El negocio con mucha historia en Colombia que está tambaleando y que tendría sus páginas contadas

Economía
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2025-11-19 07:01:11

La industria de las editoriales independientes pasa por un momento complicado, pues se publican libros poco comerciales, pero valiosos y de pocos réditos.

Ante el cierre de la editorial independiente Tragaluz, anunciado en octubre de 2025, se suma un interrogante a la lista de desafíos que enfrenta el sector editorial colombiano. “Estamos víctimas de un agotamiento motivado por los cambios constantes en los temas editoriales y la necesidad de adaptar nuestros procesos a la realidad actual”, comentó Pilar Gutiérrez, directora general de esta empresa, en una declaración hecha al diario El Tiempo.

Con más de 200 títulos publicados y reconocida internacionalmente, Tragaluz no solo se dedicó a distribuir literatura, sino que impulsó nuevas voces y propuestas arriesgadas, que las grandes editoriales suelen evitar por su preferencia hacia autores comerciales y de fácil venta. Esta realidad plantea un escenario sombrío para la diversidad del sector editorial y creativo, de acuerdo con el rotativo.

Las editoriales independientes velan por la diversidad y riqueza del patrimonio cultural colombiano. Sin embargo, su supervivencia está amenazada por distintos factores entre ellos, la economía de escalas pequeñas de producción, lo que encarece la distribución. Según Andrea Montoya, de Ediciones Efímera, “la producción de libros rara vez produce ganancias suficientes para sostenerse económicamente, más allá de pagar proyectos y salarios”, según el impreso.

Sumado a esto, las editoriales independientes deben afrontar el impacto de la inteligencia artificial en su proceso de trabajo. Montoya, al igual que Gutiérrez, señala que si bien esta tecnología permite optimizar tareas como ilustración, traducción y diagramación, su adecuado manejo y preparación son retos que deben superarse y aún no son totalmente explorados, de acuerdo con el rotativo.

Por otra parte, Felipe González, director de Laguna Libros, hace referencia a la necesidad de diversificación para sobrevivir en este nuevo panorama. “Ahora más que nunca, las editoriales deben mirar al libro no solo como un objeto físico, sino también como un bien inmaterial que puede explotarse en distintos formatos”, menciona en el citado medio.

Esta mentalidad de incorporar distintos formatos se suma a la variabilidad en las temáticas que las editoriales independientes pueden abordar, lo que fortalece su posición en la comunidad y con sus lectores. González subraya que este enfoque no solo produce una estrecha relación con los lectores, sino que también protege la constante circulación de obras literarias, cuyo valor va más allá de la materialidad del libro, de acuerdo con el informe periodístico.

A pesar de sus ventajas, las editoriales independientes enfrentan retos en términos de competencia con grandes plataformas multinacionales, ya que no hay una regulación en Colombia sobre los descuentos en la venta de libros. “Las editoriales más pequeñas reclamamos mayor visibilidad y reconocimiento del volumen real de edición en el país”, señala González en la entrevista.

De frente a este panorama, el futuro parece incierto, pero reúne al gremio editorial en un tema común: la búsqueda de adaptabilidad y sostenibilidad a largo plazo para mantener vivas las voces de las editoriales independientes, que cumplen un papel vital en la preservación y promoción de la identidad y diversidad literaria del país.

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