Antes de los 40: 13 colombianos que ya habían dejado huella
En los últimos diez años, Colombia empezó a producir un tipo distinto de currículum: el de personas que, mucho antes de los 40, ya dirigían algo grande.
No se habla de promesas ni de potencial. Se habla de bancos con más de 100 millones de clientes, rondas de inversión cerradas, patentes otorgadas, elecciones ganadas y compañías que alcanzaron valoraciones de miles de millones de dólares.
(Vea también: El papel clave que jugarán los empresarios en el plan de De la Espriella para el Chocó)
Hay de todo. Fundadores de tecnología y consumo, una científica que convirtió el duelo por su abuela en una patente, una diseñadora que llevó la artesanía colombiana a la conversación global de la moda, funcionarios que llegaron jóvenes a posiciones de poder, una excongresista que hoy dirige Human Rights Watch en las Américas, un exrepresentante que asumió el liderazgo del principal gremio fintech del país, un senador que terminó como precandidato presidencial y una magistrada de la justicia transicional.
No hay un ranking entre ellos ni una fórmula única para medir el éxito. Son 13 maneras distintas de no esperar a cumplir 40 para hacer algo grande.
David Vélez, fundador y CEO de Nubank
La idea era sencilla, aunque nadie la había ejecutado de esa manera en Brasil: romper con un sistema bancario cerrado y costoso.
Con esa apuesta, David Vélez fundó Nubank en São Paulo en 2013, junto con Cristina Junqueira y Edward Wible. No había cumplido 40 años cuando llevó la compañía a cotizar en la Bolsa de Nueva York, en diciembre de 2021, con una valoración inicial cercana a los US$ 45.000 millones.
En mayo de 2026, Nu Holdings reportó más de 135 millones de clientes: 115 millones en Brasil, 15 millones en México y cerca de cinco millones en Colombia. Ese mismo trimestre, sus ingresos superaron por primera vez los US$5.000 millones.
Simón Borrero, cofundador y CEO de Rappi
Rappi nació en Bogotá en agosto de 2015, cuando Simón Borrero tenía alrededor de 30 años, junto con Sebastián Mejía y Felipe Villamarín.
Tres años después, una ronda cercana a los US$ 200 millones, liderada por DST Global, llevó a la compañía a superar los US$ 1.000 millones de valoración. Rappi se convirtió así en el primer unicornio tecnológico de Colombia.
En 2019, SoftBank profundizó su apuesta por la empresa con una inversión de hasta US$1.000 millones adicionales, una de las mayores que el fondo había realizado hasta entonces en una compañía latinoamericana.
Freddy Vega, cofundador y CEO de Platzi
Freddy Vega convirtió una comunidad de aprendizaje digital en Platzi junto con Christian Van Der Henst. La compañía se convirtió en una de las primeras empresas enfocadas en América Latina aceptadas por Y Combinator.
En 2021, Platzi cerró una ronda Serie B de US$62 millones. Hoy, la plataforma supera los siete millones de estudiantes en más de 120 países, según reconoció el Concejo de Bogotá.
Platzi también funciona como semillero de emprendimiento. Cerca de 45 o 50 compañías surgidas de su comunidad han superado el millón de dólares en financiamiento o ingresos anuales, mientras que 26 llegaron a Y Combinator con su acompañamiento.
Brynne McNulty Rojas, cofundadora y CEO de Habi
Brynne McNulty Rojas cofundó Habi en Bogotá en 2019, junto con Sebastián Noguera, con la idea de destrabar, mediante datos, un mercado de vivienda usada que consideraban lento y opaco.
En 2022, la compañía levantó US$ 200 millones en una ronda liderada por SoftBank Latin America Fund y Homebrew, con lo que superó los US$ 1.000 millones de valoración.
El hito convirtió a Habi en el segundo unicornio colombiano, después de Rappi, y a McNulty Rojas en una de las pocas mujeres de la región que han fundado y dirigido como CEO una compañía de ese tamaño.
María Artunduaga, dundadora de Samay
María Artunduaga dejó su camino en cirugía plástica para dedicarse a la ciencia y la ingeniería después de la muerte de su abuela Sylvia, quien falleció por una crisis de EPOC sin haber recibido un diagnóstico a tiempo.
De esa pérdida nació Sylvee, un dispositivo no invasivo desarrollado por su empresa, Samay, que utiliza inteligencia artificial y resonancia acústica para detectar el deterioro pulmonar sin necesidad de una espirometría convencional.
Samay ha levantado cerca de US$ 7 millones, entre ellos entre 40 % y 50 % en capital no dilutivo proveniente de subvenciones del Gobierno de Estados Unidos, y acumula 18 patentes otorgadas en más de 20 países.
La compañía fue reconocida por MedTech Innovator y Artunduaga ganó el Bayer Foundation Women Entrepreneurs Award 2026, entre 1.172 postulantes de África, Asia y América Latina.
Ahora trabaja en el cierre de una ronda de US$ 3 millones para lanzar comercialmente el dispositivo en Colombia.
Manuela Álvarez, fundadora de MAZ
Manuela Álvarez, diseñadora bogotana y fundadora de MAZ, fue en 2026 la única colombiana y la única latinoamericana entre los 20 semifinalistas de 17 países del LVMH Prize.
La diseñadora fue seleccionada entre más de 2.400 postulaciones para uno de los reconocimientos de mayor visibilidad internacional para diseñadores emergentes.
El 90 % de las piezas de MAZ se realiza a mano con artesanos colombianos, muchos de ellos mujeres cabeza de hogar e integrantes de comunidades indígenas.
