Perros invisibles: así luchan los animales mayores y de pelaje oscuro por encontrar un hogar en Medellín
El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las audiencias de piezas multimediales informativas, de tendencias y de otros recursos destinados a mejorar la calidad de vida del individuo. El Colombiano hace parte de Periódicos Asociados Latinoamericanos (PAL), al que pertenecen otras importantes casas editoriales de Latinoamérica.
Visitar sitioSolo 1 de cada 10 perros mayores logra ser adoptado en Medellín: descubre los prejuicios que enfrentan.
Samantha, una perra de más de diez años sin una de sus patas traseras, representa la realidad de muchos animales en el Centro de Bienestar Animal La Perla, en Medellín. Su andar pausado y su necesidad de ayuda para superar obstáculos como andenes ponen de manifiesto las dificultades que enfrentan los perros adultos mayores en los refugios. Según cifras oficiales del mismo centro, menos del 10 % de las adopciones corresponde a perros geriátricos, es decir, aquellos que superan la década de vida y suelen tener pocas oportunidades de hallar un hogar definitivo. En La Perla cohabitan alrededor de 2.600 perros y gatos; de estos, aproximadamente 1.500 pueden ser adoptados de inmediato. Sin embargo, la preferencia del público se inclina hacia cachorros de apariencia llamativa, lo que condena a los ejemplares de mayor edad —como Samantha— a permanecer años, e incluso toda su vida, en el albergue.
De acuerdo con Elizabeth Coral, subsecretaria de Protección y Bienestar Animal de Medellín, son precisamente los perros de avanzada edad y aquellos de pelaje negro los menos elegidos en los procesos de adopción. Coral atribuye este fenómeno a factores culturales y creencias preexistentes que afectan las decisiones de los adoptantes. En el caso de los gatos, persisten asociaciones negativas de índole simbólica, mientras que en los perros existe la percepción de que requieren cuidados más extensos y presentan mayores problemas de adaptación.
Uno de los puntos cruciales en las campañas educativas impulsadas por el centro tiene que ver con la atención médica posterior a la adopción. Según Coral, los perros geriátricos reciben un acompañamiento especial que se prolonga una vez dejan La Perla, facilitando tratamientos y medicamentos básicos, como aquellos orientados a mitigar dolencias articulares, siempre y cuando la condición clínica lo requiera. En contraste, los animales de menor edad sólo cuentan con seguimiento veterinario durante el primer mes tras su adopción, periodo destinado a asegurar su adaptación.
La responsabilidad que asume quien adopta va más allá de la disposición emocional; implica, asimismo, la capacidad de afrontar económicamente el bienestar del animal, ya que el soporte institucional es solo un complemento ante necesidades concretas y nunca sustituye el compromiso del nuevo tutor.
El procedimiento de adopción en La Perla no exige una lista exhaustiva de documentos, pero sí pasa por entrevistas y evaluaciones que buscan asegurar la idoneidad del entorno familiar y la disposición para atender las necesidades específicas del animal. En algunos casos, resalta Coral, personas con experiencia veterinaria o ciudadanos con trayectoria en el cuidado animal han adoptado ejemplares con baja probabilidad de adopción, ocupándose incluso de procedimientos médicos necesarios previos a su salida del albergue.
Es relevante destacar que quienes desean adoptar pueden interactuar previamente con diferentes animales, pasearlos e identificar cuál se acondiciona mejor a su estilo de vida. Esto ha contribuido a que apenas entre el 1 y el 2 % de los animales sean reintegrados al centro tras una adopción. Por último, los profesionales de La Perla insisten en que los perros adultos sí logran adaptarse y aprender, aunque a un ritmo propio, y sostienen que el lazo afectivo generado durante la adopción puede significar una mejora notable en el bienestar y vitalidad del animal. Los perros mayores, además, requieren menos espacio y energía, lo que resulta ideal para hogares pequeños o con ritmo pausado.
¿Por qué los animales de pelaje oscuro o adultos sufren mayores dificultades para ser adoptados?
La baja tasa de adopción de perros geriátricos y animales de pelaje oscuro tiene un trasfondo cultural y simbólico, según lo manifestado por la subsecretaria Elizabeth Coral. En el caso de los gatos, aún persisten asociaciones negativas históricas que inciden en la percepción social. Para los perros adultos, la creencia de que su cuidado es más complejo, así como la idea de una menor capacidad de adaptación, afecta la disposición de los posibles adoptantes.
Esta problemática resalta la importancia de campañas de sensibilización y educación, pues muchas de estas barreras no obedecen a hechos objetivos sino a prejuicios profundamente arraigados en la sociedad. La labor del Centro de Bienestar Animal La Perla, junto con testimonios de adoptantes experimentados, apunta a desmontar estos mitos y a promover una visión más inclusiva y consiente en torno a la adopción de animales en situación vulnerable.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Temas Relacionados:
Te puede interesar
Sigue leyendo