Descubren en Villa de Leyva piel de ictiosaurio de 120 millones de años: un fósil que desafía la historia

Nación
Tiempo de lectura: 4 min

Tú navegador no es compatible para reproducir este audio

por: 

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Visitar sitio

Restos de piel de un reptil marino de hace 120 millones de años sorprenden a la ciencia en Colombia.

Un grupo internacional de paleontólogos, con participación de científicos de Colombia y Alemania, ha logrado un hallazgo inusual en los alrededores de Villa de Leyva: restos de piel asociados al cráneo de un ictiosaurio que habitó la región hace aproximadamente 120 millones de años. Lo que distingue este descubrimiento, según lo expresado por la Universidad del Rosario, es la identificación de pequeñas estructuras reticuladas similares a fragmentos de las capas internas de la epidermis, así como láminas delgadas parecidas a piel, que tras millones de años han conservado cierta flexibilidad. Este tipo de preservación constituye una rareza en el registro fósil, especialmente tratándose de tejidos blandos como la piel, los vasos sanguíneos o las células en vertebrados, y aún menos común cuando los hallazgos provienen de formaciones rocosas ubicadas en bajas latitudes, como ocurre con las de Colombia.

El equipo integrado por expertos de la Universidad del Rosario, la Universidad de los Andes y el Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva evaluó que el material de piel recuperado es fragmentario, pero contiene señales químicas que sugieren la presencia de restos de proteínas originales del tejido. Según un comunicado de la Universidad del Rosario, este excepcional estado de conservación puede atribuirse a condiciones ambientales específicas del mar donde vivieron estos reptiles. Entre ellas destaca la baja concentración de oxígeno y la influencia de ciertos microorganismos, factores que favorecieron la preservación de las estructuras blandas durante millones de años.

Para examinar el fósil, los investigadores emplearon avanzados microscopios ópticos y electrónicos, que permiten observar detalles ínfimos, incluso menores a una fracción de milímetro. También aplicaron técnicas para estudiar la interacción de la luz con el material, determinando la composición del tejido y asegurando que no se trataba de restos de tapetes bacterianos, sino de verdaderas estructuras dérmicas.

Estos hallazgos aportan nuevas perspectivas a la paleontología molecular, disciplina dedicada a entender cómo se conservan con calidad asombrosa células, piel y otras estructuras blandas en fósiles de eras geológicas tan remotas. Así lo explicó el Dr. Edwin Cadena, profesor de Ciencias del Sistema Tierra en la Universidad del Rosario, resaltando el valor de este aporte al conocimiento científico.

Manuel Martínez, miembro del Grupo de Investigación en Paleontología Neotropical Tradicional y Molecular de la misma universidad, enfatizó que la existencia de tejidos blandos en fósiles resulta sumamente infrecuente, dado que estos componentes suelen descomponerse rápidamente tras la muerte del organismo. En este caso, la caracterización de tejidos blandos en un reptil marino del Cretácico representa la primera evidencia registrada en el norte de Suramérica, según Martínez. El estudio, publicado en la revista Cretaceous Research, también contó con la colaboración de investigadores de la Universidad de McGill (Canadá) y el Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (Alemania), consolidando un avance significativo en la comprensión de los procesos que permiten la conservación de fósiles excepcionales en ambientes tropicales.

¿Por qué es tan difícil encontrar tejidos blandos en fósiles de animales prehistóricos? Preservar tejidos blandos como la piel, músculos u órganos en fósiles es un fenómeno sumamente inusual, porque estos materiales se degradan rápidamente después de la muerte del organismo debido a la acción de bacterias y otros factores ambientales. Las condiciones que permiten su conservación excepcional, como las que existieron en los antiguos mares de Villa de Leyva, son extremadamente raras y requieren factores como la ausencia de oxígeno y la acción puntual de ciertos microorganismos. Por ello, cada nuevo hallazgo aporta información valiosa para comprender tanto la evolución de los seres vivos como los factores ambientales que influyen en la fosilización. ¿Cuál podría ser el próximo gran descubrimiento en paleontología molecular a partir de técnicas de análisis moderno?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo