Candidato propone cambiar reglas a docentes y ligar salario a clases efectivas
Daniel Briceño propone cambios para que la permanencia y ascenso de maestros dependan del desempeño estudiantil y se proteja el derecho a la educación.
Daniel Briceño, candidato a la Cámara por Bogotá del Centro Democrático, presentó una propuesta de reforma estructural al sistema de evaluación docente con la que, según explicó, busca garantizar la calidad educativa y priorizar el derecho de los niños a aprender. La iniciativa, dijo, pone en el centro el interés superior de los estudiantes.
El aspirante advirtió que en Bogotá un estudiante que ingresa a primero de primaria en un colegio público puede perder cerca de un año completo de clases a lo largo de su etapa escolar debido a paros docentes. A su juicio, esta situación impacta el proceso académico y amplía la brecha frente al sector privado.
El candidato citó un estudio de la Universidad Nacional según el cual un alumno de colegio público en la capital enfrenta en promedio 70 paros y pierde más de 182 días de clase durante su formación. Esa cifra equivale, sostuvo, a casi un año académico completo menos frente a un estudiante de institución privada.
Asimismo, señaló que el 76 % de los paros no está relacionado con la calidad educativa, sino con reclamos salariales o agendas políticas. Para el aspirante, este panorama refleja que el Estado no está cumpliendo su obligación de asegurar de forma continua el derecho fundamental a la educación.
“Si un niño pierde un año completo de clases por paros, el Estado está fallando en su obligación más básica. El derecho a la educación no puede seguir subordinado a los sindicatos de maestros”, afirmó el candidato, quien insistió en que el debate debe centrarse en los estudiantes.
Daniel Briceño sostuvo que no basta con discutir la frecuencia de los paros, sino que se deben corregir los incentivos del sistema actual. Por eso, propuso que la permanencia y el ascenso en la carrera docente estén ligados a resultados medibles en el desempeño de los alumnos, teniendo en cuenta el contexto social e institucional.
Actualmente, explicó, la evaluación está concentrada principalmente en el rector y no se conecta de manera suficiente con resultados académicos verificables. En la práctica, añadió, incluso cuando una calificación es deficiente, las consecuencias suelen ser limitadas y no existen rutas claras de desvinculación por bajo desempeño sostenido.
La propuesta plantea que, si durante varios años consecutivos no se evidencian mejoras y se establece que el bajo rendimiento está asociado al desempeño del docente, se activen mecanismos de retiro del servicio. También contempla elevar los estándares de ingreso y permanencia en la carrera, con el fin de fortalecer la meritocracia.
Además, el candidato indicó que cuando un docente no preste el servicio por participación en paro, no haya pago por esos días, en coherencia con el principio de que la remuneración pública está ligada al servicio efectivo. Concluyó que la evaluación es una garantía para los estudiantes y una forma de dignificar la profesión docente.
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