Opinión

Andrés Piñeros Latorre

Premio ambiental para el colegio Rochester

La institución incentiva la formación de sus estudiantes en la protección del medio ambiente y su infraestructura está pensada para ello.

Además de matemáticas, español, inglés e historia, los estudiantes del colegio Rochester aprenden algo que hoy en día es fundamental: el cuidado del medio ambiente. Y esto se aprende más con el ejemplo, que en libros o cátedras.

Por esta razón, la institución educativa bogotana mereció el Premio a la Protección del Medio Ambiente, galardón otorgado por sus acciones e iniciativas innovadoras en la reducción del impacto ambiental y la mitigación del cambio climático.

El premio lo otorgó Caracol Televisión a tres empresas, de las 197 que se presentaron, que estaban repartidas entre grandes, medianas o pequeñas y comunidades. El colegio Rochester se llevó el galardón en la categoría de empresas medianas o pequeñas.

Colegio Rochester

Ubicado en el municipio de Chía, es el único plantel educativo en Latinoamérica con certificación Leed Gold. Además, el sentido ambientalista del tradicional colegio, comienza por los materiales de construcción, donde sus bloques y su proceso operativo son amigables con el medio ambiente.

Es así como su edificación cuenta con elementos electromecánicos de bajo consumo, adoquines que evitan la liberación de calor, situación que afecta el microclima. De otro lado, el plantel estimula el uso de jabones biodegradables.

Otro aporte al medio ambiente es que sus edificios, denominados ‘hubs’, sólo ocupan el 23% del predio, lo que permite un uso efectivo de las zona verdes; que comprenden una huerta, un invernadero, siete jardines y más de 400 plantas de especies nativas, tanto en el colegio como en el municipio de Chía.

Esta institución cuida además el manejo de los desechos. Es así como desde hace cinco años, ha dejado de enviar cinco toneladas de residuos al relleno sanitario.

Los desperdicios orgánicos se utilizan para generar abono, mientras se busca el ahorro de consumo de un 35% de agua y un 66% de energía eléctrica.

Colegio Rochester

En el caso particular de la reducción en el gasto de agua, el Rochester tiene una planta de tratamiento (Ptar) para las aguas negras y grises que produce la institución. El agua de los baños y la cafetería es tratada en cinco etapas para que pueda ser reutilizada en la descarga de inodoros y riego.

De igual modo, y con el fin de aprovechar la energía solar, la institución tiene tres sistemas distintos.

Las duchas de los vestuarios del centro acuático se calientan con paneles térmicos de placa plana; la piscina se climatiza con paneles solares de polipropileno y sobre unos de sus hubs se encuentra un sistema de energía solar fotovoltaica que produce el 12% de la demanda eléctrica del campus.

El jurado, que escogió al colegio Rochester,  estuvo integrado por Ómar Franco, director del Ideam; Adriana Soto, directora de The Nature Conservancy y Julia Miranda Londoño, directora de Parques Naturales.

Ellos destacaron que esta edificación y su entorno cuentan con acciones eficientes para reducir las emisiones (mitigación) y enfrentar los impactos del clima cambiante (adaptación).

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