¿Tiene dólares guardados? Dan pista de lo que se viene con la divisa y qué hacer con ella
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Visitar sitioEntre los factores que han incidido en su caída se incluyen los cambios en la política monetaria de EE. UU. y un mayor apetito por otros activos refugio.
El 14 de enero de 2026 la Tasa Representativa del Mercado (TRM) rompió a la baja la barrera de los $3.600, un nivel que no se veía desde junio de 2021.
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No obstante, que el dólar haya alcanzado ese valor no es una sorpresa. Desde mediados del año pasado, el billete verde ha venido experimentando una desaceleración impulsada por un conjunto de factores macroeconómicos y geopolíticos que han alterado su demanda.
La pregunta de fondo, entonces, es cuánto tiempo podría sostenerse esta tendencia. A continuación, se presenta una radiografía de las variables que han incidido en el comportamiento reciente de la divisa estadounidense.
El billete verde pierde terreno
En el último año, el dólar estadounidense se ha debilitado frente a las principales monedas globales y, en particular, frente al peso colombiano. Para hacerse una idea, la divisa inició el 2025 en $4.183, mientras que en el arranque de 2026 estaba en $3.757.
De acuerdo con Lorena Gutiérrez, decana de ciencias económicas y administrativas de la Universidad de San Buenaventura, a nivel global, el índice dólar (DXY), que mide al billete verde frente a una canasta de monedas de economías avanzadas, ha caído a niveles no vistos en más de cuatro años. Esto se traduce en un menor interés por activos denominados en dólares y una percepción de mayor riesgo asociado a la política económica de EE. UU.
“Algunos analistas atribuyen esta caída, en parte, a comentarios de la administración estadounidense que favorecen deliberadamente un dólar más débil para impulsar exportaciones, y a incertidumbres derivadas de tensiones comerciales y políticas”, destacó la experta.
En esa lista aparecen acontecimientos como el cambio de postura de la Reserva Federal (FED) al ejecutar recortes de tasas; la incertidumbre en torno a conflictos como el de Ucrania y Rusia; la guerra comercial y la migración de los inversionistas hacia otros activos refugio de alto rendimiento como el oro.
A eso se suman operaciones locales y financieras, como la histórica emisión de bonos de deuda externa que hizo el Ministerio de Hacienda de Colombia por cerca de US$4.950 millones, las cuales han incrementado la oferta de dólares en el mercado interno, aliviando la presión cambiaria.
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Qué mueve más al dólar
Como ya se mencionó, detrás de los movimientos de esta moneda no hay una sola causa, por lo que vale la pena profundizar en las variables que más han tenido incidencia en su cotización.
Empezamos por el plano internacional. Según explicó Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, las decisiones de política monetaria en Estados Unidos y las expectativas respecto a si subirán o bajarán los tipos de interés han jugado un papel determinante. En este caso, la FED ha optado por mantener las tasas estacionarias, lo que reducido el atractivo del dólar frente a otras divisas, al influir en los flujos de capital hacia los mercados emergentes.
En el ámbito local, el experto resaltó que el precio del petróleo juega un papel estructural al afectar los ingresos externos del país, mientras que la percepción de riesgo fiscal y político, junto con las decisiones del Banco de la República y el diferencial de tasas frente a EE. UU., inciden en la magnitud y volatilidad de los movimientos del tipo de cambio.
Además, con el aumento de la deuda externa aproximadamente un 67 % sobre lo que se tenía anteriormente, se genera una gran entrada de capital extranjero, que debe ser vendido para comprar nuestros TES, generando aún más presión alcista sobre la moneda colombiana.
¿Veremos un dólar por debajo de $ 3.600?
Londoño precisó que si bien el billete verde no ha alcanzado niveles que no se observaban desde 2021, la zona de los $3.600 está funcionando como un piso psicológico relevante, lo que hace técnicamente más exigente una ruptura sostenida a la baja.
“En estos niveles, suele aumentar la demanda de dólares por parte de importadores, que aprovechan precios relativamente bajos para cubrir necesidades y renovar inventarios, generando presiones de rebote. Adicionalmente, con las elecciones presidenciales en el horizonte, es razonable anticipar mayor volatilidad cambiaria, ya que históricamente ha sido poco frecuente que una moneda se aprecie de forma sostenida en la antesala de un proceso electoral incierto”, mencionó.
Por esa misma línea, la decana Gutierrez señaló que el panorama actual sugiere continuidad de la debilidad del dólar, aunque con un entorno más volátil.
“Técnicamente el mercado ha observado niveles cercanos a ese umbral, y algunos análisis locales e independientes consideran que niveles entre $3.400 y $3.600 pueden ser factibles si persisten los flujos de capital hacia activos locales y la debilidad estructural del dólar global se mantiene”, destacó la experta, quien también enfatizó que esto dependerá de varios factores de riesgo que pueden revertir la tendencia.
El panorama de la divisa en 2026
Los pronósticos para este año, tanto a nivel global como local, apuntan a una continuidad de la tendencia de depreciación moderada del dólar, sin descartar episodios de volatilidad.
El country manager de Global66 resaltó que, de acuerdo al consenso de los analistas, para la primera mitad del año se anticipa un dólar relativamente contenido, pero con presiones altistas; mientras para lo que resta del 2026, la mayoría de proyecciones ubica el tipo de cambio en un rango entre $3.850 y $4.050, condicionado principalmente por el resultado electoral y el contexto externo.
“En un escenario de transición política percibida como favorable para el mercado y continuidad en los recortes de tasas de la Reserva Federal, el dólar podría cerrar el año cerca de los $3.800; sin embargo, si aumenta la incertidumbre política o la Fed adopta una postura más restrictiva, no se descartan episodios puntuales hacia niveles cercanos a $4.200”, aseguró.
La más reciente encuesta de expectativas del Banco de la República evidenció que el mercado proyecta que la TRM despida el 2026 en un rango entre $3.800 y $3.850, lo que se traduce en una mejora con relación a diciembre de 2025, cuando se esperaba que esta llegara a los $3.966.
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