¿Por qué está lloviendo tanto en Medellín? Estudio pinta un cielo gris y se pondría peor

Medellín
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Según los datos de las entidades ambientales, las lluvias en Antioquia se han triplicado en el promedio mensual histórico en el departamento.

“Hoy llueve más que hace diez años y todo indica que dentro de otros diez lloverá más que hoy. Aguaceros fuertes y prolongados se cernirán sobre la ciudad. Y no es un asunto meramente especulativo: hace una década se necesitaban 15 aguaceros para alcanzar 100 milímetros de lluvia; esa cantidad ya cae en apenas 10”.

Con este párrafo iniciaba un artículo publicado por este mismo diario en mayo de 2022 con cierto tono profético. Sin embargo, lo visto el miércoles demostró que el vaticinio no solo se cumplió, sino que ahora es peor de lo que se esperaba. Así lo demuestra lo ocurrido este 28 de enero cuando en tan solo 44 minutos cayeron 87 milímetros, es decir, la lluvia que se registra en todo un enero en El Poblado. En datos simples: en la mitad del tiempo de un partido de fútbol llovió la cantidad de agua que habitualmente cae en 30 días desde San Diego hasta La Frontera.

(Vea también: Medellín también quedó inundada por fuertes aguaceros; cierres de vías y hasta árboles caídos)

Y es que los datos emitidos por las entidades ambientales como el Área Metropolitana y Corantioquia confirman que ha sido un enero inusual en Antioquia. Pues en lo que va de 2026 se triplicó el promedio histórico mensual de precipitaciones, con un factor común: fuertes tormentas en cortos periodos de tiempo, los llamamos “súper aguaceros”.

Resulta que en la zona tropical del país, donde está incrustado el Valle de Aburrá, se presentan unas características particulares: una alta radiación solar y mucha humedad disponible en la atmósfera. A esto se suma la constante humedad del suelo que se va al aire vía evaporación.

Esa humedad constante genera nubes convectivas (formaciones nubosas de gran desarrollo vertical, generadas por el ascenso rápido de masas de aire cálido y húmedo en la atmósfera). Por ellas, la lluvia se concentra en un punto muy específico.

“Y así se generan fuertes aguaceros, tormentas eléctricas y, en algunos casos, hasta caída de granizo. Estas nubes pueden descargar grandes cantidades de lluvia en poco tiempo, alcanzando capas altas de la atmósfera”, explicó Luis Javier Montoya, profesor de la Universidad de Medellín (U. de M.) y líder del grupo de investigación en Calidad del Agua y Modelación Hídrica.

Montoya también comentó que en la mañana, cuando el cielo está despejado, se produce mucha evaporación y por lo mismo se generan las condiciones propicias para este tipo de lluvias cortas pero intensas que caen el resto del día.

El dato mencionado por el docente se entrelaza con otro hallado por un equipo de investigadores de la U. de M., la Universidad Nacional sede Medellín y la Universidad EIA en su análisis de las zonas del Valle de Aburrá con mayor concentración de lluvias e inundaciones urbanas.

El estudio mostró como dato preliminar que los eventos de lluvia más intensos en el Aburrá tienden a concentrarse entre el mediodía y las 6:00 p.m., un periodo crítico para la movilidad y la actividad urbana de la ciudad. De hecho, el aguacero del miércoles se registró después de las 2:00 p.m.

Otro de los hallazgos más importantes del análisis señala que el suroeste del Valle de Aburrá es actualmente la zona de mayor riesgo, debido a la alta recurrencia de tormentas cortas, muy intensas y altamente concentradas allí. En esta región se incluyen Medellín, Sabaneta, Envigado, Itagüí y parte de La Estrella, así como los corregimientos de Altavista y San Antonio de Prado.

Esto en parte explicaría el fenómeno que se vivió ayer en la zona de El Poblado donde hasta el pavimento sobre la quebrada la Presidenta y La Poblada se resquebrajó cuando buscaba una salida a raíz de la fuerte presión que los afluentes sufrieron por cuenta de la cantidad de agua.

En contraste, las zonas del corregimiento de Santa Elena y sectores de Envigado, presentan un patrón distinto. Allí predominan tormentas de mayor duración pero con intensidades más bajas que pueden provocar acumulaciones importantes de agua, generando riesgos sostenidos para el drenaje urbano y las quebradas.

Por su parte, la zona norte, especialmente Copacabana y Barbosa, registra lluvias menos intensas y de menor duración, lo que implica un riesgo relativamente menor frente a eventos extremos.

“Aunque el evento de ayer fue uno extraordinario, también es cierto que la cuenca donde ocurrió es una que desde hace muchos años viene siendo problemática y crítica. Esta quebrada tiene un comportamiento muy torrencial. Es muy recta y baja rápidamente desde la parte alta, en Las Palmas, hasta la desembocadura. Eso hace que acumule mucha agua en muy poco tiempo. Además, desde hace tiempo varios estudios han mostrado que su zona baja, justamente la que se inundó, es una de alto riesgo por inundación”, explicó Montoya.

Otros asuntos –también señalados por los expertos y que podría acrecentar las emergencias– son los grandes impactos que causan ante el volumen de lluvias de la ciudad el hecho de que los suelos y cuerpos de agua superficiales colapsan a raíz de los niveles de saturación y reducción de la capacidad de infiltración (ver para saber más).

(Lea también: Torrencial aguacero colapsa El Poblado: quebrada se desborda y avenidas se transforman en ríos en Medellín)

Y el asunto parece seguir acumulando malas noticias, pues Corantioquia realizó seguimiento al comportamiento de las precipitaciones en lo corrido de este año en los 87 municipios de su jurisdicción y encontró que el departamento tuvo un acumulado promedio de precipitación de 242 milímetros de lluvia en enero, con registros máximos que alcanzaron hasta 342 milímetros en algunas zonas específicas. En lo que va del año, según precisó la autoridad ambiental, se evidenció un aumento significativo en los niveles de precipitación en el Bajo Cauca y en el Suroeste de Antioquia.

En cuanto al Valle de Aburrá, los datos reportados por la red de estaciones del Siata indican acumulados entre 30 y 90 milímetros de lluvia durante la última semana. En el Oriente cercano se observaron valores acumulados entre 60 y 120 milímetros de lluvia.

Si bien se pronostica que febrero sea un mes más seco, los eventos extremos son cada vez más impredecibles, por lo cual Corantioquia reiteró las recomendaciones esenciales para proteger la vida de las personas como mantenerse informados con los boletines oficiales del Ideam, el Siata, las autoridades ambientales y los medios.

También se ha recomendado evitar la permanencia en zonas de riesgo durante y después de periodos de lluvias prolongadas, especialmente en márgenes de ríos, quebradas y laderas inestables; fortalecer el trabajo comunitario, promoviendo la limpieza de drenajes, canales y alcantarillas, así como el reporte oportuno de situaciones de riesgo a los organismos competentes.

El profesor Montoya también apuntó, como lo han hecho otros expertos, a que una de las causas principales del problema es la excesiva urbanización de las cuencas. Y es que como lo ha venido denunciando este diario desde unos buenos años atrás, zonas de la ciudad que antes eran permeables –con bosques– fueron arrasadas para montar sobre ellas, tugurios, casas, edificios y urbanizaciones con pomposos nombres que evocan bosques que ya no existen. Esto también hace que el agua se concentre más rápidamente y no tenga como evacuarse en el subsuelo, elevando la probabilidad de emergencias.

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