Déficit externo de Colombia repunta en 2025 y enciende alertas ante caída de inversión extranjera

Economía
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Déficit en cuenta corriente de Colombia sube al 2,4% del PIB en 2025 y alerta sobre la confianza inversionista.

Colombia terminó el año 2025 con un déficit en cuenta corriente equivalente al 2,4% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con cifras del Banco de la República examinadas por la firma Credicorp Capital. Este resultado, aunque considerado dentro de rangos controlables por varios analistas del sector financiero, muestra un retroceso respecto al 1,7% reportado en 2024. El repunte genera inquietudes sobre la capacidad del país para sostener el financiamiento externo durante el año 2026, un aspecto decisivo para la estabilidad macroeconómica y la confianza de los inversionistas internacionales.

La principal razón detrás del aumento del déficit fue el progresivo deterioro de la balanza comercial de bienes. Mientras las importaciones sumaron USD 66.329 millones, teniendo un crecimiento del 10,1% respecto al año anterior, las exportaciones apenas rozaron un incremento del 0,8%, ascendiendo a USD 51.496 millones. Esta disparidad ha sido exacerbada por una significativa disminución en la venta externa de crudo y carbón, dos pilares tradicionales de la economía exportadora colombiana. Aunque productos como el café, ciertos bienes industriales y el oro reflejaron una mejoría, esto no bastó para revertir el saldo comercial negativo.

Respecto a los términos de intercambio, el informe de Credicorp Capital revela un aumento del 3%, explicado por una subida en los precios de exportación y una caída de los precios de importación. Sin embargo, este aspecto favorable resultó insuficiente para cambiar la tendencia en la balanza comercial, que permanece bajo presión debido a la débil dinámica exportadora.

En el componente de renta primaria —que refleja los flujos de ingresos obtenidos por inversiones y pagos de intereses— se observó un déficit de USD 12.446 millones en 2025, lo que representa una reducción de USD 391 millones respecto a 2024. El descenso estuvo vinculado principalmente a la reducción de pagos de intereses de deuda externa y a la baja en las utilidades remitidas por compañías extranjeras en sectores clave como petróleo, minería y transporte. No obstante, el reporte subraya que esta mejoría podría ser temporal: factores como la incertidumbre regulatoria y las recientes modificaciones en políticas públicas podrían limitar la atracción de inversión extranjera directa (IED) a futuro.

Por otra parte, la renta secundaria —donde las remesas familiares juegan un papel central— registró en 2025 un ingreso de USD 13.098 millones, equivalentes al 2,9% del PIB y constituyendo un máximo histórico. Aunque estos recursos fortalecen el consumo interno, Credicorp Capital advierte que su creciente peso dentro de la economía podría estar encubriendo dificultades estructurales fundamentales, como la baja productividad y la alta dependencia de capitales externos.

La IED también muestra señales de deterioro: en 2025 se ubicó en USD 11.469 millones, por debajo de los USD 13.684 millones de 2024. Aunque en términos absolutos estos recursos todavía alcanzan para absorber el déficit en cuenta corriente —por tercer año consecutivo—, la reducción en la IED neta, que cayó en alrededor de dos mil millones de dólares en comparación con el año anterior, prende las alarmas sobre la confianza de los inversionistas extranjeros en el mediano y largo plazo.

De cara al 2026, las estimaciones de Credicorp anticipan un agravamiento del déficit hasta el 3,1% del PIB, en medio de un contexto fiscal expansivo y crecientes riesgos políticos. Aunque las proyecciones indican que la inversión extranjera directa podría seguir cubriendo ese hueco, las señales actuales sugieren la necesidad de monitorear de cerca la evolución de las importaciones, remesas e IED, así como las políticas fiscales, para evitar episodios abruptos de inestabilidad en la balanza de pagos.

Dados estos elementos, ¿cuáles serían los posibles impactos de una caída sostenida en la IED para la economía colombiana?

La evolución de la inversión extranjera directa es un indicador crítico para la salud financiera y el desarrollo de cualquier país, en especial para economías como la colombiana que muestran dependencia de flujos externos para equilibrar su balanza de pagos. Si la tendencia decreciente de la IED observada en 2025 se mantiene en los próximos años, podría desencadenar mayores dificultades para cubrir el déficit en cuenta corriente, lo que llevaría a presiones en el mercado cambiario y una potencial depreciación de la moneda.

Además, una reducción prolongada de la IED suele estar asociada a cambios en la confianza de los inversionistas internacionales, quienes miran con atención no solo los resultados económicos sino también la estabilidad regulatoria y política. Por ello, contar con señales claras y un entorno atractivo para la inversión será fundamental para evitar que el déficit externo se convierta en un problema estructural mayor para Colombia.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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