De Montenegro al mundo: Carolina Torres reinventa la música romántica y homenajea el legado del Quindío
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Visitar sitioDe Montenegro al mundo: así se forjó la trayectoria de Carolina Torres Marín, el nuevo ícono musical del Quindío.
Carolina Torres Marín es un nombre que resuena con fuerza en el panorama musical del Quindío. Proveniente de Montenegro, su vida siempre estuvo teñida por el influjo de la música, influenciada desde la infancia por su madre, la destacada cantante Luz Marina Marín. Antes de comprender el significado de un escenario, Carolina ya estaba sumergida en el mundo artístico; empezó a trabajar en la música a los cuatro años y, para cuando cumplió trece, compartía el escenario del icónico Zaguán de las Guitarras en Armenia junto a su madre, quien sigue siendo una figura de referencia para la cultura musical local, según La Crónica del Quindío.
El camino musical de Carolina abarca desde el repertorio colombiano tradicional, con el que obtuvo reconocimientos en concursos tanto a nivel departamental como nacional, hasta consolidarse en la más exigente arena comercial. Su voz se convirtió en la protagonista de “Guitarra y Rumba”, uno de los escenarios más emblemáticos del Eje Cafetero, donde permaneció como intérprete principal durante once años. Posteriormente, asumió el rol de propietaria y anfitriona, abriendo puertas a artistas nacionales e internacionales, lo que enriqueció su visión y experiencia profesional.
Esta trayectoria no se limitó al ámbito local. Carolina representó a Colombia en diversos eventos multiculturales realizados en ciudades como Chicago y Panamá, llevando su voz y la esencia de su tierra a escenarios internacionales. Estos viajes le permitieron establecerse como embajadora cultural y artista integral. Sin embargo, su decisión de continuar en la música trascendió cualquier herencia familiar: la experiencia de combinar la maternidad temprana, el matrimonio, los estudios universitarios y el arduo trabajo nocturno en los escenarios fue el momento en que comprendió que la música era una elección de vida, un sostén emocional, especialmente en instantes críticos como la muerte de su madre y su proceso de separación.
La disciplina, el respeto y la entrega que caracterizaron a Luz Marina Marín se convirtieron también en el pilar del trabajo artístico de Carolina. Más allá de enseñar a cantar, su madre inculcó el sentido de responsabilidad y la importancia de honrar cada interpretación. Espiritualmente, Carolina percibe su talento como un don divino, fuente de fortaleza tanto en tiempos de alegría como en los de adversidad.
Esta combinación de raíces y vivencias personales impulsó a Carolina hacia la composición. Sus primeras obras, como “Que se vaya, que se vaya” y “Tengo mozo y qué”, surgieron de la necesidad de transformar el dolor y la esperanza en música. Más tarde, la pandemia se convirtió en el catalizador de “Tu recuerdo vuelve a mí”, una canción tributo a su madre, pronta a difundirse en plataformas digitales. Acto seguido, la artista emprendió un nuevo proyecto musical llamado “La Nave del Olvido”, desarrollado junto a Juan Carlos Ángel, conocido como “Ángelo”. Este es un homenaje a los grandes clásicos de la música romántica de las décadas de los setenta, ochenta y noventa, en el que reinterpretan temas de figuras icónicas como José José, Amanda Miguel, Camilo Sesto y Yuri, acompañados de una banda conformada por músicos reconocidos de la región. El objetivo es revivir estas canciones para conectar emocionalmente con diversas generaciones.
Carolina aspira a dejar una huella imborrable en la música: aquella de una mujer que supo mantener la firmeza y la pasión en medio de desafíos personales y profesionales. Su anhelo es que su voz resuene con la misma fuerza con que hoy las personas recuerdan el legado de Luz Marina Marín, y que, además, se reconozca el valor del esfuerzo constante, el amor por el oficio y la representación digna de su región. Finalmente, aconseja a los nuevos talentos a invertir en su formación, mantenerse firmes y a no desperdiciar oportunidades de aprender y apoyarse mutuamente, destacando la riqueza artística del Quindío.
¿Qué significa una puesta en escena renovada y cómo impacta en la interpretación musical?
Una de las apuestas principales del actual proyecto de Carolina Torres, “La Nave del Olvido”, es renovar la puesta en escena de los clásicos románticos. En términos musicales, la expresión “puesta en escena” hace referencia a la manera en que se presenta un espectáculo, integrando aspectos como la iluminación, el vestuario, la interacción con el público y el diseño del espacio, todo articulado para entregar una experiencia integral y memorable. Este planteamiento permite que canciones conocidas se perciban frescas y relevantes para el público actual, generando nuevas formas de conexión emocional.
La renovación en la puesta en escena no solamente preserva el legado de la música romántica, sino que habilita a intérpretes como Carolina y su equipo a dialogar con distintas generaciones, demostrando cómo la tradición vive y evoluciona a través de la creatividad y la adaptación artística.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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