Cuando Caterine Ibargüen descubrió que tenía muchas curvas para el salto alto

Hasta antes de pasar al salto triple, la atleta colombiana se conformaba con los resultados obtenidos en esa modalidad.

 
Caterine Ibarguen
Foto AFP
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A nivel continental le iba muy bien, obteniendo lugares destacados en los campeonatos suramericanos y panamericanos  de atletismo, así como siendo medalla de oro en Juegos Bolivarianos.

Esos resultados le permitieron llegar a Caterine por primera vez a unos Juegos Olímpicos en Atenas (2004), donde se impactó al ver que su biotipo era muy diferente al de las demás competidoras. Ella misma lo cuenta en el programa Destino Confidencial de ESPN:

Horrible (Risas) No era parecida a las saltadoras europeas que eran totalmente flacas y altas”

“Ella siempre fue de caderitas anchitas y bastante nalgona, por cierto”, complementó la que fue su entrenadora en el salto alto, la cubana Regla Sandrino.

Su amiga Nasly Perea destacó al mismo programa que, nalgona y todo, Ibargüen sigue siendo la dueña del récord nacional de salto alto con 1,93 metros, según la web oficial de la Federación Colombiana de Atletismo.

Después de quedar en el décimosexto lugar de las Olimpiadas, Caterine se trazó la meta de clasificar a Beijing 2008 en las tres modalidades de salto: largo, alto y triple, sin lograr el objetivo pese a que quedó muy cerca. Esto la hizo meditar sobre la posibilidad de abandonar el atletismo.

Fue allí cuando apareció el que Caterine considera que es su ‘ángel de la guarda’, el cubano Ubaldo Duanyn para proponerle que se fuera a entrenar con él a la isla de Puerto Rico, luego de que él le planteara que podía ponerla en la final de un campeonato mundial y convertirla en la mejor del salto triple.

La saltadora considera que su entrenador fue muy inteligente para realizar la transición del salto alto a su nueva modalidad

“Muy sabiamente, la hace bajar un poco de peso y la va convenciendo de que con menos peso, con toda la fuerza y la velocidad que tiene, es capaz”, revela Valentín Gamboa, técnico de la Selección Colombia de Atletismo.

Luego de 3 años de trabajo, Caterine pasó la prueba en el Mundial de Atletismo de Daegu (Corea, 2011), colgándose la medalla de bronce. Se dio cuenta que podía estar entre las mejores del mundo “y eso empezó a crear sueños e ilusiones en mí”, revela la atleta.

Al año siguiente fue plata en los Olímpicos de Londres, y desde ahí no paró. Estuvo invicta durante 34 competencias, pero aun así no ha perdido el favoritismo para colgarse el metal dorado en Río de Janeiro.

Este es el documental completo de Destino Confidencial:

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