Medellín arrasa en turismo global, pero enfrenta el reto de crecer sin saturar ni perder su esencia local

Medellín
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Medellín rompe récords turísticos en 2025, pero enfrenta retos de congestión y transformación urbana.

Medellín ha alcanzado un nuevo hito en materia de turismo, consolidándose como uno de los destinos más apetecidos a nivel mundial, especialmente después de la pandemia por Covid-19. Según informó El Colombiano, durante 2025 ingresaron a la ciudad más de 2 millones de personas a través del aeropuerto José María Córdova. De este total, aproximadamente 1,2 millones fueron extranjeros que no residen en Colombia, representando un 58% del tráfico registrado en esa terminal aérea. Sin embargo, la cifra de visitantes internacionales podría ser aún mayor, ya que no cuenta a aquellos viajeros que llegan por conexiones internas desde otras ciudades del país.

El perfil del turista extranjero que visita Medellín es predominantemente joven, con edades entre 30 y 39 años, y apenas una diferencia mínima entre hombres (51%) y mujeres (49%). En su mayoría proceden de Estados Unidos (32%), seguidos por viajeros de Panamá, República Dominicana, México y España. La gran mayoría arriba con fines turísticos y permanece en promedio cuatro noches, con un nivel de gasto diario cercano a los 200 dólares. Entre las actividades más populares para quienes visitan se destacan recorridos por la comuna 13, Provenza, Guatapé y las esculturas emblemáticas de Botero.

Desde hace años, el auge turístico viene acompañado de un desafío estructural: la capacidad limitada del aeropuerto José María Córdova, cuya infraestructura se ha visto desbordada. Para 2025, el terminal movilizó 14,5 millones de pasajeros, aunque su capacidad real es de 11 millones, lo que provoca congestión y largas filas, especialmente en horas pico. A pesar de iniciativas para ampliar temporalmente la capacidad a 17 millones de usuarios, los obstáculos para el crecimiento estructural persisten debido a la falta de una segunda pista, un cuello de botella reconocido por voceros como Ledys López del Colegio Mayor de Antioquia y Ana María López, secretaria de Turismo de Medellín.

Sin posibilidades inmediatas de expandir masivamente el flujo de turistas, la estrategia recomendada por expertos apunta a atraer visitantes de mayor calidad y valor agregado, priorizando el impacto positivo sobre la economía y la cultura local. Sectores emergentes, como el turismo médico, muestran creciente interés con inversiones significativas y estadías más largas, lo que impulsa la diversificación económica y la creación de empleos.

No obstante, esta bonanza turística acarrea efectos colaterales. La concentración de turistas en zonas como El Poblado y la Comuna 13 exaspera tensiones urbanas, incrementa el costo de vida y acelera fenómenos como la gentrificación. Además, surgen retos como el crimen, la explotación sexual y la saturación de servicios públicos. Experiencias pasadas, como el fallido intento de llevar el entretenimiento de lujo a la Plaza Botero, demuestran que sin resolver los problemas sociales de base, cualquier avance en materia turística será frágil y posiblemente insostenible.

Para contrarrestar estos efectos, se han impulsado iniciativas de turismo comunitario en barrios populares como Manrique o Castilla, y se aboga por distribuir la demanda hacia otras regiones antioqueñas. Aun así, las dificultades de conectividad, seguridad y estructuración de productos turísticos representan barreras importantes para el desarrollo regional del sector.

Por último, las autoridades han intensificado los controles migratorios y sanciones a establecimientos como parte de una política de tolerancia cero frente a la explotación sexual y el turismo de excesos, en un esfuerzo por preservar los derechos de la comunidad y fortalecer la reputación de Medellín como destino responsable y sustentable.

En este contexto de avance y retos, queda abierta la cuestión sobre si Medellín logrará consolidarse de manera sostenible como una ciudad turística global, capaz de redistribuir equitativamente sus beneficios y afrontar los inevitables desafíos sociales y logísticos del crecimiento turístico.

¿Qué es la gentrificación y cómo afecta a los barrios turísticos de Medellín?
La gentrificación es un proceso de transformación urbana en el que la llegada de nuevos habitantes con mayor poder adquisitivo eleva los costos de vida y modifica la dinámica social de un barrio. Según lo expuesto en el artículo de El Colombiano, barrios de Medellín como El Poblado y Provenza han experimentado esta situación, donde los precios de la vivienda y los servicios aumentan, desplazando a la población original y cambiando el ambiente local.

Los efectos de la gentrificación pueden ser tanto económicos como culturales. Por un lado, genera nuevas oportunidades de negocio y desarrollo para la zona, pero, por otro, puede desvincular a los residentes históricos y provocar tensiones sociales. En el caso de Medellín, estos desafíos llaman la atención sobre la necesidad de implementar estrategias que aseguren que el crecimiento turístico beneficie tanto a visitantes como a quienes habitan en estos sectores de la ciudad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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