la vida. “La dieta del perdón y la dieta de la gratitud, ya que de nada me sirve hacer otras dietas sino hacemos esas primero”.

De manera similar a como habla Antonina, el libro desarrolla los diferentes capítulos, en los que se destaca la importancia de la autoestima, en un lenguaje claro asequible, con guías prácticas sobre meditación, sin dejar de lado temas más aterrizados como la moda, las tendencias o las joyas.

“El baile no está en este primer libro, hará parte del segundo volumen, donde además habrá un video. Algo muy lindo acerca de toda la sabiduría de la danza”, dice con un entusiasmo que sin duda viene de una mujer con múltiples intereses.

Las Diosas en la historia

“Hay muchos arquetipos de las diosas, en las mitología griega aparece Venus y Lackshmi en la indú”. Todas estas Diosas están presentes con esos arquetipos fuertes. Antonina considera que ésta es una forma de empoderar a la mujer sobre todo en sus chacras, donde se juntan las características de las diosas: la próspera exitosa, la tierra, la roja, la mujer elefante…

Luego en segundo lugar aparece la mujer sensual, que sería la diosa mariposa; el tercero, el amarillo, que sería la guerrera, más por el lado de la diosa durka, representada por un tigre con un arco. Representada por el color verde, aparece la Diosa Chamana, que es un poco la mujer delfín, la mensajera, la voz; la Diosa colibrí, la Diosa de la sabiduría, que es la Diosa alquimista, que es un poco la Diosa del pavo real que es la que es capaz de transformar la realidad.

Antonina opina que es posible la existencia de una mujer macho, que toma un rol masculino sin perder su femineidad. Lo que ella ve como un aspecto negativo es convertir todo en intelectualidad. “Al volver todo conocimiento, se corre el riesgo de perder la sensualidad”. Hay que tener cuidado de que la mujer se convierta en víctima, en dramática. Por lo que se deben evitar los actos de abuso, las acciones de violencia; debe haber un trabajo de empoderamiento. “Ya  que hay gente que se vuelve adicta al drama”.

Hay un trabajo muy fuerte con esos arquetipos negativos. Sobre todo el de la víctima. Por lo que se debe hablar desde esa mujer adulta comprometida que pone límites y no permite que nadie le haga daño.

“Uno debe dejar un legado”, dice esta mujer que combina el arte con su perfil de empresaria, y que considera que está en la vida para dejar una misión, un legado de todo lo que ha aprendido, sobre todo en oriente. Ella considera que está en el mundo para dejar una herramienta poderosa de formación, de cambio de vida, sin importar talla, vida o profesión, con herramientas que a ella le han cambiado la vida y a más de nueve mil mujeres, que entre alumnas y pacientes, han pasado por su escuela.

El 2000, milenio de las mujeres

“El dos es un número femenino, mientras el mil novecientos, formado por el uno, era un número masculino, de guerra de guerreros”. Este cambio de tonalidad, de acuerdo a los mayas, va hacia la mujer. “Sin ser feminista, pero si pensando en la mujer femenina, dulce”. Por lo que Antonina considera que es el momento de tener mujeres presidentas, con igualdad de género, porque la mujer es el centro del hogar y tiene una sabiduría profunda. “El hombre nace de una mujer, entonces si ellas están bien, sanas, pues darán a líderes mejores. La mujer es el útero de la sociedad, si se sana a la mujer, se sana a la familia”.

Ella recuerda que el proceso de creación del libro se dio a partir de la escritura de historias del Sahara, encuentros sobre mujeres beduinas del desierto, sobre sus viajes a la India. “El libro lo hice en tres semanas, ya lo tenía listo en mi mente, el trabajo fue traducir la información”.

Antonina tiene la intención de sacar siete libros, uno por cada chacra: el segundo de danza, el tercero de hombre y mujer, de liberación de unos talleres que ha estado haciendo con las empresas, de cómo lograr el éxito en lo material desde el mundo espiritual, desde el alma, sabiendo que todo se logra desde la pasión, desde el alma, y otro libro sobre el duelo. “Muchas cosas lindas que me gustaría escribir”, dice esta mujer que se descubre, día tras día, como una escritora de historias de vida y de temas de superación.

El mundo es una danza

Su academia de danza es un pequeño colegio, donde se hace terapia a todas las jóvenes, “que vienen con un montón de rollos, de estrés”. Ya que a los adultos se les ha obligado a estudiar lo que no querían “a seguir Derecho cuando querían ser artistas”. Antonina opina que el mundo ha cambiado en todos los aspectos, “que el hombre ha ido a la luna pero la educación no ha cambiado”. Los profesores son los mal más pagos, la educación sigue siendo lineal, en un salón de clase. “Conozco un colegio que se desarrolla en Finlandia, con los estudiantes sentados en círculos, donde hacen pausas activas cada media hora. Hay mucho que hacer por la educación”.

“La vida es una danza, bailan los planetas alrededor del sol, bailan las células alrededor del cuerpo y todo se mueve permanentemente”. Esta es la bella explicación de una mujer que mira al mundo desde el baile, una actividad presente en todas las culturas humanas.

Antonina Canal se muestra preocupada por el hecho de que el hombre actual utiliza demasiado el hemisferio izquierdo, el racional, pasa demasiado tiempo frente al computador,… “Si se acaba el círculo se acaba el baile”. Por eso para ella el baile debería ser un tema diario, de una hora, en los colegios, como el deporte, “porque es una forma de trabajar otro hemisferio del cerebro, otra sensibilidad y salir de esa estabilidad, de esa rigidez estática”.

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