Precio histórico de energía en Colombia: ¿por qué no baja la factura si la bolsa está en mínimos récord?
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Visitar sitioEl precio de la energía en Colombia cayó a niveles históricos en 2026, pero ¿por qué tu factura no baja?
Colombia ha experimentado en 2026 un comportamiento atípico en el precio de la energía, evidenciado por mínimos históricos en la bolsa, tal como resaltó Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen). Las cifras reportadas por XM, operador del mercado eléctrico, reflejan claramente esta situación: durante la primera quincena de febrero de 2026, el precio promedio por kilovatio hora (kWh) en la bolsa fue de $120,2, una cifra cuatro veces menor al promedio de $587 registrado en el mismo periodo del año anterior, 2025. El 8 de febrero pasado, el precio descendió incluso a $101,3 por kWh, un nivel visto previamente solo en circunstancias climáticas excepcionales, como el fenómeno de La Niña vivido en 2021.
La dinámica de la bolsa de energía en Colombia funciona bajo un esquema de subasta diaria, donde los generadores colocan la energía que no tienen comprometida con contratos de largo plazo, permitiendo que el sistema adquiera primero la oferta más económica. Según explicó la presidenta de Acolgen, este mecanismo define el precio marginal, que es el valor final pagado en el mercado mayorista de energía colombiano. El sistema demuestra una gran sensibilidad ante tres variables principales: el clima, la demanda eléctrica y la disponibilidad de plantas de generación. Por ejemplo, en periodos de sequía el precio de la energía aumenta por la escasa disponibilidad hídrica, pero se reduce cuando las lluvias elevan los niveles de los embalses.
En el análisis de los últimos 410 días —desde enero de 2025 hasta mediados de febrero de 2026—, el precio de la bolsa se mantuvo el 80% del tiempo por debajo del promedio pactado en los contratos de largo plazo, que fue de $298,9 por kWh. En el segundo semestre de 2025, cuando las lluvias fueron abundantes, el precio promedio en bolsa fue de $177 por kWh. Este valor se acercó considerablemente a los precios registrados en los Países Nórdicos, cerca de $155 por kWh, reconocidos internacionalmente por su eficiencia y bajos costos energéticos, y fue sustancialmente menor respecto al promedio de la Unión Europea, que rondó los $349 por kWh en el mismo periodo.
Sin embargo, como ha recordado Gutiérrez, no debe confundirse el precio de la bolsa con la tarifa que pagan los hogares, ya que esta última incluye otros componentes como transmisión, distribución, comercialización, pérdidas y restricciones. La factura final, además, suma cobros adicionales relacionados con seguridad o alumbrado público, y solo alrededor del 7,2% de su valor corresponde directamente al precio de la bolsa. El resto de la energía consumida suele estar respaldada por contratos de largo plazo, lo que proporciona cierta estabilidad a los usuarios.
La reducción generalizada de precios en 2026 también ha tenido eco político. Mientras Acolgen resalta el impacto positivo sobre el mercado, el presidente Gustavo Petro criticó a Empresas Públicas de Medellín (EPM) por no aplicar la reducción sugerida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y su gobierno, señalando que ajustarse a esta fórmula podría haber disminuido las tarifas a la mitad para los antioqueños. El debate ilustra la complejidad de la estructura tarifaria, donde factores técnicos, regulatorios y políticos confluyen para determinar el precio final pagado por los hogares colombianos.
¿Por qué si baja el precio de bolsa no se ve una reducción inmediata en la factura de energía de los usuarios?
Aunque el precio de la energía en la bolsa ha experimentado caídas notables y sostenidas durante 2026, este comportamiento no siempre se traduce en una disminución proporcional e inmediata en la factura que pagan los usuarios. Esto se debe a que la factura eléctrica está compuesta por diversos elementos, más allá del costo puro de generación y del precio marginal de la bolsa. Incluye, entre otros, los cobros por transmisión, distribución, comercialización, pérdidas técnicas y restricciones, además de impuestos y cargos adicionales como el alumbrado público.
Aproximadamente el 7,2% del valor total de la factura proviene del precio de bolsa, mientras que el resto se negocia mediante contratos a largo plazo, que brindan previsibilidad y estabilidad, pero también limitan la inmediatez con la que los movimientos en la bolsa impactan el recibo final de los hogares. Esto explica por qué los descensos registrados en la bolsa suelen tardar en reflejarse —o lo hacen de forma más moderada— en el bolsillo de los usuarios residenciales.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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