Dos supermercados cierran definitivamente en Colombia: no aguantaron la guerra de precios
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La competencia y la falta de capital forzaron el cierre definitivo de Merqueo y Spid, dejando el mercado en manos de los discounters.
El panorama del comercio minorista en Colombia sufre una sacudida definitiva este 2026. Dos de las marcas que prometieron revolucionar la forma de mercar en el país, Spid y Merqueo, han anunciado el cese total de sus operaciones y el cierre de todas sus tiendas físicas. Lo que inició como una apuesta audaz por la inmediatez y el servicio digital, terminó diluyéndose ante la consolidación imbatible de los gigantes del “hard discount” como Tiendas Ara y D1.
Spid, la apuesta de Cencosud para competir en el formato de conveniencia de 35 minutos, y Merqueo, el pionero de los supermercados 100 % digitales que luego intentó saltar al mundo físico, no lograron encontrar la rentabilidad en un mercado donde el consumidor colombiano ha priorizado, por encima de todo, el ahorro directo. A pesar de los esfuerzos por mantener promociones agresivas, ambas compañías confirmaron que sus infraestructuras ya no son sostenibles.
La salida de Spid representa un golpe estratégico para el grupo Cencosud en la región. Aunque la marca se expandió rápidamente en ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla, la cercanía de las Tiendas D1 en cada barrio terminó por asfixiar su flujo de caja. El consumidor, afectado por la inflación acumulada de los últimos años, prefirió caminar unas cuadras más hacia un “discounter” que pagar el sobrecosto de la conveniencia que ofrecía Spid. Aunque la empresa dijo que es parte de un proceso de reorganización.
Por su parte, Felipe Ossa, el último capitán que tuvo la compañía tras la salida de su fundador Miguel McAllister, rompió el silencio en el podcast Los Unfuckables para explicar cómo una de las empresas más prometedoras de Colombia terminó sin liquidez incluso para pagar su propia nómina.
Ossa reveló que el plan para salvar a la compañía en 2023 consistía en una salida a bolsa (IPO) en el Nasdaq a través de un modelo de “Microcap”. Sin embargo, las condiciones del mercado y la falta de apetito de los inversionistas por la vertical de supermercados en Latinoamérica hicieron que el proceso se cancelara en el último segundo. “Cancelamos el IPO y no teníamos un plan B definido; ahí empezó la peor crisis de Merqueo”, confesó el directivo.
La caída fue vertiginosa. En su punto más alto, Merqueo llegó a facturar cerca de 18.000 millones de pesos mensuales operando en Colombia, Brasil y México. No obstante, al final de la operación, las ventas cayeron a apenas 20 millones de pesos al mes, una cifra simbólica que reflejaba una empresa paralizada. “Como debíamos tanta plata, los proveedores no nos daban mercancía. Era un supermercado con estanterías vacías”, detalló Ossa.
El ex-CEO también describió momentos dramáticos a nivel personal y corporativo: desde vender activos de la empresa para cubrir al menos el 20% de la nómina de los empleados, hasta recibir amenazas y enfrentar cierres de oficinas por falta de pago de arriendo. A pesar de lograr una venta de licencia tecnológica que les dio oxígeno temporal para intentar un modelo de tiendas físicas, la “gasolina” financiera se agotó definitivamente.
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