
¿Papel o secador eléctrico? experimento en baños públicos dejó un resultado inesperado
Un experimento del laboratorio Sacim encontró microorganismos en las manos después de usar ambos métodos y también detectó bacterias en el aire del secador.
Lavarse las manos es una de las medidas básicas de higiene, pero ¿qué pasa cuando llega el momento de secarlas en un baño público? Un experimento del laboratorio Sacim, de España, puso a prueba dos métodos habituales y encontró microorganismos después de utilizar ambos. El resultado también llamó la atención sobre la presencia de bacterias en el aire que expulsan los secadores eléctricos.
La prueba, divulgada en las redes sociales del laboratorio, comenzó con el lavado de manos con agua y jabón. Después, una persona se secó primero con papel y apoyó la palma sobre un recipiente que fue sellado y marcado para identificar la muestra. Luego repitió el procedimiento, esta vez con un secador eléctrico, y depositó la mano en otro recipiente.
Las dos muestras permanecieron durante 48 horas en un proceso de incubación. Al revisarlas, los investigadores encontraron crecimiento de microorganismos en ambas, sin importar el método utilizado para retirar el agua de la piel.
¿El aire del secador también puede contener bacterias?
El laboratorio quiso ir más allá y tomó una muestra del aire expulsado por el aparato. Tras incubarla durante el mismo periodo, encontró bacterias, un resultado que apunta a que los microorganismos pueden llegar a las manos incluso cuando no hay contacto directo con una superficie. Este hallazgo no significa que todos los secadores tengan el mismo comportamiento ni que el experimento permita establecer una conclusión universal.
“Los microorganismos están prácticamente en todas partes”, señalaron en la descripción del video. El laboratorio también recordó: “Lavarnos las manos es fundamental, pero eso no significa que queden libres de microorganismos”.
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Sobre el secado automático, añadieron: “Lo mismo ocurre con el secado. Que utilicemos aire y no toquemos una superficie no significa que el aire esté libre de microorganismos”.
La conclusión del laboratorio fue prudente. “En este tipo de experimentos influyen muchos factores, por lo que el resultado puede variar dependiendo de las condiciones en las que se realice. Por eso, con este experimento no podemos decir que un método de secado sea mejor que el otro”, afirmaron.
¿Qué dicen otros estudios científicos?
La investigación también recoge hallazgos de Ines Moura, de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, y de otros colaboradores. Estudios anteriores a la pandemia de COVID-19 indicaban que el papel podía ser más efectivo que los secadores de aire para eliminar microbios.
Moura encontró que secarse las manos con cualquiera de los dos métodos reducía los virus acumulados en la piel, aunque el papel podía ofrecer mejores resultados para retirar esos residuos. Sin embargo, la evidencia no permite cerrar el debate y los investigadores siguen estudiando las diferencias entre los sistemas.
Por ahora, el mensaje principal es mantener una buena higiene de manos y secarlas después del lavado. El experimento de Sacim no demuestra que ambos métodos sean idénticos ni establece que uno sea siempre superior; sus resultados dependen de las condiciones de la prueba.
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