¡Le quedó grande a Colombia cuidar a sus niños!

En eso coinciden columnistas que exploraron a fondo el caso de Yuliana Samboní, que tanta indignación generó esta semana.

Niños en Colombia
| ucooperativadecolombia (vía Flickr).

En su columna más reciente en el diario El Espectador, la periodista Yolanda Ruiz intentó ponerse en los zapatos de la pequeña, violada y asesinada en Bogotá. Además de indignación, dice la columnista, este caso es uno de los que más les debería dar vergüenza a los colombianos.

“En mi vida de periodista he informado tantas veces de niños violados, torturados, asesinados, que las palabras no bastan porque ya sabemos que no sirven. Lo único cierto es que Yuliana no está, que no volverá a su casa y el violador es responsable pero todos los demás también un poco por permitir que esto pase todos los días con nuestros hijos”, asegura Ruiz.

En línea con lo anterior, Paola Gómez, columnista de El País, de Cali, pide ir más allá y tener en cuenta que el de la pequeña Yuliana no es el primer caso y las cifras de violencia contra la mujer ya están sobre la mesa. Sin embargo, critica al Estado porque siempre espera a que pase algo que genere repulsión y que sea mediático para adoptar leyes.

“¿Entendemos, entonces, por qué seguimos enterrando Yulianas o Dora Lilias en Colombia? Hoy recuerdo cómo tuvo que pasar lo que pasó con Rosa Elvira Cely para que se tipificara el feminicidio en Colombia y se agilizara el estudio de leyes para dicho fin. O cómo solo hasta que un demente le desfiguró el rostro a una joven bogotana entendimos que las quemaduras de ácido necesitaban castigos más severos y así surgió la Ley Natalia Ponce”, dice Gómez, e invita a los parlamentarios a que en el caso de la tragedia de Yuliana pase algo similar y no se quede en “simple anécdota”.

Para ir más allá y dar explicación sobre por qué al país le quedó grande el cuidado de los niños, la columnista del diario El Heraldo Bertha Ramos responsabiliza al sistema judicial colombiano, entre otras cosas, porque no concibe cómo un evento “nauseabundo” pueda revelarse como algo real en Colombiano.

“Muchas veces las leyes son como las telarañas: los insectos pequeños quedan prendidos en ellas; los grandes la rompen”, dice Ramos, citando una frase del filósofo Anacarsis, con la que asegura que se puede resumir el pálpito que tienen hoy los colombianos.

Esa misma responsabilidad en el sistema judicial la trae a colación el columnista del diario El Tiempo Hugo Acero Velásquez, y va más allá al asegurar que falta una política pública del Estado, que debe convertirse en un tema de la agenda del Presidente.

“Muchos de los esfuerzos que el Estado debe realizar tienen que orientarse a atender esta problemática desde el punto vista preventivo, pero también desde el ámbito del control que dan las leyes y normas, a través de las instituciones con esta función: comisarías de familia, inspectores de familia, jueces, Fiscalía, Policía”, aseveró.

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Opinión

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