Colombia enfrenta en 2026 el reto de frenar la inflación, proteger el empleo y sostener el crecimiento económico

Economía
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La economía colombiana inicia 2026 con señales de desaceleración inflacionaria, pero nuevos riesgos acechan.

El inicio del año 2026 en Colombia se caracteriza por una economía que enfrenta retos considerables en materia de estabilidad. Tras un año marcado por fluctuaciones en el índice de precios, el país cierra 2025 con una inflación anual de 5,10%, luego de una variación mensual de 0,27% en diciembre. Este dato, presentado en el más reciente Informe Económico Mensual de Bancolombia y registrado por Diario Occidente, representa una desaceleración de 20 puntos básicos respecto a noviembre y es el dato de inflación más bajo desde agosto de 2025. Tal descenso se debe principalmente a una reducción en las presiones sobre los precios de alimentos y bienes regulados, motivada por bajas en las tarifas de servicios públicos y alimentos perecederos.

Sin embargo, este respiro en el costo de vida solamente alivia de forma parcial la situación inflacionaria. Bancolombia advierte que los precios de servicios y otros bienes siguen mostrando aumentos significativos en la variación anual, consecuencia de mecanismos de indexación que persisten en la economía. Destaca especialmente el aumento de la inflación de servicios, que llegó a 5,93%, el nivel más alto desde agosto del mismo año, impulsado por el alza en los precios de los arriendos y de comidas fuera del hogar. Estos elementos muestran que los desafíos estructurales para lograr que la inflación retorne a la meta establecida por el Banco de la República—situada entre 2% y 4%—siguen vigentes y complejos de abordar.

Una de las mayores preocupaciones para 2026 proviene del aumento del salario mínimo, fijado con un incremento del 23,7%, uno de los mayores en décadas recientes. Esta decisión, según simulaciones del equipo económico de Bancolombia, podría llevar la inflación anual hasta cerca del 6,4% por el efecto dominó que tiene el reajuste sobre precios y servicios, así como por el mayor costo laboral para las empresas. En respuesta, se prevé que el Banco de la República adopte una política monetaria más restrictiva, con aumentos graduales de la tasa de interés desde enero hasta posiblemente alcanzar el 11% en julio de 2026.

El impacto de esta dinámica no solo se verá reflejado en los precios, sino también en el mercado laboral. Las estimaciones del informe señalan que podrían perderse hasta 730.000 empleos formales en 2026, agravando problemas preexistentes como el alto nivel de informalidad laboral. Las áreas más vulnerables serían comercio, construcción, industria, actividades profesionales y entretenimiento, sectores expuestos tanto al alza de costos como a la dificultad de acceso a financiamiento por mayores tasas de interés.

En el plano del crecimiento económico, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) mostró un avance anual del 2,9% en octubre, gracias a la gestión pública, el entretenimiento y el sector comercial, aunque minería y construcción permanecen débiles. Esto llevó a que Bancolombia ajustara su proyección de aumento del Producto Interno Bruto (PIB) a 3,2% para 2026, fundamentada principalmente en el consumo de hogares y una recuperación gradual de la inversión. Además, el peso colombiano sobresalió en 2025 como la moneda más fuerte de la región con una apreciación del 14,2%, a pesar de episodios de volatilidad relacionados con decisiones fiscales y cambios en la calificación crediticia del país.

Frente a este complejo escenario, Colombia inicia el año con una economía en crecimiento, pero marcada por incertidumbres y retos sustanciales. El desafío principal será encontrar un balance entre proteger el poder adquisitivo de los hogares, conservar el empleo formal y asegurar la estabilidad macroeconómica, en un entorno donde cada decisión puede tener impactos a largo plazo y implicar riesgos considerables.

¿Por qué la inflación afecta de forma diferenciada a los distintos sectores de la economía?
La inflación no impacta de igual manera a todos los sectores económicos debido a la estructura de costos, la cadena de suministros y las particularidades del tipo de bienes o servicios que ofrecen. Sectores intensivos en mano de obra o con altos costos regulados tienden a experimentar mayores presiones, especialmente cuando aumentos como los del salario mínimo repercuten directamente en sus gastos operativos. En Colombia, según el informe de Bancolombia citado por Diario Occidente, los sectores de comercio, construcción, industria, actividades profesionales y entretenimiento son especialmente sensibles, ya que dependen en gran medida del consumo interno y del acceso a financiamiento, ambos factores vulnerables en entornos inflacionarios elevados.

Por otro lado, la relación entre inflación y empleo se vuelve especialmente crítica en estos sectores. El encarecimiento de los insumos o salarios puede traducirse en reducción de márgenes y, en muchos casos, en recortes de personal formal. Esto profundiza problemas estructurales como la informalidad laboral, una característica de largo plazo del mercado laboral colombiano, y complejiza el actuar de las autoridades económicas ante la necesidad simultánea de contener precios y sostener el empleo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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