Resultados parciales apuntan a una salida del Reino Unido de la UE

Los partidarios de abandonar el bloque obtenían el 51,7%, una perspectiva que empezaba a generar pánico en los mercados.

 
Brexit
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Con 200 de las 382 circunscripciones ya escrutadas, el “no” a la UE ganaba con el 51,69%, mientras que el “sí” marcaba un 48,31%.

El dólar cayó en Asia por debajo de los 100 yenes, por primera vez en varios años. La libra esterlina caía a 1,34 dólares por unidad, su nivel más bajo respecto al billete verde en tres décadas, según la agencia Bloomberg.

El líder antieuropeísta británico Nigel Farage se declaró este viernes confiado.

“Ahora sí me atrevo a soñar con un Reino Unido independiente” dijo en su cuenta de Twitter.

Las casas de apuestas, toda una tradición británica, cambiaron brutalmente de rumbo y tras haber llegado a indicar un 90% en favor de la permanencia, dieron en plena madrugada en torno a un 60% de probabilidades para el denominado ‘Brexit’, es decir, la salida del bloque.

Un país dividido en dos

Escocia, las grandes ciudades, los pequeños territorios como Gibraltar o las islas convertidas hace décadas en paraísos fiscales, daban una clara tendencia favorable a la permanencia, incluso con dígitos más elevados de lo que se esperaba.

Pero lo mismo sucedía con regiones enteras del centro y el sur de Inglaterra, que arrojaban resultados rotundamente antieuropeístas, superiores en movilización.

Londres marcaba un claro rumbo europeísta, y lo mismo sucedía con Glasgow, Aberdeen y Liverpool. Pero en ciudades como Newcastle ese resultado era muy ajustado: 50% a favor, 49% en contra.

Sunderland, una región claramente euroescéptica, fue una de las primeras en dar un baño de agua fría a los eurófilos al darles menos apoyo todavía de lo esperado: 61% en contra, 38% a favor de la UE.

Frente a los territorios que se han beneficiado de décadas de apertura al mundo, localidades de tradición obrera y puertos pesqueros daban un rotundo ‘no’ al statu quo y apostaban por romper los vínculos de más de 40 años con la UE.

Al arrancar la noche, dos sondeos, de YouGov e Ipsos-Mori, daban una ventaja al campo europeísta, de 52%-48% y de 54%-46% respectivamente, que luego quedaron superados por los acontecimientos.

El genio de Farage 

“Al parecer el voto para quedarse [en la UE] ganará” había concedido inicialmente Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).

Aun así, “el genio euroescéptico salió de la lámpara, y ahora ya nadie podrá volverlo a meter”, afirmó con aire retador.

Del lado gubernamental el silencio era total, a la espera del resultado definitivo.

El primer ministro conservador, David Cameron, que decidió convocar el referéndum y se juega el cargo, votó el jueves sin hacer declaraciones.

La jornada fue caótica, con lluvias e inundaciones en el sur del país. Pero la participación parecía ser alta, superior al 65%.

Un grupo de 84 diputados euroescépticos le pidió en una carta a Cameron que siga en el cargo, sea cual sea el resultado, tras agradecerle el arriesgado gesto de convocar el referéndum.

“Todos los partidos estaban por la permanencia. Pero millones de sus partidarios no lo están, y eso va a tener consecuencias”, advirtió un político de extrema izquierda, el veterano George Galloway.

“Se siente algo en la atmósfera, está claro. Y por encima de todo, no tenemos nada que perder”, declaró en Manchester a la AFP Luke Thompson, 22 años, partidario del Brexit.

Unos 46,5 millones de electores estaban llamados a participar en el referéndum, tras dos meses de agotadora campaña.

Nunca en la historia de la UE un país ha votado para abandonar ese proyecto que nació en los años 1950.

Inmigración, economía, soberanía, independencia o interdependencia… Todos los temas salieron a debate y suscitaron pasión y agrias disputas.

Lesley Syer, una jubilada de 74 años, se quejaba amargamente de los inmigrantes -unos 3 millones de la UE- antes de votar en Biggin Hill, en las afueras de Londres. “No soy racista, pero esta isla es pequeña y nunca nadie lo dice. ¿Dónde vamos a meter a toda esta gente?”, dijo a la AFP.

Efectos sísmicos 

A pesar de su desafiante campaña, los euroescépticos estaban confrontados a sus propios retos. Una salida de la UE atizaría previsiblemente las demandas de los independentistas escoceses y de los republicanos norirlandeses. Y dejaría en territorio desconocido a millones de inmigrantes europeos en el Reino Unido y de británicos en la UE.

Pero por otro lado, países como Holanda, o incluso Francia, muestran también en los sondeos unos niveles de euroescepticismo muy elevados, y un triunfo de ese campo tendría efectos sísmicos.

“El referéndum lo que indica, salga lo que salga (…) es que algo estamos haciendo mal” en la UE, reconoció el ministro español de Asuntos Exteriores saliente, José Manuel García Margallo.

 

Con AFP

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