¿Quién roba los hospitales de Antioquia? La ola de hurtos de equipos médicos que afecta servicios clave

Nación
Tiempo de lectura: 5 min
por: 

El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las audiencias de piezas multimediales informativas, de tendencias y de otros recursos destinados a mejorar la calidad de vida del individuo. El Colombiano hace parte de Periódicos Asociados Latinoamericanos (PAL), al que pertenecen otras importantes casas editoriales de Latinoamérica.

Visitar sitio

Delincuentes disfrazados de pacientes roban equipos vitales en hospitales de Antioquia: ¿cómo operan y por qué es tan difícil recuperar estos aparatos?

En las últimas semanas, hospitales públicos del Valle de Aburrá y otras subregiones de Antioquia han estado en el centro de una preocupante ola de robos de equipos médicos. Según denuncias difundidas por la Asociación de Empresas Sociales del Estado en Antioquia (Aesa), gerentes de distintos hospitales municipales han reportado una seguidilla de hurtos cometidos por bandas de delincuentes que actúan con el objetivo claro de llevarse costosos aparatos que son esenciales para la atención médica de la población más vulnerable. Los delincuentes han ingresado a las instituciones de salud camuflados como pacientes o acompañantes y, una vez dentro, han robado dispositivos de alto valor, generando un fuerte impacto tanto en las finanzas como en la prestación de los servicios de salud.

Entre los centros afectados se encuentran el Hospital de La Estrella, donde el pasado 26 de noviembre se sustrajo un equipo portátil para ecografías y dos transductores de ultrasonido tras el ingreso de personas al área de consulta externa. Este incidente obligó a cancelar la agenda de ecografías programadas y afectó directamente a las pacientes embarazadas que dependen de estos controles. Tan solo días después, el 1 de diciembre, en la sede Rosalpi de la E.S.E Bello Salud, ubicada en el municipio de Bello, fue hurtado un desfibrilador, equipo crucial para emergencias de paro cardiorrespiratorio, lo que comprometió gravemente la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.

Estos robos no sólo representan pérdidas económicas, estimadas por Aesa en aproximadamente 300 millones de pesos en las últimas semanas, sino también interrupciones en la atención médica, al obligar a suspender servicios o depender de préstamos de equipos desde otros municipios. Según explicó Luis Hernán Sánchez Montoya, director ejecutivo de Aesa, la portabilidad y el alto valor de los equipos vuelven a estos aparatos especialmente atractivos para los delincuentes, quienes actúan en grupos organizados y aprovechan la facilidad de acceso propia del entorno hospitalario.

Cámaras de seguridad han captado a los presuntos responsables actuando coordinadamente, sin recurrir a la violencia física, pero utilizando el “factor oportunidad”. Según el relato de varios gerentes, la modalidad recurrente implica la participación de tres o cuatro individuos con roles definidos durante el robo, quienes se desplazan entre diferentes municipios, especialmente en temporadas de fin de año. Sánchez Montoya advierte que la demanda de estos equipos alimenta un mercado negro difícil de rastrear, pues los dispositivos robados se ofertan fuera de Antioquia, a menudo en otros departamentos o incluso países, lo que complica su recuperación.

De acuerdo con datos proporcionados por la Policía Metropolitana, aunque los robos dentro del Valle de Aburrá han disminuido en comparación con años anteriores, los hurtos en municipios por fuera del área metropolitana han mostrado un preocupante aumento. La dificultad para recuperar los equipos incautados se agrava, ya que estos se venden rápidamente por debajo de su valor real y los hospitales públicos, por ley, no suelen ser compradores de estos productos. La atención está puesta en que el destino probable sean centros clandestinos o, incluso, organizaciones ilegales que requieren equipamiento médico para operar fuera de los circuitos formales. Ante esta situación, Aesa pide tanto a los hospitales como a las autoridades aumentar la vigilancia, compartir información relevante y acelerar las investigaciones para detener a los responsables y recuperar los aparatos robados, en aras de garantizar nuevamente la atención adecuada a quienes más lo necesitan.

¿Por qué es tan difícil rastrear y recuperar los equipos médicos robados de los hospitales públicos?

El rastreo de equipos médicos robados se complica por diversas razones. Primero, los dispositivos suelen ser vendidos en mercados ilegales fuera de Antioquia, alejando las posibilidades de localizarlos mediante marcas o códigos visibles en el departamento. Según Aesa, la rapidez con la que los equipos son sacados de la región y su posterior comercialización por debajo de su valor dificultan los procesos de recuperación y judicialización.

Además, la venta clandestina de estos aparatos implica que rara vez sean adquiridos por hospitales públicos, que por normatividad solicitan equipos nuevos; en cambio, terminan en manos de centros no autorizados o incluso en poder de grupos ilegales. Esta cadena de comercialización opaca y el anonimato de los compradores obstaculizan los esfuerzos de las autoridades para identificar a los responsables y traer de vuelta los equipos esenciales para la salud pública.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo