Néstor Lorenzo y la nueva era de Colombia: liderazgo, presión y sueños rumbo al Mundial 2026

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Desde que Néstor Lorenzo llegó a la Selección Colombia, la racha positiva ha cambiado la historia reciente.

Néstor Lorenzo, el director técnico argentino al mando de la Selección Colombia, ha marcado un hito en el fútbol nacional al conseguir la ansiada clasificación al próximo Mundial, que se llevará a cabo en Estados Unidos, México y Canadá. Su llegada y liderazgo han sido motivo de celebración en el país, logrando que tanto aficionados como prensa reconozcan el impacto de su gestión sobre figuras como James Rodríguez, Luis Díaz, Daniel Muñoz, Camilo Vargas y Jhon Arias. Sin embargo, mucho más allá del trabajo táctico y deportivo que se observa en la cancha, hay aspectos de su personalidad y vida íntima que pocas veces trascienden al dominio público.

En una entrevista exclusiva para el programa 'Los Informantes' de Caracol Televisión, Lorenzo compartió detalles sobre su carácter y las experiencias que moldearon su forma de interactuar dentro y fuera del fútbol. El entrenador argentino se describe como una persona de perfil bajo, reconociendo que le resultan incómodos los protocolos y las entrevistas, elementos inherentes a su profesión tanto en su época de jugador como ahora en su rol de entrenador. Según sus propias palabras, “me cuestan los protocolos, las entrevistas, esa no es mi especialidad”.

Al profundizar en las relaciones interpersonales que lo definen, Lorenzo enfatiza su trato igualitario con todas las personas que lo rodean a diario. Explica que sus amigos pueden ser tanto el portero del edificio, el conductor, el barrendero, el embajador, como cualquier otra persona, sin distinguir estratos sociales o jerarquías. Rechaza la idea de que alguien pueda creerse superior por su posición, dejando claro que la sencillez y la igualdad marcan su vida.

En cuanto a su rutina profesional, Lorenzo menciona que cumplir un horario en la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) forma parte de su función, pero que disfruta del trabajo cotidiano. Relata que, más allá del horario de oficina, sigue analizando partidos y dedicando tiempo a su pasión incluso en casa, porque para él, el fútbol no es solo una obligación, sino una fuente de satisfacción.

El enfoque laboral de Lorenzo también está marcado por sus orígenes. Según relató durante la entrevista, proviene de una familia trabajadora en Argentina. Compartió que su padre, Alberto Lorenzo, ejerció una influencia fundamental en su vida, aunque debió relegar sus sueños de futbolista para cumplir responsabilidades familiares desde muy temprana edad. Este ejemplo forjó en Néstor el valor del esfuerzo y la educación: sus padres se esmeraban por que él estudiara y, aunque trabajó en vacaciones vendiendo helados y muñecos, siempre fue por iniciativa personal y no por obligación.

Incluso durante la Copa América, la madre de Lorenzo comentó que más de la mitad del barrio natal en Argentina apoyaba a la Selección Colombia, demostrando el cariño y respeto que Néstor ha sembrado entre sus vecinos y amigos de la infancia. Él mismo reconoce que este respaldo representa una genuina satisfacción y evidencia que su camino ha dejado una buena impresión en quienes lo conocen desde sus comienzos.

La historia de Néstor Lorenzo trasciende el deporte. Su manejo de la igualdad en el trato, sus raíces humildes y su dedicación al trabajo y la educación delinean el perfil de un entrenador que se ha ganado el respeto tanto en Colombia como en su tierra natal. Con un temperamento reservado, pero firme en sus principios, Lorenzo sigue escribiendo capítulos significativos en la historia del fútbol colombiano.

¿Qué significa ser un técnico de perfil bajo y cómo impacta esto en la Selección Colombia?

La expresión “técnico de perfil bajo” se refiere a un entrenador que evita el protagonismo, rehúye la exposición mediática excesiva y prefiere centrar la atención en el trabajo y los resultados del equipo antes que en su figura personal. Para Lorenzo, ser de perfil bajo implica incomodidad ante los protocolos y entrevistas, priorizando el trato equitativo y la simplicidad en sus relaciones diarias. Este enfoque aleja al seleccionador de controversias públicas y lo coloca como alguien más cercano a los valores de sencillez y respeto que suelen ser bien vistos tanto por jugadores como hinchas.

En el contexto de la Selección Colombia, un liderazgo discreto puede traducirse en un ambiente de confianza, en el que los futbolistas se sienten valorados por su aporte colectivo y no por jerarquías impuestas o personalismos. Así, la actitud reservada y horizontal de Lorenzo ha contribuido a consolidar un grupo unido, centrado en el objetivo común de regresar a un Mundial, como lo ha conseguido bajo su dirección.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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