“Pide un taxi en Bogotá”: el delirio que padece Miguel Rodríguez Orejuela en cárcel de EE. UU.

Estados Unidos
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-04-16 10:26:50

El excapo del Cartel de Cali sufre una demencia que complica su estado en una celda en Texas. Pese a su estado vegetal, la justicia le negó la libertad.

El drama de Miguel Rodríguez Orejuela en una prisión federal de Texas ha alcanzado niveles de desconexión total con la realidad. Según nuevos detalles revelados por Blu Radio, el otrora todopoderoso jefe del ‘Cartel de Cali’ vive sumido en una demencia vascular avanzada que lo hace protagonizar escenas desgarradoras tras las rejas: el capo suele despertar convencido de que está en Colombia y, con insistencia, le pide al personal penitenciario que le consigan un taxi en Bogotá.

En otros momentos de lucidez perdida, Rodríguez Orejuela, de 82 años, asegura que se encuentra huyendo de sus enemigos por las montañas. Esta desconexión se suma a graves cuadros de paranoia; el exnarcotraficante se niega a comer por miedo a que otros reclusos estén envenenando sus alimentos, lo que ha obligado al personal médico a mantener una vigilancia estricta sobre su nutrición.

Los escaneos cerebrales citados por su defensa confirman un daño estructural irreversible, producto de múltiples infartos cerebrales que han “borrado” partes fundamentales de su memoria y funciones motoras. El documento de sus abogados es tajante: Miguel es una persona completamente dependiente, incapaz de cuidarse a sí mismo o de recordar algo tan vital como tomar sus medicamentos.

Incluso, la defensa puso sobre la mesa un dato alarmante: las evaluaciones médicas que determinaron su estado se hicieron en inglés, un idioma que el capo no comprende. Esto, según sus allegados, pone en duda la veracidad y el rigor del seguimiento médico que ha recibido durante su reclusión en la cárcel de Big Spring.

Pese a este panorama de “mente apagada” y al evidente deterioro físico, la solicitud de liberación humanitaria anticipada —basada en que el castigo ya no cumple ningún fin correctivo en alguien que no sabe quién es— fue rechazada.

La justicia estadounidense parece decidida a que el sobreviviente del clan Rodríguez Orejuela cumpla hasta el último día de su condena de 30 años en suelo norteamericano. Con esta negativa, se desvanece la esperanza de su familia de recibirlo en Cali para brindarle cuidados paliativos, dejando al exlíder criminal en un limbo mental donde, para él, todavía sigue recorriendo las calles de una Bogotá que ya no podrá volver a ver.

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