Jugadores del Bucaramanga conmueven al país al rendir homenaje íntimo a fanático fallecido en disturbios

Fútbol
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Jugadores del Bucaramanga honran en silencio a un hincha tras trágicos hechos en el clásico regional.

La ciudad de Bucaramanga fue testigo recientemente de un acto de profundo respeto por la vida en medio de la tragedia, cuando integrantes del plantel profesional del Atlético Bucaramanga se acercaron, lejos de cualquier despliegue mediático, a las exequias de Camilo Andrés Rojas. Camilo, un joven estudiante universitario y apasionado seguidor de los “leopardos”, falleció tras los disturbios que sucedieron al clásico frente al Cúcuta Deportivo el pasado 27 de enero, un suceso que despertó la indignación y el dolor en la comunidad, así como en el ámbito nacional.

El gesto de los jugadores, entre ellos figuras como Fabián Sambueza, Aldair Quintana, Jefferson Mena, Freddy Hinestroza, Leonardo Flores y Luciano Pons, marcó una diferencia significativa. Sin buscar cámaras ni discursos, su presencia silenciosa en la sala de velación, junto a familiares, amigos del joven y miembros de su barra, envió un mensaje potente y necesario: el respeto por la vida debe estar por encima de cualquier resultado deportivo o rivalidad regional, subrayando la importancia de la empatía y el acompañamiento solidario en momentos de duelo.

Según los asistentes, este acompañamiento fue interpretado como una muestra sincera de sensibilidad, en un contexto donde la afición muchas veces se ve relacionada con hechos violentos. Camilo, estudiante de veterinaria en la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI), en un video académico recientemente difundido tras su muerte, relataba su pasión inquebrantable por el equipo y su trayecto recorriendo el país apoyando al club, una relación marcada siempre por la convivencia pacífica. En su testimonio, señalaba el peso de la discriminación que suele afrontar quien es barrista en Colombia, a pesar de mantener una actitud ejemplar y nunca haber participado en confrontaciones.

“El amor por el Atlético Bucaramanga es infinito —expresó Camilo en su momento— y se demuestra alentando al equipo, aunque es difícil explicárselo a quienes no viven la pasión del fútbol”.

Mientras el equipo rendía homenaje y buscaba respaldar moralmente a la familia, el padre de Camilo, Saúl Rojas, manifestó públicamente la frustración ante la falta de información y avances en las investigaciones, señalando a Vanguardia que ni la Fiscalía ni las autoridades han comunicado hipótesis claras sobre el crimen. Este vacío de respuestas ha agudizado el luto y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate nacional sobre la seguridad en los estadios y la responsabilidad estatal frente a la violencia asociada al fútbol.

El caso de Camilo Rojas resalta la disyuntiva entre el fervor por el deporte y los límites que nunca deberían ser superados. Si bien para muchos la pasión futbolera es sinónimo de alegría y fraternidad, la violencia asociada a ella sigue cobrando vidas jóvenes y sembrando temor en las tribunas. El gesto del plantel de Atlético Bucaramanga ha sido reconocido por los hinchas como una señal de humanidad en medio de la adversidad, pero la exigencia generalizada es clara: que la justicia actúe con determinación para que hechos como este no se repitan y que la vida, siempre, tenga un valor superior al de cualquier camiseta.

¿Qué acciones puede adoptar un club de fútbol para promover la convivencia y evitar la violencia entre sus seguidores?

El interrogante acerca de la responsabilidad de los clubes frente a la seguridad y promoción de la convivencia en los estadios es especialmente relevante ante casos como el de Camilo Andrés Rojas. La manera en que las instituciones deportivas pueden incidir positivamente en este aspecto implica no solo mensajes ocasionales de paz, sino el diseño de campañas permanentes, acciones pedagógicas entre las barras y la cooperación activa con autoridades y sociedad civil.

El ejemplo reciente del Atlético Bucaramanga muestra que el acompañamiento genuino a las víctimas y la promoción de mensajes claros sobre el respeto y la tolerancia pueden transformar la percepción de lo que significa ser hincha. Sin embargo, corresponde a los clubes, directivas y entes reguladores formular estrategias sostenidas para prevenir que la pasión por el fútbol derive en tragedias y reforzar un sentido de comunidad fundamentado en el respeto mutuo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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