De Quindío al mundo: la historia del tenor Jonathan Aguirre, impulsor del arte y la educación musical
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Visitar sitioDe Armenia al escenario lírico: Jonathan Aguirre fusiona raíces y arte para transformar el Quindío.
Jonathan Aguirre Castañeda, tenor originario del departamento del Quindío, creció en un ambiente fuertemente influenciado por la música. Su padre, bailarín de tango, llenó su hogar de baladas, salsa y melodías antiguas. Inicialmente, Aguirre no consideró la ópera en sus horizontes, pero a los 15 años, su vida dio un giro inesperado cuando, casi por casualidad, llegó a las clases del maestro Bernardo Sánchez Carmona en Calarcá. Fue allí donde descubrió que su voz tenía un potencial único en el ámbito del canto lírico.
Procedente de Armenia, Guindío, Aguirre se formó profesionalmente como músico con énfasis en canto lírico en la Universidad de Antioquia. Su trayectoria en el universo musical se consolidó aún más al convertirse, hace más de una década, en el director del grupo municipal Darienzo. Esta agrupación se destaca por unir el rigor técnico del canto lírico con canciones populares como boleros, tangos, música tradicional colombiana y otros ritmos, sosteniendo la interpretación con la elegancia propia de la música clásica.
Actualmente, Jonathan Aguirre encuentra sus principales escenarios en el ejercicio de la docencia. El aula y sus alumnos han desplazado al teatro y los grandes auditorios, pero la pasión por la familia, el arte y la enseñanza es, según sus palabras, el fundamento que sostiene su vida profesional y personal.
El tenor ha compartido que el escenario le ha otorgado seguridad y felicidad al enfrentarse solo ante el público, inspirándolo a confiar en su preparación y reafirmando la decisión de haber seguido la senda de la música. De su repertorio, una de las piezas que más lo representa es “Musica Proibita” del compositor Gastaldon. Esta obra, una de las primeras que estudió, narra el sentimiento de amor hacia la música incluso cuando es prohibida —un mensaje que Aguirre considera personalmente significativo.
La agrupación Darienzo Lírico tuvo su gestación como idea en 2011 y se concretó en 2013, inspirada por la necesidad de ampliar las oportunidades laborales de los músicos líricos al fusionar géneros. El nombre se debe al director de orquesta argentino Juan D’Arienzo, hijo de italianos, cuya figura simboliza la unión entre la tradición lírica italiana y la música popular, especialmente el tango, elemento significativo por la historia familiar de Aguirre y su cercanía al Festival Internacional de Tango de Medellín.
En el presente, Darienzo Lírico está en pleno proceso de relanzamiento tras la pausa forzada por la pandemia. Su primer sencillo inédito, “Déjame amarte”, en estilo pop lírico, marca una etapa en la que desean consolidar una propuesta artística con identidad propia y trascender más allá de ser solo una opción para eventos. En palabras de Aguirre, la música clásica siempre tendrá un espacio aunque los ritmos comerciales sean dominantes, pues constituye un patrimonio cultural irremplazable con siglos de historia.
Respecto al futuro del arte en el Quindío, Aguirre lamenta la ausencia de una facultad de artes que forme a los jóvenes en música, danza, teatro o artes plásticas. Destaca el considerable talento local, pero también la necesidad de que muchos deban migrar para poder estudiar, soñando con contribuir algún día a la creación de una facultad de artes en la región.
¿Por qué es relevante fortalecer la educación artística en el Quindío?
El contexto expuesto por Jonathan Aguirre Castañeda revela la carencia de una facultad de artes en el Quindío, situación que obliga a los talentos locales a buscar formación profesional fuera de la región. Para Aguirre, esta ausencia representa una deuda histórica, ya que restringe las oportunidades de desarrollo y visibilización del patrimonio artístico regional.
Fortalecer la educación artística permitiría que jóvenes con habilidades en música, danza, teatro y artes plásticas encuentren espacios de formación adecuados sin tener que abandonar su entorno. Además, contribuiría a la preservación y el crecimiento de la identidad cultural regional. Así, la promoción de la educación artística no solo responde a una necesidad de formación, sino que se convierte en una apuesta por el desarrollo integral y el reconocimiento del potencial creativo del Quindío.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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