Crisis en el café colombiano: lluvias y precios bajos golpean la producción y exportaciones en 2024
Tú navegador no es compatible para reproducir este audio
Portal de economía y negocios especializado en información del dólar, bolsas de valores, inversiones, otros mercados de capitales, indicadores económicos, criptomonedas, empresas y economía de bolsillo, entre otros temas del día a día.
Visitar sitioLa producción de café en Colombia cae más del 30 %: clima, precios y costos desafían el futuro del sector.
La Federación Nacional de Cafeteros reportó una disminución notable en la producción cafetera de Colombia en el inicio del año calendario, resultado de diversos factores que han puesto en jaque al sector. Germán Bahamón, quien dirige el gremio, expuso que las lluvias persistentes han ocasionado una merma previsible en la productividad de los cultivos. A esto se suman los precios deprimidos del grano en los mercados internacionales y los elevados costos de producción, factores que en conjunto dibujan un panorama retador para los próximos años. Según datos oficiales citados por la Federación, la situación actual confirma que la industria enfrentará retos significativos para el año 2026.
De acuerdo con las cifras del primer trimestre del año, la producción cayó bruscamente: se registraron apenas 2,51 millones de sacos de 60 kilos cada uno, frente a los 3,78 millones producidos en el mismo periodo del año anterior, lo que representa una reducción del 33,5 %. Durante el mes de marzo, la producción también reflejó esta tendencia negativa, con 754 mil sacos reportados frente a los 1,064 millones de marzo del año pasado, es decir, un déficit del 29 %. Estos resultados consolidan una tendencia a la baja que se ha observado en los meses recientes.
El análisis presentado por la Federación Nacional de Cafeteros se extiende al llamado año cafetero, que comprende de octubre 2025 a marzo 2026. En este periodo, la producción acumulada alcanzó los 6,22 millones de sacos, un descenso del 28 % respecto a los 8,68 millones registrados en el ciclo previo. Si se toma el balance de los últimos doce meses, la caída es también significativa: el total producido fue de 12,41 millones de sacos frente a 14,99 millones del año anterior, lo que equivale a una baja del 17 %.
Esta menor oferta interna influyó directamente en el comercio exterior. Las exportaciones de café cerraron marzo con 2,56 millones de sacos enviados al extranjero, por debajo de los 3,59 millones del año anterior, lo que representa un retroceso del 29 %. Mientras tanto, las importaciones de café crecieron un 8 % durante marzo, totalizando 1,33 millones de sacos en el último año, una estrategia orientada a garantizar la provisión industrial frente a la caída en la oferta nacional.
En contraste, a pesar del aumento en los precios para el consumidor, el consumo interno de café se mantuvo estable en los últimos doce meses, ubicándose en 2,28 millones de sacos. Bahamón enfatizó que la complejidad de la coyuntura no permite interpretaciones reduccionistas, pues la convergencia de factores climáticos, económicos y productivos explica las dificultades que hoy atraviesa Colombia en su principal línea de exportación agrícola.
¿Por qué las lluvias afectan la productividad en la caficultura?
Un interrogante central sobre el informe divulgado es cómo las lluvias inciden en la productividad cafetera. Según lo expuesto por la Federación Nacional de Cafeteros, las lluvias incesantes representan uno de los factores adversos más importantes para el cultivo del café. Las precipitaciones pueden dificultar los procesos normales de floración, maduración y recolección, además de propiciar la aparición de plagas y enfermedades. En contextos de exceso de humedad, la planta presenta un mayor estrés, lo que se traduce en menos frutos aptos para la cosecha.
Este fenómeno climático afecta no solo el volumen total del grano sino también su calidad, lo que tiene consecuencias directas en la competitividad de las exportaciones. Para un país como Colombia, donde el café representa una pieza fundamental de la economía y la cultura, la variabilidad climática se posiciona como un reto estructural que requiere atención permanente.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
Temas Relacionados:
Recomendados en Economía
Te puede interesar
Sigue leyendo