¿Sientes que el trabajo te desgasta pero no puedes renunciar? Claves para cuidar tu salud mental y resistir

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¿Te sientes atrapado en un trabajo que agota tu salud mental? Descubre claves para resistir y protegerte.

En la actualidad, muchas personas enfrentan el desafío de permanecer en empleos que les resultan emocionalmente desgastantes. El problema no siempre radica en una falta de gratitud o resiliencia, sino que suele estar anclado en factores como el agotamiento, la frustración y la sensación de estar atrapados. La imposibilidad de renunciar no solo se debe a circunstancias económicas, sino también a responsabilidades que no pueden posponerse, lo que modifica la pregunta central: ¿de qué manera sobrellevar esta situación sin sacrificar la salud mental?

Es fundamental realizar una distinción entre detestar el trabajo mismo y repudiar las condiciones en las que se realiza. Según el análisis presentado en Diario Occidente, no se experimenta el mismo rechazo hacia la profesión que se eligió que hacia elementos como el ambiente laboral, la relación con los superiores, la carga de trabajo o la falta de reconocimiento. Identificar el verdadero origen del malestar es el primer paso para evitar decisiones precipitadas que puedan agravar la situación.

Un aspecto esencial en este proceso es el resguardo de la propia energía emocional y mental. Tal como señala Diario Occidente, cuando el contexto laboral es negativo, existe una tendencia a permitir que el disgusto invada la vida personal. Implementar límites claros, como evitar revisar correos laborales fuera de horario o establecer rutinas para desconectar al finalizar la jornada, ayuda a proteger el espacio personal y a reducir el desgaste.

Paralelamente, recomiendan modificar la narrativa interna. Frases como “odio mi vida” contribuyen a perpetuar el sentimiento de encierro; en cambio, reconocer la temporalidad de la etapa fomenta una percepción más llevadera de la situación. Este enfoque no pretende trivializar el problema, sino dotar de especificidad a los motivos del descontento, lo que facilita la búsqueda de soluciones concretas.

Recuperar pequeñas áreas de control dentro del trabajo es otro consejo valioso. Incluso si la renuncia no es posible, es factible negociar tiempos, reorganizar tareas o cambiar dinámicas internas, acciones que, según el medio citado, pueden devolver autonomía y reducir la impotencia. Asimismo, consolidar redes de apoyo fuera del ámbito laboral —amistades, hobbies o proyectos personales— resulta fundamental para no permitir que el trabajo absorba toda la identidad.

Transformar el empleo en un medio y no en un fin permite resignificar la experiencia. Diario Occidente subraya la importancia de preguntarse qué habilidades o aprendizajes pueden obtenerse en el presente, para que incluso una etapa difícil contribuya a la construcción del futuro. Además, aconsejan preparar un plan de salida silencioso: actualizar la hoja de vida, adquirir nuevas destrezas o empezar a ahorrar son medidas que ayudan a combatir la sensación de estancamiento.

El constante malestar en el trabajo puede también ser un indicio de agotamiento extremo o síndrome de burnout, cuyo abordaje requiere algo más que un cambio de empleo. Es necesario evaluar el nivel de sobrecarga y considerar solicitar vacaciones, redistribuir responsabilidades o dialogar con recursos humanos. El cuidado de la salud mental se vuelve prioritario cuando el trabajo comienza a incidir negativamente en el sueño, el apetito o las relaciones personales.

La clave para atravesar una etapa laboral compleja, según el análisis, está en evitar decisiones impulsivas, planificar con estrategia y recordar que las dificultades profesionales no definen el valor ni el futuro de una persona.

¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional si el trabajo afecta la salud mental?

Esta interrogante es esencial porque, como expone Diario Occidente, muchas personas experimentan un impacto en su bienestar emocional a raíz de condiciones laborales adversas. Es fundamental reconocer los límites personales y comprender que hay señales de alarma, como insomnio, cambios en el apetito o deterioro en las relaciones personales, que indican la necesidad de apoyo psicológico.

Buscar ayuda profesional no solo ofrece estrategias para sobrellevar el malestar, sino que permite prevenir consecuencias más graves en la vida personal y social. Identificar el momento oportuno para acudir a un especialista puede marcar la diferencia en el proceso de recuperación y adaptación, y es una medida que debe considerarse ante síntomas persistentes de agotamiento o desesperanza.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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