Super Bowl 2026 rompe récord en publicidad y promete el medio tiempo latino más visto con Bad Bunny
El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioEl Super Bowl 2026 rompe récords en audiencia, patrocinio y precios de anuncios, ¿qué lo hace único?
El Super Bowl se ha posicionado como el escenario publicitario más codiciado a nivel global, transformando cada año la manera en que el mundo percibe el valor de la atención masiva. Este evento trasciende el ámbito deportivo: logra congregar a millones de personas frente a la televisión, lo que ofrece a las marcas una plataforma irrepetible para proyectarse internacionalmente. En este contexto, la adquisición de un espacio publicitario de 30 segundos se ha convertido en uno de los privilegios más costosos de la industria audiovisual contemporánea.
Para la edición LX, que se celebrará en el Levi’s Stadium de Santa Clara, el valor de estos anuncios ha establecido un nuevo récord. Según la cadena NBCUniversal, que ostenta los derechos de transmisión para el Super Bowl 2026, el precio promedio de un comercial de 30 segundos ronda los US$8 millones. Aquellos espacios considerados premium, debido a su ubicación estratégica en la programación, han llegado a cotizarse hasta en US$10 millones. Bloomberg Línea señala que este costo obedece no solo al alcance de audiencia sin precedentes, sino también al carácter simbólico que el Super Bowl representa para marcas globales, quienes reservan campañas inéditas y lanzamientos exclusivos para este evento.
El soporte de estos costos es evidente en los números de audiencia. De acuerdo con la firma especializada Nielsen, la edición anterior fue vista por 127,7 millones de personas, y se anticipa que la cifra podría sobrepasar los 130 millones solo en Estados Unidos en la edición próxima. Además, el ecosistema mediático se expande a través de retransmisiones internacionales, plataformas digitales y redes sociales, extendiendo aún más el ciclo de vida de los anuncios.
Frente a la imposibilidad de muchas marcas para acceder a estos espacios publicitarios tan costosos, la industria ha abierto el debate sobre alternativas equivalentes. En ese sentido, el influencer marketing ha cobrado fuerza, ya que permite acompañar en tiempo real el evento desde una segunda pantalla y propiciar la interacción constante con el público. Karen Carreño, CEO de la agencia Match Agency, destacó que los creadores de contenido brindan flexibilidad y autenticidad, logrando insertarse en la conversación digital que rodea al Super Bowl antes, durante y después del partido.
El espectáculo de medio tiempo también ilustra la magnitud económica del evento. Este año, Bad Bunny estará a cargo del show central, sin percibir un pago directo por su presentación. Aunque la National Football League (NFL) financia solo parte de la producción —costos que varían entre US$10 y US$20 millones—, el verdadero beneficio para los artistas reside en la proyección global de su imagen y obra. Según cifras de EFE, Billboard y Luminate, tras la participación en el Super Bowl, el catálogo de Bad Bunny podría duplicar sus ganancias semanales en Estados Unidos, superando así el promedio histórico de aumento posterior a estos shows.
Sumado a esto, la tecnología y el patrocinio juegan un papel crucial. Apple Music invierte aproximadamente US$50 millones como principal patrocinador del espectáculo, enfocando su apuesta en conquistar y ampliar el mercado latinoamericano. Spotify, por su parte, ha registrado a Bad Bunny como el artista global más reproducido de 2025, consolidando la presencia latina y reforzando el atractivo del evento para audiencias internacionales.
El potencial impacto del Super Bowl 2026 se refleja no solo en la televisión: de acuerdo con Nielsen, el show latino de Bad Bunny podría convertirse en el más visto de la historia estadounidense, superando los 103 millones de espectadores registrados por Shakira y Jennifer López en 2020. Además, la demanda por vivir la experiencia en vivo se ve reflejada en los precios elevados de las entradas, que según plataformas como Vivid Seats pueden superar los US$18.600 a pocas horas del inicio.
En definitiva, la combinación de publicidad, música y plataformas digitales ha hecho del Super Bowl un evento que trasciende el deporte, consolidándose como una vitrina que define tendencias y magnifica el impacto global de sus protagonistas. En este escenario, la pregunta clave es hasta dónde podrán llegar las nuevas formas de interacción y patrocinio para transformar el futuro del espectáculo.
¿Por qué los artistas no reciben pago directo por presentarse en el show de medio tiempo del Super Bowl?
El papel de los artistas durante el medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en un tema de discusión frecuente entre fanáticos, representantes de la industria y analistas. Aunque la National Football League (NFL) financia una parte de la producción de estos espectáculos, los artistas de renombre que encabezan el show, como Bad Bunny en la edición 2026, no reciben un pago de honorarios por su actuación.
Esta decisión obedece principalmente al valor de exposición global que representa el evento. Las cifras de audiencia internacional y el impacto mediático permiten que los artistas, tras su participación, perciban un notable incremento en la reproducción de su música, ventas y posicionamiento de marca, como se ha evidenciado con presentaciones anteriores. De este modo, la presentación en el Super Bowl se convierte en una oportunidad estratégica en términos de proyección y alcance, priorizando los beneficios a largo plazo sobre una retribución económica inmediata.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Temas Relacionados:
Recomendados en Entretenimiento
Te puede interesar
Sigue leyendo