Esa apuesta la llevó a colaborar con Adidas Originals y a diseñar los trajes oficiales de la Selección Colombia para el Mundial 2026, elaborados junto con artesanos del Putumayo. En 2026 también fue elegida para inaugurar Colombiamoda.
Luis Alberto Rodríguez, director Departamento Nacional de Planeación
Luis Alberto Rodríguez llegó al Viceministerio Técnico de Hacienda y, desde allí, fue nombrado en septiembre de 2019 director del Departamento Nacional de Planeación, cuando tenía 32 años.
Con ese nombramiento se convirtió en el director más joven en la historia de la entidad. Su paso por la cartera económica coincidió con algunas de las discusiones fiscales más relevantes de esos años.
Angélica Mayolo, exministra de Cultura
Angélica Mayolo llegó al Ministerio de Cultura en 2021, cuando tenía 31 años, y se convirtió en la integrante más joven del gabinete de ese momento. Antes había dirigido la Secretaría de Desarrollo Económico de Cali y presidido la Cámara de Comercio de Buenaventura.
Su nombramiento la convirtió en una de las ministras de Cultura más jóvenes de la historia reciente y en una de las voces del Pacífico colombiano con mayor visibilidad dentro del Gobierno Nacional.
Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch
Antes de cumplir 40 años, Juanita Goebertus ya había sido coordinadora de Justicia Transicional de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz e integrante de la delegación del Gobierno en La Habana.
En 2018, con 34 años, fue elegida representante a la Cámara por Bogotá, donde impulsó el seguimiento legislativo a la implementación del Acuerdo de Paz.
En agosto de 2022, a los 38 años, asumió la dirección de la División de las Américas de Human Rights Watch, en reemplazo de José Miguel Vivanco.
Juan Pablo Pineda Azuero, exviceministro de Agricultura y cofundador de PLAZ
Antes de los 30 años, Juan Pablo Pineda Azuero ya dictaba Sostenibilidad Empresarial en el CESA y había sido elegido por One Young World como delegado de Colombia.
En 2015, sin haber cumplido 40 años, asumió el Viceministerio de Asuntos Agropecuarios. Desde allí impulsó Colombia Siembra, programa que sumó más de 1,1 millones de nuevas hectáreas cultivadas.
También presidió la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, puso en marcha la naciente Agencia Nacional de Tierras, representó a Colombia ante la OCDE y ejerció como ministro encargado de Agricultura.
A los 35 años dio el salto al sector privado como CEO del Grupo Flores Katama / Nature’s Flowers, una operación colombo-estadounidense de cerca de 7.000 empleados, y lideró su integración a Sunshine Bouquet Company en 2019.
Después cofundó PLAZ, una plataforma de frutas y verduras adquirida por JOKR en 2022, cuando esta última estaba valorada en US$ 1.200 millones.
También presidió el capítulo Colombia de YPO.
Gabriel Santos, presidente ejecutivo de Colombia Fintech
Gabriel Santos, nacido en 1990, llegó a la Cámara de Representantes por Bogotá en 2018, cuando tenía 28 años.
Su paso por el Congreso coincidió con el crecimiento de las fintech colombianas y con el debate alrededor de la reforma al hábeas data financiero que terminó en la Ley 2157 de 2021, conocida como Borrón y Cuenta Nueva.
Después de salir del Congreso, en 2022 asumió la presidencia ejecutiva de Colombia Fintech, desde donde ha insistido en ampliar el acceso al crédito.
Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial
Miguel Uribe Turbay fue elegido concejal de Bogotá a los 25 años y nombrado “concejal revelación” durante su primer año. A los 28 años llegó a presidir el Concejo y, a los 30, se convirtió en el secretario de Gobierno más joven en la historia de Bogotá.
En 2019, como candidato a la Alcaldía de Bogotá, obtuvo 426.982 votos. En 2022 fue elegido senador por el Centro Democrático. El Senado lo recuerda como el congresista más votado de esa legislatura.
El 4 de marzo de 2025 anunció su intención de buscar la Presidencia de Colombia para 2026. El 7 de junio de ese año recibió varios disparos y murió el 11 de agosto, a los 39 años, cuando era senador y precandidato presidencial.
Alexandra Sandoval, exvicepresidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz
La Rama Judicial exige, por lo general, trayectorias largas para llegar a sus posiciones de mayor responsabilidad. Alexandra Sandoval llegó relativamente joven a la magistratura de la Sala de Amnistía o Indulto de la Jurisdicción Especial para la Paz.
Su nombramiento ocurrió en enero de 2018, después de haber trabajado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como magistrada auxiliar del Consejo de Estado y como abogada sénior de Women’s Link Worldwide.
Entre 2020 y 2022 fue vicepresidenta de la JEP y posteriormente coordinó su Comisión de Género, instancia que ha contribuido a fortalecer el reconocimiento judicial de las violencias sexuales y de género cometidas durante el conflicto armado.
La edad de los resultados
Fundar un banco, crear un dispositivo médico, llevar una empresa al estatus de unicornio, llegar a una magistratura de la justicia transicional o asumir uno de los cargos más importantes del Estado no tienen mucho en común, más allá de una circunstancia: ocurrieron temprano. Y ahí está lo interesante.
Para esta generación, los 40 dejaron de ser necesariamente la antesala del liderazgo. En muchos casos, son el punto en el que ya existe algo construido: una compañía, una patente, una elección, una política pública, una carrera internacional o una posición desde la que se transformó una industria.
No todos recorrieron el mismo camino ni construyeron lo mismo. Tampoco existe un ranking entre ellos.
Lo que comparten es haber demostrado, mucho antes de cumplir 40 años, que la edad no necesariamente marca el momento en que empieza una trayectoria de impacto.
A veces, para cuando llegan los 40, la historia ya lleva varios capítulos escritos.
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