De crítico a jurado en la Berlinale: adentro del rincón más atrevido, incómodo y vital del cine europeo

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Once años de Berlinale y un nuevo reto: cómo se vive el festival desde el rol de jurado en Panorama.

Once años de trayecto entre la escarcha de Potsdamer Platz han perfilado una mirada atenta a la Berlinale, uno de los festivales cinematográficos más emblemáticos de Europa. Ahora, en 2026, el rol cambia: pasar de espectador y crítico a jurado de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) en la sección Panorama representa no solo una transición de perspectiva, sino también un reto intelectual y ético. El ejercicio de deliberar junto con otros dos colegas exige abrirse a confrontaciones y búsquedas colectivas, alejándose de la comodidad de opiniones solitarias para sumergirse en un diálogo a veces agotador, pero profundamente enriquecedor.

La Berlinale, con su desbordante oferta, destaca especialmente en su Competencia Oficial y en espacios experimentales como Forum. Sin embargo, Panorama —con 38 títulos seleccionados en esta 76ª edición— es el rincón donde el cine se presenta sin adornos y con una actitud desafiante. Según la experiencia del crítico y ahora jurado, Panorama comparte el espíritu de un bar de esquina: una especie de refugio donde las películas pueden contradecirse, vacilar o enraizar incomodidad, proponiendo siempre una apuesta política, íntima o mundial desprovista de recetas.

Esta sección, como destaca el autor desde su experiencia también como programador del festival Al Este Perú, se caracteriza por abrazar el riesgo y el desacierto, privilegiando obras que no buscan tranquilizar al espectador, sino modificar sus mapas de referencia, incitándolo a repensar sus propios criterios. Panorama invita a ingresar a la sala con intuición y expectativas, con el conocimiento de fichas, autores y contextos previos, pero también con el espíritu abierto a la sorpresa y la incomodidad.

La selección de Panorama en esta edición refleja una obsesión temática con el trabajo, el deseo, la representación y el malestar. Films como Enjoy Your Stay exponen las tensiones éticas y migratorias de una madre filipina indocumentada en Suiza, mientras Ich verstehe Ihren Unmut aborda la precariedad laboral en la Europa contemporánea, una preocupación ya frecuente pero no menos pregnante.

Directores como Hong Sang-soo, con su esperado minimalismo en Geunyeoga doraon nal (The Day She Returns), o el debutante detrás de Iván & Hadoum, plantean nuevas preguntas sobre la economía afectiva, la memoria de migrantes y los trayectos del deseo frente a la movilidad social. En la oferta latinoamericana, títulos como El jardín que soñamos y Jaripeo exploran la construcción de refugios identitarios y el diálogo entre memoria, cuerpo y fricción política.

Del sur global, Lali y Lady apuestan por unir lo sobrenatural con las dinámicas del día a día, y documentales como Un hiver russe y The Other Side of the Sun desentrañan las huellas de exilios y conflictos irresueltos. Panorama, entonces, no es un lugar de certezas ni garantías, sino un espacio dispuesto a la disonancia y a la duda, una invitación a habitar lo incómodo y a mirar el cine sin la necesidad de respuestas fáciles.

Asumir el rol de jurado en Panorama es volver a lo fundamental: a aceptar humildemente el no saber, a poner en suspenso las convicciones. En un Berlín marcado por la urgencia y el protocolo, el cine se convierte así en terreno fértil para el asombro. Si alguna de las películas logra que la audiencia cuestione sus propias certezas, el paso por la Berlinale habrá valido la pena.

¿Cómo se seleccionan las películas en la sección Panorama de la Berlinale?

La pregunta sobre el proceso de selección en Panorama es esencial, ya que esta sección se destaca por reunir títulos que apuestan por el riesgo narrativo, la exploración política y las miradas incómodas hacia el mundo contemporáneo. Comprender cómo los programadores eligen, a partir de cientos de posibles opciones, aquellas obras que formarán parte de este espacio es clave para dimensionar la relevancia y el impacto de la sección dentro del festival.

El comité de Panorama, según la experiencia relatada en el texto, prioriza películas que desafían las expectativas del espectador y que rehúyen los lugares comunes. La selección pone el acento en historias disidentes, tanto por sus formas estéticas como por el conflicto ético y emocional que suscitan, fomentando así una programación diversa, relevante y muchas veces incómoda para los públicos tradicionales. Las decisiones recaen en la anticipación, la intuición y la experiencia de los programadores, quienes apuestan por escoger las propuestas que seguramente enriquecerán el debate y la reflexión en el marco de la Berlinale.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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