
Victoria Hernández encarna el dolor materno en la adaptación teatral de ‘Lo que no tiene nombre’ de Piedad Bonnett en el Teatro Petra
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Visitar sitioDurante las funciones en el teatro Petra, la obra explora la complejidad emocional de la maternidad ante la adversidad.
El ensayo de la obra de teatro basada en el libro ‘Lo que no tiene nombre’, de Piedad Bonnett, adquiere una dimensión especialmente profunda cuando Victoria Hernández pronuncia las palabras dedicadas al hijo de la escritora. Bajo una luz tenue, y casi dejando de ser actriz para fusionarse con el personaje, Hernández vive en escena el dolor de una madre que presencia el sufrimiento de su hijo y la devastación por su pérdida. Tal es el impacto emocional del papel que la actriz, con casi cuarenta años en las tablas, admite que no puede evitar el pánico ante cada representación, pues cada palabra le remueve fibras profundas y la obliga a recorrer una gama de emociones que, confiesa, no ceden con el tiempo.
La adaptación teatral, dirigida por Johan Velandia y montada en el teatro Petra de Bogotá, es resultado de un proceso de búsqueda y conexión entre el director y la actriz. Velandia propuso el proyecto a Victoria sin revelar inicialmente el título, convencido de que su experiencia y calidez maternal la hacían ideal para transmitir la esencia de la madre universal que planteó Bonnett en su obra testimonial. Para ambos, el libro había marcado un profundo impacto. Hernández recuerda cómo lo leyó de principio a fin sin poder soltarlo tras comprarlo en México, y Velandia comparte que el texto lo llevó a reflexionar sobre las enfermedades mentales y la identidad personal, temas centrales de la obra.
La puesta en escena escapa al teatro convencional, imbuyéndose de un lenguaje físico y simbólico donde los personajes —varias madres, varios Daniel, sin género ni edad definidos— repiten líneas y movimientos como ecos de la tragedia universal. El escenario se ordena alrededor de los dibujos de Daniel, el hijo de Bonnett, incluyendo la icónica imagen de la portada del libro, reforzando la atmósfera íntima y dolorosa. La interpretación corporal y la música, entre ellas piezas como ‘Cry Baby’ y versos convertidos en canciones, contribuyen a ambientar la pérdida y las remembranzas.
Victoria Hernández se prepara con rigor, repasando constantemente sus líneas y buscando el equilibrio entre fidelidad al texto y distancia personal. Aunque evita pensar en su propio hijo mientras actúa, reconoce que el hilo maternal nunca desaparece del todo, y que la fuerza de la obra reside en transmitir el sentimiento universal del dolor de una madre. Para ella, el verdadero reto es honrar la poética de Bonnett respetando cada palabra y cada imagen, transitando una ficción que no deja de ser profundamente real para quien la representa.
¿De qué trata la adaptación teatral de ‘Lo que no tiene nombre’ de Piedad Bonnett?
La adaptación teatral dirigida por Johan Velandia se centra en el dolor de una madre por el suicidio de su hijo, un tema abordado desde la experiencia personal de Piedad Bonnett en su libro testimonial. La obra estructura su narrativa alrededor de la relación madre-hijo, la expresión artística y la reflexión sobre la salud mental, utilizando lenguaje corporal, escenas simbólicas y música para profundizar en las emociones y preguntas que rodean la pérdida y la memoria.
¿Cómo preparó Victoria Hernández su personaje en la obra basada en ‘Lo que no tiene nombre’?
Victoria Hernández preparó su personaje adentrándose profundamente en el texto original, asegurándose de respetar cada palabra y el sentido poético de la obra. Aunque evitó hablar directamente con Piedad Bonnett para preservar la autenticidad, trabajó desde la interpretación de la madre universal más allá de su experiencia personal. Se enfocó en memorizar y ensayar constantemente, equilibrando el sentir propio como madre con la distancia necesaria para habitar una ficción que evoca un dolor prestado pero real en escena.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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