Señales de alerta en el sistema eléctrico colombiano reavivan temores de un nuevo apagón, advierte exgerente de EPM

Economía
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Las demoras en permisos ambientales y la fragilidad financiera de operadores dificultan asegurar el suministro nacional.

Más de treinta años después del apagón de 1992 que marcó un hito en la historia energética nacional, Carlos Enrique Moreno, exgerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), advierte que varias señales de alarma que antecedieron aquella crisis vuelven a aparecer en el sistema eléctrico colombiano. De acuerdo con lo expresado por Moreno, citado por El Colombiano, los primeros indicios se notaron entre 1990 y 1991, en un contexto donde comenzaron a disminuir notablemente los caudales de los ríos, fenómeno que, aunque hoy se asociaría al evento climático El Niño —término entonces poco conocido—, fue identificado por expertos como una amenaza directa a la capacidad de respuesta del sistema.

Moreno recuerda cómo, tras observar la inusual sequía, alertó a la entonces Comisión de Energía, presidida por el ministro de Minas, Juan Camilo Restrepo. Sin embargo, predominaba la creencia de que Colombia tenía suficiente capacidad instalada, percepción reforzada por preocupaciones sobre el peso de la deuda eléctrica en las finanzas públicas. La crisis solo fue oficialmente reconocida cuando el gobierno de César Gaviria concluyó que el racionamiento era inevitable, convocando a Moreno para gestionar la emergencia de forma directa.

La crisis no solo se debió a factores climáticos, sino a deficiencias estructurales en la operación del sistema. Entre los problemas señalados, Moreno identifica información imprecisa sobre la disponibilidad de plantas generadoras, retrasos en proyectos estratégicos —como El Guavio— y distorsiones económicas creadas por regulaciones inadecuadas. A esto se sumó la complejidad de mantener comunicación efectiva con la ciudadanía y coordinar cortes programados sin afectar servicios críticos como hospitales y seguridad, participando en más de 160 reuniones con sectores afectados.

Un aspecto positivo fue la transformación institucional lograda tras la crisis. El sector eléctrico colombiano se fortaleció con esquemas regulatorios claros, la creación de organismos como la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y el desarrollo de mercados como la bolsa de energía, elementos que evitaron nuevos apagones por décadas.

Sin embargo, Moreno advierte que recientes retrasos en licencias ambientales, consultas previas y construcción de infraestructura vuelven a poner en riesgo la confiabilidad del sistema, sumados a problemas económicos de empresas distribuidoras. Señala la necesidad de diversificar rápidamente la matriz energética, acelerar proyectos y garantizar la participación social en iniciativas, especialmente en regiones como La Guajira.

Resaltó que, en 1992, medidas como adelantar una hora los relojes del país contribuyeron a alivianar la demanda en momentos críticos, aunque fue necesario endurecer los cortes a medida que las reservas energéticas caían. Para Moreno, toda crisis energética transmite una lección sobre la importancia de la planeación, la transparencia y la adaptación constante del sector.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuáles fueron las causas principales del apagón de 1992 en Colombia?

Según lo explicado por Carlos Enrique Moreno y reportado por El Colombiano, además del fenómeno climático que redujo drásticamente los caudales de los ríos, el apagón fue resultado de fallas estructurales en la planeación, información y administración del sistema eléctrico. Entre las principales causas están la sobreestimación de la capacidad instalada, información inexacta sobre la operatividad de plantas, retrasos en proyectos clave como El Guavio y regulaciones que distorsionaban el mercado entre empresas eléctricas.

¿Qué consecuencias positivas tuvo la crisis del apagón en el sector eléctrico colombiano?

Moreno resalta que una de las consecuencias más importantes fue la transformación del sector, con la creación de nuevas entidades regulatorias como la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), la implementación de la bolsa de energía y la separación de actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización. Estos cambios estructurales lograron fortalecer el sistema e hicieron posible que Colombia no enfrentara nuevos apagones graves durante muchos años.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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