Precios del gas en Colombia podrían dispararse: ¿qué pasará tras mayo y cómo impactan El Niño y Medio Oriente?
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Visitar sitioAdvertencia por crisis en el gas: a partir de mayo, Colombia enfrentaría alzas si sigue la tensión en Medio Oriente.
Durante el Congreso de Naturgas 2026, Luz Stella Murgas, presidenta del gremio de empresas de gas natural en Colombia, expuso un panorama desafiante para el mercado gasífero nacional. La dirigente advirtió que la estabilidad de los precios del gas en el país podría verse sometida a presiones a partir de mayo, en función de cómo evolucione el conflicto en el golfo Pérsico y dependiendo de las condiciones a las que se enfrente Colombia en los mercados internacionales. Según datos presentados durante el evento y citados por Naturgas, el abastecimiento de gas importado se encuentra asegurado hasta mayo gracias a contratos previamente suscritos, lo que, hasta el momento, ha permitido esquivar los efectos inmediatos del repunte de precios que han afectado a Europa.
Sin embargo, Murgas advirtió que un agravamiento de la crisis en Medio Oriente obligaría a la nación a gestionar nuevas compras a partir de junio, posiblemente en condiciones menos favorables. El mercado europeo, medido por el índice TTF (Title Transfer Facility) de Holanda, ejemplifica la volatilidad global: antes de la crisis, el precio del gas se registraba en torno a los US$10 por millón de BTU (unidades térmicas británicas), llegó a picos de US$21 tras el estallido del conflicto y recientemente se ubicó en cerca de US$15. Esa volatilidad contrasta con la relativa calma del mercado estadounidense, de referencia Henry Hub, donde los precios se mantienen estables alrededor de US$2,7 por millón de BTU, según lo expuesto por la representante del gremio.
Un factor clave es la alta dependencia actual de Colombia del gas importado. Murgas detalló que el 21% de la demanda total de gas, tanto para usos térmicos como residenciales e industriales, se satisface a través de importaciones. Este porcentaje podría incrementarse a cerca del 40% en caso de que se presente el fenómeno climático de El Niño en la segunda mitad del año, debido al alza en la demanda tanto de generación eléctrica térmica como de consumo en los hogares. Dicha situación remite a lo ocurrido en el fenómeno de El Niño 2023-2024, cuando el 30% de la energía nacional fue respaldada por gas natural.
La urgencia de fortalecer la infraestructura de importación es otro tema central. Murgas insistió en que proyectos nuevos, previstos para entrar en operación entre 2026 y el primer trimestre de 2027, son fundamentales para complementar la capacidad actual de procesamiento ubicada en Barú. Además, solicitó agilizar permisos y autorizaciones por parte de la Agencia Nacional de Infraestructura y la Dirección General Marítima (DIMAR) para facilitar inversiones en plantas de regasificación.
Respecto a la posible importación de gas desde Venezuela, la presidenta del gremio indicó que hay avances, dado el levantamiento parcial de sanciones y la flexibilización regulatoria en ese país. No obstante, enfatizó la importancia de no depender exclusivamente de una sola fuente, señalando que Colombia debe combinar su producción nacional con importaciones, ya sea por gasoducto o mediante gas natural licuado. Murgas subrayó que aún se requieren garantías adicionales para que resulte confiable importar desde Venezuela, incluyendo la rehabilitación del gasoducto Antonio Ricaurte, inactivo desde 2015. Finalmente, aclaró que el precio del gas venezolano solo podrá establecerse con certeza una vez se concreten acuerdos comerciales.
¿Qué implica para Colombia la dependencia del mercado spot de gas? La condición de Colombia como comprador en el mercado spot internacional significa que está expuesta a la volatilidad de precios, en especial los que se forman en Europa, como lo reflejan los indicadores TTF, y no al comportamiento de precios más estables de referencia estadounidense como el Henry Hub. Esta situación aumenta la incertidumbre respecto al costo final que enfrentarán tanto los consumidores industriales como residenciales, particularmente en coyunturas de alta demanda o choques geopolíticos.
La importancia de esta dependencia radica en la necesidad de minimizar riesgos mediante la diversificación en las fuentes de suministro y la consolidación de contratos a largo plazo que logren aislar al mercado nacional de fluctuaciones extremas. Asegurar infraestructura adecuada y fuentes alternativas, como las posibles importaciones de Venezuela, será decisivo para el futuro energético del país ante las tensiones internacionales y los episodios climáticos como El Niño.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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