Editorial Ferrocarril apuesta por rescatar libros colombianos fuera de catálogo para renovar la relación con la literatura nacional

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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

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Presenta un catálogo donde confluyen voces que, pese al paso del tiempo, siguen interpelando a nuevas generaciones.

La historia detrás de Editorial Ferrocarril se teje desde la experiencia íntima y temprana de la lectura. Según palabras recogidas por El Espectador, todo comenzó con momentos compartidos entre padre e hijo, en los que la literatura se convertía en un puente hacia el mundo de la imaginación antes de dormir. Obras como ‘Harry Potter’ fueron los primeros grandes acercamientos y, a partir de esas noches, la literatura se instaló como una constante vital. Sin embargo, el deseo por leer autores colombianos llevó más adelante a una frustración: la dificultad para encontrar ciertos textos en librerías puso en evidencia la ausencia de obras nacionales importantes, lo que luego se transformó en una oportunidad para rescatar estas voces a través de la labor editorial.

El proyecto de Ferrocarril surgió formalmente como tesis de maestría en edición en la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, y fue madurando con la asesoría de figuras relevantes del mundo editorial como Oriol Castanys y Ricardo Arango. La editorial nace entonces con la idea de regresar al catálogo libros colombianos que, aunque alguna vez fueron publicados, reconocidos y premiados, ya no están disponibles en el comercio, pese a la vigencia de sus temáticas y cuestionamientos. Un ejemplo presentado en la entrevista a El Espectador es ‘Cima’, una novela gótica colombiana de 1939, que sufrió censura y quema tras incomodar sectores políticos y religiosos; su autor plantea críticas sociales que, ocho décadas después, siguen resonando en la actualidad.

El criterio de selección de Ferrocarril parte de la vigencia intrínseca de las obras. Se buscan textos que no requieran justificaciones externas para ser leídos hoy en día, pues sus preguntas y propuestas siguen dialogando con los lectores. De acuerdo con los editores, la personalidad de una editorial se construye en ese diálogo entre los libros del catálogo y los públicos a los que llegan, y esa identidad se convierte en la carta de presentación y diferenciación frente a la competencia del sector editorial.

Ferrocarril se propone como alternativa: los libros que recupera no simplifican ni ofrecen respuestas inmediatas, sino que invitan a una experiencia de exploración, cuestionamiento y belleza. El impulso no solo es preservar la memoria literaria sino promover una relación distinta con la literatura colombiana, invitando a que los lectores asuman el desafío emocional, intelectual y literario que ofrecen estos textos. Así, El Espectador subraya que la propuesta de Ferrocarril es, en esencia, un llamado a dejarse llevar por la riqueza de obras olvidadas y a redescubrir el placer y la complejidad de la buena literatura.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Por qué es importante rescatar libros olvidados de la literatura colombiana?

La recuperación de libros olvidados permite mantener viva la memoria histórica y literaria de un país. Según las voces citadas por El Espectador, estos textos contienen reflexiones sociales y preguntas vigentes que continúan dialogando con las nuevas generaciones y permiten que no se pierdan perspectivas críticas o estéticas relevantes para comprender la realidad actual.

¿Cómo elige Editorial Ferrocarril los libros que reincorpora a su catálogo?

De acuerdo con la información proporcionada a El Espectador, Editorial Ferrocarril selecciona sus libros considerando la vigencia de los mismos. Se priorizan obras cuya relevancia no depende de contextos pasajeros sino de la capacidad para interpelar al lector actual, logrando que los textos no requieran justificación para ser leídos hoy, más allá de su propio valor literario o social.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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