Estrecho de Ormuz cerrado: el impacto del ataque a Irán sacude los mercados y dispara los precios de la energía

Economía
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Escalada en Oriente Medio: la muerte del líder iraní y el cierre de Ormuz disparan precios energéticos y agitan los mercados.

Durante el pasado fin de semana, un operativo conjunto entre Estados Unidos e Israel desembocó en la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Esta acción desencadenó una serie de ataques simultáneos a las capacidades ofensivas iraníes, a lo que Irán respondió mediante ofensivas dirigidas a bases militares occidentales en la región y a infraestructuras energéticas localizadas en países del golfo pérsico. De acuerdo con información suministrada en el portal Diario Occidente, dichos acontecimientos han elevado notablemente las tensiones en el escenario internacional y han tenido consecuencias inmediatas en los mercados energéticos y financieros globales.

El elemento más disruptivo de estos hechos ha sido el cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el tránsito de petróleo y gas natural a escala mundial. El cierre provocó un alza del 10% en la cotización del petróleo Brent, y un incremento superior al 30% en el precio de referencia del gas natural europeo en comparación con los cierres anteriores a la operación. Estas alteraciones subrayan la enorme sensibilidad de los mercados energéticos ante la incertidumbre geopolítica, según reportes recogidos por Diario Occidente.

La reacción de los mercados financieros fue negativa, aunque moderada en términos generales. Se observó una elevada volatilidad durante las operaciones intradía, con la excepción del índice S&P 500, que se mantuvo estable. Además, se fortaleció la posición global del dólar y se registraron aumentos en las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que subieron entre 6 y 12 puntos básicos. Este comportamiento se atribuye a los temores inflacionarios derivados de los incrementos en los precios del petróleo y el gas.

Expertos internacionales, cuya perspectiva recoge el medio, no prevén que las hostilidades se prolonguen indefinidamente. Sin embargo, advierten que esto depende, en gran medida, de los verdaderos objetivos de Estados Unidos hacia Irán. La posibilidad de buscar un cambio de régimen o la neutralización total de la capacidad ofensiva y nuclear iraní podría alterar la duración e intensidad del conflicto. De este modo, el actual episodio podría diferenciarse notablemente de la así llamada “Guerra de los Doce Días” del año pasado por su potencial extensión.

El impacto más probable, según los especialistas consultados, es de carácter transitorio, reflejado sobre todo en los precios globales de la energía, lo que provocaría únicamente ajustes poco materiales en los pronósticos económicos, inflacionarios y de tasas de política monetaria. A pesar de ello, señalan que persisten riesgos significativos si el enfrentamiento se agrava, pues podría repercutir gradualmente sobre las condiciones financieras y las expectativas de largo plazo.

Un tema clave en el análisis de este escenario es la falta de claridad sobre las metas estadounidenses en Irán, cuestión que, según citan las fuentes, potencia los riesgos. No obstante, se espera que en el corto plazo haya definiciones concretas que puedan dar mayor certidumbre a los mercados. Por otro lado, la vulnerabilidad extrema en la que queda el régimen iraní tras la muerte del ayatolá y los daños recibidos en conflictos recientes abre la posibilidad de un colapso si sus principales aliados —China y Rusia— deciden mantenerse al margen.

Si tal derrumbe ocurre, quedaría pendiente establecer si Estados Unidos e Israel lograrían imponer condiciones para una transición ordenada que permitiera normalizar los precios energéticos. Mientras tanto, los analistas estiman que la economía global muestra una mayor capacidad de adaptación frente a choques negativos en el suministro, en parte por los aprendizajes de crisis pasadas como la pandemia y la guerra en Ucrania.

Bajo este panorama, según expone el análisis de Diario Occidente, la apuesta continúa a favor de activos de riesgo, aunque con una posición de cautela frente a Europa por su especial dependencia del gas licuado, a la vez que se mantiene una visión positiva respecto a mercados emergentes y bonos financiados por títulos del Tesoro estadounidense.

¿Qué representa el estrecho de Ormuz para la economía mundial y por qué su cierre tiene un efecto tan inmediato en los precios energéticos?

El estrecho de Ormuz es una franja marítima ubicada entre Irán y Omán a través de la cual transita una parte considerable del petróleo y gas natural que abastece a mercados globales, especialmente aquellos de Asia y Europa. Su papel como vía esencial de comercio internacional le confiere una relevancia estratégica; cualquier interrupción afecta la oferta disponible, lo que inmediatamente repercute en los precios globales de la energía.

Esto sucede porque los mercados anticipan posibles problemas de abastecimiento y ajustes en las cadenas logísticas, lo que se traduce en compras especulativas y expectativas de inflación. Dicha dinámica explica por qué el cierre del estrecho provocó incrementos bruscos tanto en los precios del petróleo Brent como en el gas natural, reflejando la sensibilidad del sistema económico global ante este tipo de riesgos logísticos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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