¿Cambio laboral histórico en Colombia? Empresas y trabajadores enfrentan el mayor remezón en décadas
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Visitar sitio¿Pymes en riesgo? La inminente reducción de la jornada laboral en Colombia pondrá a prueba empresas y salarios.
Colombia se encuentra a las puertas de un cambio sustancial en su legislación laboral. Con la inminente entrada en vigor de la reducción de la jornada laboral de 48 a 42 horas semanales establecida por la Ley 2101 de 2021, las empresas tienen menos de tres meses para adaptarse a un escenario que remodelará sus dinámicas internas y pondrá a prueba su capacidad de resistencia financiera. Este ajuste, que entrará en efecto el 15 de julio de 2026, promete mejorar la calidad de vida y la productividad al reorganizar los horarios en formatos de cinco o seis días, aunque sin reducir el salario de los trabajadores. Al día siguiente, el 16 de julio, se elimina la obligatoriedad del Día de la Familia, lo cual también alterará la gestión de los turnos sin impactar las compensaciones económicas.
La firma Crowe Co Colombia advierte que hasta un 30% de las pequeñas y medianas empresas pueden desaparecer ante el incremento de los costos laborales impuestos por estos cambios. Además, desde el 1 de julio de 2026, el recargo por trabajo en días de descanso obligatorio subirá al 90%, afectando de forma directa la estructura de gastos empresariales, sobre todo en sectores como comercio, vigilancia, hoteles y transporte, que dependen de jornadas nocturnas y en días festivos para sustentar su funcionamiento.
El llamado “efecto tijera”, descrito por Juan Carlos Arbeláez de Crowe Co Colombia, radica en que, aunque el salario mínimo ha crecido un 23,7% durante el año, la reducción de horas no permite ajustes en el ingreso mensual ni en el valor de la hora ordinaria. Así, cada hora trabajada se encarece automáticamente, ya que se paga lo mismo por menos tiempo laborado. Este efecto afecta de manera especial a quienes complementan sus ingresos con horas extra o recargos, pues la reforma podría llevar a las empresas a reducir este tipo de turnos.
El entorno macroeconómico agrava la situación. Con la tasa de interés del Banco de la República en 11,25%, una inflación anual de 5,56% a marzo y un interés bancario corriente del 17,84% efectivo anual en abril, el acceso al crédito resulta cada vez más limitado, restringiendo la capacidad empresaria para absorber nuevos gastos. Según Fenalco, el 40% de las empresas ya ha disminuido operaciones nocturnas o en fines de semana, y un 27% planea hacerlo pronto; además, el 51% de los empresarios afirma estar poco o nada preparado para enfrentar este nuevo clima laboral.
Los impactos de la reducción de la jornada trascienden el ámbito empresarial y alcanzan a los trabajadores en un contexto de desempleo del 9,2% y una informalidad del 55,3%. Según cifras de Anif, el costo por hora subirá de $7.736 en el primer semestre de 2025 a $10.422 en la segunda mitad de 2026, lo que significa un aumento del 34,7%. Las micro y pequeñas empresas son especialmente vulnerables, pues en negocios de hasta cinco empleados, el 63% de los trabajadores reciben salario mínimo. Cada incremento en el costo por hora tiene consecuencias directas en sus finanzas, especialmente cuando el costo mensual total, incluyendo prestaciones, seguridad social y parafiscales, ya supera los $2.860.000 por empleado.
En este contexto, las pequeñas y medianas empresas —que representan el 98% del tejido empresarial y generan alrededor del 80% del empleo— enfrentan una ecuación compleja: mayores costos, menor flexibilidad operativa y condiciones financieras más rígidas ponen en riesgo su sostenibilidad y, por ende, la estabilidad económica del país. A esta ecuación se suma la incertidumbre respecto al aumento del salario mínimo para 2026, cuya cifra del 23,7% está suspendida por el Consejo de Estado, mientras las tasas de interés proyectadas por el Banco de la República y Fedesarrollo continúan en ascenso. El enfriamiento económico ya es palpable: la proyección de crecimiento para 2026 fue ajustada a la baja, de 2,8% a 2,4%.
¿Cómo afectará la eliminación del Día de la Familia a las dinámicas laborales y familiares en Colombia?
La eliminación de la obligación del Día de la Familia a partir del 16 de julio promete reorganizar los horarios y rutinas al interior de las empresas sin reducir el salario base. Esta medida, aprobada en paralelo a la reducción de la jornada laboral, busca mejorar la productividad y la calidad de vida de los trabajadores, pero podría alterar tiempos de descanso y de convivencia familiar, al menos en términos organizativos.
En un país donde el estrés y las largas jornadas han sido señalados como factores que deterioran la salud y el bienestar de la población trabajadora, la desaparición de este día simbólico introduce cuestionamientos sobre el equilibrio entre la vida personal y profesional. A medida que los empleadores adaptan los nuevos esquemas de trabajo, será fundamental dar seguimiento a cómo las familias reorganizan su tiempo para conservar espacios de encuentro y descanso, dado que el impacto podrá variar entre diferentes sectores económicos y tipos de empresa.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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