¿Fin de las tiendas de barrio en Colombia? Informe enciende alarmas por crisis delicada en 2026

Economía
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Consideradas durante décadas uno de los pilares de la economía popular, atraviesan un panorama cada vez más complejo a nivel nacional en la actualidad.

Las tiendas de barrio viven una crisis delicada en Colombia. Un reciente informe de Fenaltiendas reveló que miles de tenderos enfrentan una fuerte caída en sus márgenes de ganancia debido a la expansión de las tiendas de descuento duro, el aumento de la inseguridad, el menor poder adquisitivo de los hogares y las dificultades para modernizar sus negocios.

El estudio advierte que el canal tradicional ya no solo compite con supermercados o grandes superficies, sino con un entorno económico mucho más desafiante, marcado por consumidores que compran menos, buscan productos más baratos y reducen gastos ante el incremento del costo de vida.

Tiendas ‘hard discount’ cambiaron la forma de comprar en Colombia

Uno de los principales factores detrás de la crisis es el crecimiento acelerado de cadenas de descuento duro como D1, Tiendas Ara e Ísimo, que transformaron los hábitos de consumo de millones de colombianos.

Con estrategias basadas en precios bajos, marcas propias y alta rotación de productos, estas cadenas lograron posicionarse incluso en barrios populares, históricamente dominados por las tiendas tradicionales.

El informe señala que el 50,45 % de los tenderos considera que sus clientes tienen hoy menos recursos económicos frente al cierre de 2025. Esto se traduce en compras más pequeñas, aumento en la búsqueda de promociones y sustitución de marcas tradicionales por productos más económicos. Menores ganancias y negocios al borde del quiebre

La situación financiera también comienza a encender alarmas. Según Fenaltiendas, el 47,27 % de los comerciantes reportó una disminución en sus márgenes de rentabilidad durante el último trimestre.

Para muchos tenderos, la reducción de ganancias implica dificultades para cubrir gastos básicos como arriendo, servicios públicos, pago a proveedores y sostenimiento familiar.

El estudio advierte además que un 16,36 % de las tiendas estaría en situación crítica, con capacidad financiera para sobrevivir menos de tres meses si continúan las actuales condiciones económicas.

Inseguridad y presión de proveedores agravan la crisis

Otro de los factores que golpea al sector es el aumento de la inseguridad en los barrios. El 64 % de los tenderos consultados aseguró que la delincuencia ha empeorado en sus zonas de trabajo.

Como consecuencia, muchos negocios han tenido que invertir en cámaras, alarmas y rejas de protección o reducir sus horarios de atención por temor a robos y extorsiones.

A esto se suma el endurecimiento de las condiciones de abastecimiento. Cerca del 40 % de los comerciantes reportó mayores restricciones por parte de proveedores, incluyendo pagos de contado y menores plazos para cancelar mercancía, lo que afecta directamente el flujo de caja de los pequeños negocios.

Tecnología: la gran deuda del comercio tradicional

Aunque las tiendas de barrio siguen destacándose por la cercanía con sus clientes, el fiado y la venta al menudeo, el informe concluye que el sector enfrenta un rezago importante en modernización tecnológica.

El 85,45 % de los establecimientos no cuenta con sistemas POS para pagos electrónicos y control de inventarios, mientras que casi la mitad de los tenderos no utiliza WhatsApp ni redes sociales como herramientas comerciales.

Expertos consideran que la supervivencia del canal tradicional dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo y acceder a herramientas digitales que les permitan competir en mejores condiciones frente a las grandes cadenas.

Pese al panorama complejo, Fenaltiendas insiste en que las tiendas de barrio siguen siendo fundamentales para la economía popular colombiana y continúan cumpliendo un rol social clave en miles de comunidades del país.

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