Las remesas a Colombia

Opinión
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Las remesas a Colombia aumentan, existen distintos puntos de vista.

Según datos oficiales del Banco de la República, las remesas hacia Colombia durante el 2021 registraron un crecimiento del 23.7% comparado con 2020, llegando a 10.691 millones de dólares, lo que implica un récord en el ingreso de dichas remesas al país, siendo Estados Unidos y España los principales países de origen. Esto es un buen indicador para la economía colombiana dado que son capitales que casi inmediatamente se convierten en circulante, lo que permite dinamizar activando la demanda al corto plazo, también es buena noticia para los bancos e intermediarios financieros, el comercio y las casas de cambio. Otra lectura importante también puede ser que Colombia exporta fuerza de trabajo y esto representa un ingreso importante para las finanzas colombianas.

Desde otro punto de vista esto significa que cada vez más colombianos salen dejando sus familias en busca de empleabilidad que este país no puede ofrecerles, solo en 2021 se multiplicó por quince la migración de connacionales solo hacia Estados Unidos, huyendo del hambre, la falta de empleo, la inseguridad, la corrupción y la falta de oportunidades en Colombia. Según cifras de la oficina de Aduanas y protección de Fronteras de Estados Unidos, la cantidad de migrantes Colombianos que llegan a ese país por México, arriesgando su vida para cruzar el muro en busca de mejorar su situación, solo en 2020 fueron 440, ya en 2021, fueron 6202 las personas que buscaron asilo político en la frontera, esto sin contar los que no fueron detectados en el cruce por las autoridades, los que ingresaron con cualquier tipo de visa y decidieron quedarse o los que murieron en el intento.

Para finales del año 2021, la cifra de desempleo en Colombia alcanzaba un 13.7%, es decir más de 3’ 350 000 personas no contaban con recursos para su sustento diario o el de sus familias, la inflación es una de las más altas de América Latina y se volvió a los niveles de violencia que creíamos superadas.

Cada cabeza de familia que migra es una familia fraccionada, debilitada y fragmentada, el hecho que se envíen remesas a Colombia en la gran mayoría de casos significa que hay una persona en el exterior encargada de trabajar, para servir de sustento a otras en Colombia, en detrimento del trabajador en el exterior y la cohesión familiar y social.

Si a la cantidad de migrantes Colombianos que pasan por México hacia Estados Unidos se le suma los que ingresan con visa de turismo o estudio y deciden quedarse, o los que viajan a cualquier otro país con el objetivo de trabajar y se ven forzados a hacerlo de manera ilegal en busca de mejores oportunidades, mejorar su calidad de vida y con el objetivo a largo plazo de una reagrupación familiar, cada divisa enviada a Colombia por remesas trae consigo una situación particular de desintegración familiar y social, pero se prefiere el trabajo sin garantías al retorno a Colombia.

Mientras el gobierno y el Banco de la República hacen alarde de las remesas a Colombia y los intermediarios de las divisas junto con los bancos aplican elevadas tarifas e injustas tasas cambiarias, la economía subterránea de los migrantes colombianos en el exterior, en su mayoría, tienen por lo menos un alto grado de incertidumbre.

El cambio de estatus migratorio tanto en Estados Unidos como en Europa, puede durar años, muchos han sido los que dejan niños y a su regreso encuentran adultos, se ven forzados a trabajos sin seguridad social alguna y deben abstenerse de lo básico para lograr efectuar el giro hacia Colombia. Durante los últimos tres años, estamos volviendo a situaciones similares a las épocas de mayor violencia en Colombia, las remesas pasan de ser una cifra económica positiva a una muestra de debilidad económica, baja productividad, incertidumbre y desempleo.

Si imaginamos por un momento, qué pasaría con el comercio, el desempleo, la pobreza, si estos migrantes que envían las remesas a Colombia estuvieran en el país, creo que la situación sería bien distinta.

*Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan para nada la posición editorial de Pulzo.

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