Mujer casada contra su voluntad envenenó a su marido y a 14 personas más

El trágico episodio se presentó en la localidad de Valvati, en la provincia de Penyab (centro de Pakistán).

Leche
Foto ilustrativa| AFP

Allí, Asiya Bibi, a quien obligaron a contraer nupcias en septiembre pasado, le echó veneno en un vaso de leche destinado a su esposo, dijo Owais Ahmad, un responsable policial local.

Pero el plan no salió como esperaba. Su marido no tomó la leche y, más bien, decidió compartirla: la vertió en una jarra de lassi, una bebida a base de yogur muy popular.

De esa vasija se sirvieron 27 personas, de las que 15 fallecieron, entre ellas, el marido de Asiya Bibi, indicó la fuente. Catorce personas fueron hospitalizadas, agregó.

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La última de las víctimas, una niña, murió hoy, explicó el agente Abdul Khaliq, portavoz policial en el pueblo donde el pasado 25 de octubre comenzó la pesadilla para la familia política de Asiya Bibi.

“La policía detuvo a Asiya Bibi, a un hombre y a su tía, por complicidad, y los acusó de asesinato”, agregó el responsable policial.

Según la fuente, el hombre detenido es presuntamente el amante secreto de Asiya Bibi, y la tía fue el cerebro del asesinato.

“Primero pensaron que el envenenamiento lo había provocado un lagarto o una serpiente que había caído en la leche, pero luego descubrieron que Asiya Bibi lo había hecho”, dijo el agente policial.

Asiya Bibi “confesó su crimen” admitiendo que pretendía acabar con la familia política para ser libre y poder así casarse con su amante, explicó el agente.

Ese había sido su deseo antes de la boda, pero su padre rechazó al hombre de su elección y la obligó a casarse con su primo Muhammed Amjad, hijo de un hermano de su padre, agregó el portavoz policial.

La pareja y una tía de Asiya Bibi que también colaboró en el envenenamiento han sido arrestados y comparecido hoy ante un tribunal antiterrorista, reveló Khaliq.

En los países del Sur de Asia es normal que los matrimonios sean concertados, y casarse contra de la tradición y sin la aprobación familiar puede llegar a ser un problema fundamentalmente en zonas rurales.

Incluso, en los casos más extremos, desobedecer la decisión de los padres puede desencadenar los conocidos como crímenes de honor, o ajusticiamientos por parte de la familia generalmente contra la mujer que huye con su amante y que busca con el asesinato recuperar el honor perdido.

AFP y EFE

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