La fiebre de Bad Bunny toma Medellín: historias, pasión y récords en su esperado regreso a Colombia
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Visitar sitioBad Bunny hace historia en Colombia: miles viajan y acampan para vivir una experiencia sin precedentes.
Para miles de seguidores en Colombia, la llegada de Bad Bunny representa mucho más que un simple concierto: es un acontecimiento que lleva años aguardándose con expectación y que moviliza a fanáticos procedentes de distintos rincones del país. Luis Ángel, quien conoce la música de Benito Martínez —nombre real de Bad Bunny— desde que tenía diez años gracias a la plataforma SoundCloud, representa ese fervor. Para él, cada disco del artista puertorriqueño ha marcado su vida de forma personal, una experiencia íntima que comparte con su novia Valentina. Ambos viajaron desde Ibagué y, decididos a presenciar el espectáculo desde la primera fila, pasaron la noche junto a la reja de ingreso a la localidad Gramilla VIP del estadio.
La devoción de seguidores como Luis Ángel y Valentina no es un caso aislado. Justo detrás de ellos, en la multitudinaria fila, se encuentran Nicolás e Isabela, dos hermanos provenientes del departamento de Caquetá, acompañados por Richy, pareja de Isabela. Richy, de nacionalidad mexicana y residente en Estados Unidos, ha sido testigo de varias presentaciones de Bad Bunny en su país de residencia, incluida una íntima en Nueva Jersey en 2017. Sin embargo, reconoce que cada lugar y cada espectáculo tienen su propia esencia, asegurando que la pasión que se respira en Colombia supera incluso la de los escenarios estadounidenses, donde muchas veces prevalece la tendencia y moda sobre la verdadera admiración.
Estas impresiones cobran sentido si se toman en cuenta los datos recientes compartidos por Spotify en un comunicado, fuente citada por El Colombiano. Según la plataforma musical, Bad Bunny se consolidó como el artista más escuchado en 2025 a nivel mundial y, especialmente, en Colombia, que figura como el quinto país donde sus temas tienen mayor popularidad. El informe destaca además que, durante un solo mes, en territorio colombiano se reproducen alrededor de 29 mil canciones del artista cada minuto, reflejo claro del fenómeno que representa su música en la región.
La transformación del concierto en Medellín en una experiencia cultural se percibe incluso en la atmósfera que rodea al estadio Atanasio Girardot. Durante los días del evento, la ciudad se transforma en una suerte de “Puerto Rico alterno”, con asistentes vestidos con los colores y símbolos emblemáticos de la isla: banderas, sombreros jíbaros —la tradicional pava de los campesinos puertorriqueños—, adornos florales y los icónicos elementos visuales de los discos de Bad Bunny, como el sapo Concho, la casita y las sillas.
Esta fiebre por vivir el evento también ha impulsado un mercado paralelo donde las boletas se ofrecen a precios altísimos; el valor de la más barata, originalmente en $177,000 pesos, asciende hasta $700,000 en reventa según cálculos de Alex, un revendedor con dos décadas de experiencia. Más allá de las entradas, la venta de recuerdos y artículos típicos de Puerto Rico ha cobrado fuerza en los alrededores del estadio, con vendedores incluso provenientes del extranjero. Así, la isla del encanto se multiplica en cada esquina de Medellín gracias a la influencia de Benito.
¿Por qué Bad Bunny genera tanta identificación entre sus seguidores en Colombia?
Esta pregunta resulta significativa para comprender el impacto que tiene el artista en el país. Muchos de sus admiradores, como Luis Ángel, describen una relación casi autobiográfica con las letras y la evolución musical de Bad Bunny, sintiendo que cada lanzamiento acompaña momentos importantes de sus propias vidas. Además, la combinación de sonidos caribeños y realidades urbanas permite que distintas generaciones y contextos sociales hallen en sus canciones una voz representativa de sus experiencias cotidianas.
El arraigo del intérprete en la cultura colombiana también se ve fortalecido por el contexto social y musical del país, donde fenómenos como el reguetón han encontrado un terreno fértil para evolucionar y conectar con las emociones de millones de personas. La transformación del evento en Medellín en un verdadero encuentro multicultural evidencia que, más allá de las modas, la música de Bad Bunny ha logrado construir un espacio simbólico en la vida de sus seguidores colombianos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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