Megaoperativo en Medellín: desmantelan taller clandestino de armas y hallan dron usado por bandas criminales

Medellín
Tiempo de lectura: 4 min

Tú navegador no es compatible para reproducir este audio

por: 

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Visitar sitio

Autoridades desmantelan un centro clave para tráfico de armas en Medellín y hallan drones listos para ataques.

La articulada labor entre la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General de la Nación y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), principal agencia estadounidense de investigación criminal, permitió desmantelar un centro de operaciones logísticas de una red criminal transnacional dedicada al tráfico ilegal de armas en Medellín, capital del departamento de Antioquia. De acuerdo con la información oficial, la operación dejó al descubierto cómo esta organización había convertido varios inmuebles de la ciudad en espacios estratégicos para el almacenamiento, modificación y distribución de armamento, cuyo destino final eran grupos armados ilegales, entre ellos el frente 36 de las disidencias de las FARC bajo el mando de alias “Calarcá Cordobá”, así como estructuras pertenecientes al Clan del Golfo y otras redes delincuenciales presentes en la región.

Los hallazgos evidencian la sofisticación y el alcance de estas redes, que no solo intervienen el armamento, sino que innovan sus métodos logísticos y tácticos. En el transcurso de tres procedimientos de registro y allanamiento, miembros del Servicio de Investigación Criminal encontraron en uno de los predios un taller clandestino dispuesto en instalaciones subterráneas. Este espacio había sido acondicionado para el ensamblaje, reparación y modificación de fusiles, transformándose en un eslabón clave dentro de la cadena de suministro bélico hacia organizaciones responsables de graves alteraciones del orden público y atentados contra la fuerza pública.

En el lugar, los agentes incautaron armamento de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, incluyendo tres fusiles Galil calibre 5.56, veintidós cañones destinados a ametralladoras, diecisiete proveedores y más de 350 municiones de distintos calibres. Adicionalmente, el operativo permitió la recuperación de componentes clave para la adaptación y perfeccionamiento de armas: cerrojos, disparadores, sistemas de miras, rieles, entre otros dispositivos para fusiles.

Uno de los elementos más destacados del decomiso fue un dron de tecnología avanzada, capaz de transportar hasta 10 kilogramos, que las autoridades sospechan sería empleado tanto para labores de vigilancia y transporte táctico como potencialmente para perpetrar ataques contra grupos policiales o militares.

A estos elementos se suman los COP 199 millones en efectivo y tres teléfonos celulares incautados, materiales que, según el teniente coronel Ferney Martín Romero, subdirector encargado de Investigación Criminal, serán analizados con el fin de ampliar la investigación e identificar posibles conexiones, flujos financieros y nuevos responsables dentro de la estructura criminal. El caso pone de relieve tanto el grado de organización y recursos de estas redes como la respuesta coordinada y especializada que las autoridades colombianas, junto con organismos internacionales, vienen consolidando para enfrentar crímenes de alto impacto y proteger la seguridad regional.

¿Qué papel cumplen los drones de última generación en las operaciones de grupos criminales?

El uso de drones de última generación por parte de organizaciones criminales representa una tendencia preocupante que ha modificado escenarios de seguridad y vigilancia en zonas urbanas y rurales. Al incorporar equipos capaces de transportar cargas significativas y realizar seguimientos a distancia, estos grupos cuentan con nuevas herramientas para eludir controles, ejecutar operaciones tácticas y, en el peor de los casos, llevar a cabo ataques dirigidos. Según las autoridades consultadas para este caso, los drones forman parte del equipamiento avanzado hallado junto a armas, municiones y componentes especializados, lo que evidencia el interés de las redes en adaptar tecnologías emergentes a sus actividades ilícitas.

El descubrimiento e incautación de estos dispositivos en el operativo de Medellín subraya la necesidad de repensar estrategias de inteligencia y control de material bélico. Las investigaciones buscan determinar la frecuencia de uso de estos métodos y si existen canales para la adquisición ilícita o adaptación de estos equipos en Colombia. Así, se plantea el desafío de anticipar futuros desarrollos tecnológicos en manos del crimen y reforzar las capacidades de los organismos encargados de la seguridad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo