Opinión

Andrés Piñeros Latorre

Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con trayectoria en El Espectador, Radio Melodía, Colprensa, el diario La República y El Periódico de Bogotá.

Habeas data, o el derecho al secreto de la información

Ninguna empresa o entidad está facultada a utilizar nuestros datos básicos con intereses comerciales ni de otra índole.

Una llamada telefónica, donde alguien al otro lado de la línea conoce al detalle las características de nuestras vidas. A través de estos sistemas, nos ofrecen seguros de vida y funerarios, venta o compra de cartera y toda una serie de productos y servicios.

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Lo que pocos saben es que esta situación puede ser controlada que, en muchos casos, existe una norma que defiende al ciudadano: la ley 1581 del año 2012. Allí se establece la reserva de la información y que, de manera explícita, se debe autorizar el uso de las llamadas bases de datos.

Es así como ninguna empresa o entidad está facultada a utilizar nuestros datos básicos con intereses comerciales ni de otra índole. Para hacerlo, debe existir un consentimiento que se conoce como autorización o ratificación, cuando ya se utilizan los datos y no se ha hecho la solicitud.

Y mientras escribo estas líneas, el celular suena. Una voz a alto volumen y lectura rápida me ofrece una revista gratuita y “vacaciones pagas”. ¿De dónde consiguieron mi información? No sé, pero lo que sí puede suceder es que estas empresas lleguen a recibir una alta multa, por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, por no respetar el habeas data, es decir el derecho de todo colombiano de que se respete la reserva de sus datos personales.

Como ocurre en muchos campos legales en nuestro país, las normas llegan tarde y se aplican solo hasta cuando existe de por medio una sanción. Por eso la ley del habeas data apenas comienza a entrar en rigor.

Y ahora, todas las empresas, tanto grandes como pequeñas, comienzan a sentir una especie de angustia y afán por poner sus comunicaciones al día. Con formatos que se añadirán, esperemos que no solo en letra pequeña, a los diferentes contratos y aún a todos los documentos elaborados por las entidades, tendrá que exponerse claramente el uso que se dará a la información recogida.

Al conocer que empresas como Falabella, Codensa, el colegio Clermont o Colmédica fueron multadas con sumas astronómicas, diferentes instituciones han puesto su mirada en esta normatividad, vigente desde el año 2012.

El habeas data comienza entonces a ser una medida, una norma, que tiene un alto valor, que de alguna manera resulta lógica y evidente, pero que solo al materializarse, hará que las diferentes instituciones la lleven a la práctica.

Los colombianos nos iremos acostumbrando a que en el borde de todos los documentos y al relacionarnos con clientes, se informe acerca del derecho a utilizar su información, es decir el habeas data.

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